Construidas por la civilización Chachapoya, conocida como la "gente del bosque nublado", las estructuras se encuentran en un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco a 500 km al norte de Lima

"Todos los miembros del equipo estamos muy ilusionados", afirma Juan Pablo de la Puente, director ejecutivo del World Monument Fund en Perú. "Contribuir a una comprensión más profunda del legado Chachapoya es tanto una responsabilidad como un privilegio. De hecho, es una gran responsabilidad que tenemos los peruanos con el mundo".
Además de identificar más de 100 estructuras arqueológicas -lo que supone una ampliación significativa de los 26 edificios conocidos desde la década de 1980-, el equipo reveló que los chachapoya vivieron en Gran Pajatén al menos desde el siglo XIV. También realizaron trabajos de campo en una red de caminos prehispánicos que conectan yacimientos de todo el Parque Nacional del Río Abiseo.

Descubierto en la década de 1960, Gran Pajatén está situado en una cresta con importancia defensiva y simbólica para los Chachapoya y presenta frisos en alto relieve y edificios ceremoniales decorados con mosaicos de piedra. "La disposición arquitectónica, la prominencia visual del sitio y su conexión con los sitios cercanos mediante una red de antiguos caminos sugieren que cumplía funciones ceremoniales, administrativas y sociales a lo largo del valle del río Montecristo", dice De la Puente. "Probablemente fue un centro espiritual y un punto de referencia cultural, una expresión de cómo los Chachapoya organizaban y navegaban por su entorno".

La civilización Chachapoya, que prosperó durante mil años, acabó cayendo ante la expansión Inca a finales del siglo XV. Construyeron sus asentamientos entre 2.000 y 3.000 metros sobre el nivel del mar, adaptándose al terreno accidentado, a menudo en lugares remotos, por lo que a veces se les llama «la gente del bosque nublado». Los hallazgos del equipo arrojan nueva luz sobre la cultura Chachapoya, las conexiones a larga distancia y la influencia regional, y aún queda mucho por descubrir.
«Lo que más me entusiasma es que sólo estamos arañando la superficie», afirma De la Puente. "Hasta ahora sólo hemos procesado el 10% de todos los datos registrados por Lidar. Estas nuevas estructuras plantean profundos interrogantes: Teniendo en cuenta lo accidentado del terreno y las duras condiciones climáticas, ¿cómo mantuvieron los Chachapoyas una red de asentamientos de esta magnitud en esta zona? ¿Cuál era la fuente de sus recursos? ¿Qué les motivó a asentarse en esta zona? El camino que tenemos por delante está lleno de posibilidades, y sólo estamos empezando el viaje".




Comentarios del Lector
a nuestro Boletín