Una reciente iniciativa de ayuda humanitaria en Gaza, respaldada por Estados Unidos e Israel, ha suscitado una fuerte condena internacional. El Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha declarado que esta operación «está matando a la gente», mientras que la organización médica no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) la ha calificado como «una masacre disfrazada de ayuda humanitaria».
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Las críticas se centran en la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), que ha sido acusada de «degradar a los palestinos de manera intencionada» al obligarles a arriesgar sus vidas para obtener suministros básicos».

Desde que se levantó un bloqueo de ayuda de 11 semanas por parte de Israel el 19 de mayo, más de 500 personas han perdido la vida en Gaza mientras intentaban conseguir alimento. La GHF, que opera en zonas militarizadas, ha limitado la distribución de ayuda a solo cuatro puntos en toda la franja, lo cual contrasta con el enfoque tradicional del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, que opera a nivel comunitario.

Críticas a la Operativa de la GHF

La ONU se ha negado a colaborar con la GHF, cuestionando su neutralidad y acusando su modelo de distribución de militarizar la ayuda y forzar el desplazamiento de la población. Guterres ha enfatizado que «cualquier operación que canalice a civiles desesperados hacia zonas militarizadas es inherentemente insegura». La situación ha llevado al comisionado general de la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (UNRWA), Philippe Lazzarini, a describir la GHF como una «trampa mortal», afirmando que «humilla y degrada a personas desesperadas». Según informes de la ONU, la mayoría de las muertes recientes se han producido en los puntos de distribución de la GHF.

Desde el inicio de este nuevo conflicto israelo-palestino el 7 de octubre de 2023, las autoridades de salud de Gaza han reportado más de 56,000 muertes y más de 133,000 heridos. La crisis humanitaria se agrava por la escasez crítica de recursos médicos, con un 49% de los suministros esenciales agotados y un 21% de los restantes que se espera se agoten en menos de dos meses.

Amjad al-Shawa, director de la Red de ONG Palestina, ha advertido que la respuesta humanitaria está lejos de satisfacer las necesidades de la población. «La comunidad internacional debe facilitar urgentemente el acceso a la ayuda y proteger a los civiles, especialmente a mujeres y niños», ha declarado. Su llamado a la acción se hace eco de una necesidad urgente: «El hambre no espera. Las enfermedades no esperan. Y los niños no entienden de política».