
Los investigadores determinaron que para los rituales del 'Capacocha', uno de los más importantes en el Imperio Inca, los sacerdotes ofrendaban a los volcanes Ampato y Pichu-Pichu, en el departamento peruano de Arequipa, a niños y adolescentes bien desarrollados, que se caracterizaba por su belleza y pureza.
Con ese fin, a los menores 'elegidos' se los preparaba desde su nacimiento mediante una crianza y alimentación especial, y para el momento en que iban a ser entregados a los dioses debían consumir brebajes que los hacían entrar en trance. Los incas creían que a las deidades les agradaría ese tipo de sacrificios humanos y a cambio les concederían bendiciones y prosperidad.
Edad y sexo de los 'elegidos'
Los científicos estudiaron los restos de cinco personas, encontrados en áreas ceremoniales a más de 5.000 metros de altura, en las cumbres de Ampato y Pichu-Pichu. Los análisis de esos restos congelados y parcialmente momificados determinaron que correspondían a menores de entre tres y siete años de edad, en su mayoría niñas.
Además, se concluyó que las víctimas de esos sacrificios tuvieron antes posiciones privilegiadas y provenían de las clases sociales altas, puesto que estaban bien alimentadas y tenían una tasa de crecimiento adecuada, en comparación con los menores de estratos sociales más bajos.





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