Traducido por el equipo de SOTT.netCada vez hay más pruebas de que las narrativas tradicionales que se apoyan en la culpa histórica (como la invocación del Holocausto y la persecución y el victimismo judíos) están perdiendo fuerza entre la opinión pública occidental, especialmente entre las generaciones más jóvenes y fuera de los círculos políticos de élite.

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El "complejo de culpa de la Shoah" (culpa relacionada con el Holocausto) ha sustentado durante décadas gran parte del apoyo diplomático y público de Europa y Norteamérica a Israel, protegiéndolo de las críticas y reforzando su discurso victimista. Sin embargo, el genocidio en curso en Gaza y Cisjordania, llevado a cabo por Israel, es ampliamente condenado por su salvajismo y crueldad.
Esto ha provocado un aumento de la disidencia pública y del activismo en Occidente, con muchos ciudadanos pidiendo responsabilidades, alto el fuego y justicia para los palestinos.Además, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, está acusado de cometer crímenes de guerra, pero los políticos siguen tratándolo como si fuera puro como la nieve, mientras la gente de a pie de esos mismos políticos está frustrada y enfadada.
Como se ha señalado, a pesar de este cambio en el sentimiento público,
el apoyo político a Israel sigue siendo sólido entre los gobiernos occidentales y muchos líderes políticos de la corriente dominante. Esto suele atribuirse a una combinación de culpa histórica, intereses estratégicos y miedo a ser tachado de antisemita. Es posible que los políticos se sientan obligados a mantener el apoyo a Israel debido a las alianzas arraigadas, los grupos de presión, la islamofobia y la percepción de Israel como un socio estratégico clave en Oriente Medio.
La propaganda y los llamamientos basados en la culpabilidad del grupo de presión israelí, que antaño garantizaban un amplio apoyo occidental a Israel, se reciben ahora con escepticismo, sobre todo cuando circulan ampliamente imágenes e informes de palestinos que sufren horrores inimaginables e Israel hace caso omiso del derecho internacional y la decencia común.
La "maquinaria propagandística" que antaño influía en las mayorías de las sociedades occidentales es ahora eficaz sobre todo entre círculos más reducidos y elitistas, como altos funcionarios del gobierno y legisladores, mientras que el público en general cuestiona o rechaza cada vez más estas narrativas. Esta desconexión entre las élites políticas y la opinión pública es fuente de tensiones y está impulsando el activismo para el cambio de políticas.Por ejemplo, está el
reciente caso Kneecap, el proceso judicial en el que está implicado Liam Óg Ó hAnnaidh, también conocido como Mo Chara, miembro del grupo de rap en lengua irlandesa Kneecap. Ha sido acusado de un delito relacionado con el terrorismo por exhibir presuntamente una bandera en apoyo de Hezbolá, organización proscrita en el Reino Unido, durante un concierto en el O2 Forum de Kentish Town, Londres, el 21 de noviembre de 2024.
Es un delito exhibir una bandera palestina. Pero no lo es asesinar a miles de niños. Esa es la verdadera cara de los políticos occidentales. Esos son los "valores" de Occidente. Ese es el "orden basado en normas" de Occidente.
A los políticos occidentales les importa poco la vida humana; sólo les importa el poder, de modo que el asesinato en masa es simplemente parte de la descripción de su trabajo político.¿Cuánto tiempo se puede tolerar semejante injusticia?
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