Traducido por el equipo de SOTT.net

TEHERÁN - Según el historiador Dr. Abolhassan Atabaki, en la región montañosa de Marvdasht, provincia de Fars, se ha descubierto una rara inscripción de la época sasánida que se cree que condena el acto de traición y defiende la santidad de la lealtad y los juramentos.
Sassanid-era inscription
© Tehran Times
Atabaki describió la inscripción como de carácter consultivo, tallada de acuerdo con los antiguos principios éticos iraníes asociados a Mitra (Mehr), la deidad zoroástrica de los pactos y la justicia. «Esta inscripción es un ejemplo notable de cómo los antiguos iraníes consideraban la lealtad un valor sagrado y la traición uno de los pecados más graves», afirmó.

En la antigua creencia iraní, se pensaba que la traición acarreaba la ira divina y la ruina social. «Cuando una persona rompe un juramento, Mitra se enfurece y la tierra del infractor sufre: sequía, desorden y decadencia», explicó Atabaki. Estos valores también se reflejan en las enseñanzas zoroastrianas, en las que se advierte a todos los fieles, independientemente de su fe o condición social, contra el incumplimiento de los juramentos.

El historiador señaló que incluso los pactos míticos, como el pacto entre Ahura Mazda y Angra Mainyu (Ahriman), se consideraban inquebrantables, lo que ponía de relieve el poder perdurable de las promesas sagradas. «Una persona que rompe un voto o miente bajo juramento es equiparable a quien renuncia al Avesta y a las enseñanzas de Zoroastro», afirmó. Además, se creía que los jueces o líderes deshonestos que traicionaban la confianza pública causaban desórdenes naturales y sociales, como la reducción de las precipitaciones y el debilitamiento de los poderes curativos.

Según Atabaki, las implicaciones morales de romper promesas se extendían a todas las relaciones: entre los humanos y lo divino, entre amigos, compañeros de trabajo, pares religiosos e incluso cónyuges. «En una tierra diversa y vasta como el antiguo Irán, los cimientos del orden social entre reyes, agricultores, nómadas, comerciantes y artesanos se basaban en el carácter sagrado de las promesas», subrayó.

El descubrimiento también pone de relieve el elevado estatus de Mitra en la mitología iraní. La deidad apareció por primera vez en inscripciones de Ardashir I en Susa y Ardashir III en Persépolis, y era igualmente venerada en la literatura védica de la India como Mitra, el dios de la verdad y los contratos. En Irán, Mitra desempeñaba muchas funciones: deidad de la luz y la justicia, protector de los pastos nómadas, guardián de los guerreros y supervisor divino de los vínculos matrimoniales y sociales.

Atabaki concluyó que el descubrimiento de esta inscripción sasánida no sólo se suma al corpus de textos iraníes antiguos, sino que también refleja las elevadas normas éticas y el sofisticado pensamiento jurídico que caracterizaron la época sasánida y las civilizaciones iraníes anteriores.