Traducido por el equipo de SOTT.net
mrna vaccination pregnancy baby
© The Ethical Sceptic
Esta continuación de nuestro informe anterior, Houston, tenemos un problema, identifica una nueva y muy preocupante señal: el exceso de mortalidad infantil y juvenil en aquellos que no contrajeron la Covid-19 ni recibieron la vacuna, pero cuyos padres estuvieron expuestos previamente al ARNm. Las pruebas apuntan a dos riesgos que se han pasado por alto: los efectos teratogénicos transmitidos en el útero y los efectos epigenéticos transgeneracionales transmitidos a través de la biología germinal, que juntos constituyen una advertencia de consecuencias históricas para las generaciones aún por nacer.
Volvemos a invocar la ya inmortal frase de la tripulación del Apolo 13, "Houston, tenemos un problema", como título temático de este artículo, que se presenta como una continuación directa de nuestro anterior informe de gran éxito, "Houston, tenemos un problema". Ese primer análisis supuso la primera identificación significativa de los efectos de morbilidad y mortalidad asociados a la vacuna de ARNm contra la Covid-19. Supuso un "disparo que se escuchó en todo el mundo", al revelar un exceso de mortalidad por causas naturales no relacionadas con la Covid-19 en múltiples categorías codificadas por la CIE documentadas en el Sistema Nacional de Estadísticas Vitales (NVSS). Al igual que la talidomida obligó en su día a la medicina a tener en cuenta el riesgo teratogénico, estos hallazgos subrayaron la necesidad ética de considerar los daños sistémicos que pueden afectar a toda la población y que solo pueden detectarse mediante un riguroso seguimiento epidemiológico.

Ahora nos enfrentamos a un reconocimiento paralelo, no dentro de nuestra propia generación, cuyos miembros fueron los principales expuestos a la vacuna, sino más bien en el ámbito de nuestra biología hereditaria. La señal detectable se ha desplazado hacia abajo, apareciendo en nuestros hijos más pequeños: aquellos que ni contrajeron la Covid-19 ni recibieron nunca una inyección de ARNm, pero que manifiestan las consecuencias biológicas de la exposición de sus padres (Chen, et al.; 2025: "En este estudio, el ARNm-1273 administrado por vía intramuscular a ratonas preñadas circuló rápidamente en la sangre materna y atravesó la placenta en una hora para propagarse en la circulación fetal")1.
Este patrón emergente sugiere no solo un efecto farmacológico inmediato, sino también la inquietante posibilidad de una herencia epigenética y del desarrollo, ecos de una intervención llevada a cabo en vidas que nunca dieron su consentimiento.
El programa de vacunación con ARNm, que se ha puesto en marcha de forma precipitada bajo una autorización de uso de emergencia (EUA) imperiosa que prohíbe otros tratamientos, conlleva dos categorías de riesgo que se han pasado por alto y que este artículo aborda directamente:
  1. Potencial teratogénico (frase adjetiva): posibilidad de provocar morbilidad o mortalidad congénita en las personas expuestas en el útero. Se refiere a cualquier agente o factor capaz de causar malformaciones, anomalías del desarrollo o déficits funcionales en un embrión o feto durante el embarazo. En el contexto de la vacunación con ARNm, la preocupación se centra en el paso de las instrucciones del ARNm sintético y sus consecuencias biológicas a través de la barrera placentaria, donde dicha exposición puede codificarse en el desarrollo embrionario y fetal.
  2. Potencial transgeneracional/epigenético (sustantivo): posibilidad de producir cambios biológicos en la salud, el desarrollo o el riesgo de enfermedad en generaciones que nunca han estado expuestas directamente al agente original. A diferencia de las mutaciones genéticas, estos efectos surgen a través de mecanismos epigenéticos hereditarios (como la metilación del ADN, la modificación de las histonas o el ARN no codificante) que alteran la expresión génica a lo largo de las generaciones. En el contexto de la vacunación con ARNm, la preocupación se centra en el paso de las instrucciones del ARNm sintético y sus consecuencias biológicas a través del ciclo ovario-óvulo-cigoto femenino, donde las exposiciones que afectan a las células germinales pueden codificarse en el desarrollo embrionario y transmitirse a los descendientes.
A continuación se presenta un análisis de las señales de datos que se desprenden de las estadísticas vitales nacionales y los conjuntos de datos sobre mortalidad. Nuestro enfoque se basa en métodos tanto de la ciencia de sistemas como de la epidemiología, y se apoya en gran medida en una técnica fundamental para nuestra detección de señales: el análisis de desviación de la tendencia (gráficos DFT). Este método nos permite aislar las desviaciones significativas con respecto a las bases de referencia establecidas desde hace tiempo, revelando anomalías que las comparaciones interanuales convencionales a menudo ocultan.

En lugar de basarnos en los recuentos brutos de mortalidad, que fluctúan naturalmente con la estacionalidad, la demografía y los cambios en la práctica diagnóstica, nos centramos en si las propias curvas de mortalidad muestran inflexiones. Una inflexión es un cambio estadísticamente significativo y sostenido en la pendiente, la tasa o la variabilidad de una trayectoria, que se produce en asociación temporal con una intervención o un evento específico. Para reforzar este análisis, cotejaremos los resultados con los datos publicados por los CDC/NCHS (gráfico 1) y los confirmaremos también mediante gráficos de mortalidad bruta (gráfico 4).

Al concentrarnos en los puntos en los que se rompió la tendencia a la baja de la mortalidad infantil y en la niñez, establecida desde hace mucho tiempo, y al medir la magnitud de la desviación de las nuevas trayectorias con respecto a sus valores de referencia esperados, podemos detectar señales que, de otro modo, se perderían en el ruido estadístico.

Los datos utilizados en este estudio no son proyecciones ni estimaciones especulativas, sino que se han extraído directamente de la base de datos de Múltiples causas de muerte de los CDC WONDER/NCHS, que registra todos los certificados de defunción de EE.UU. Para este análisis, aislamos la mortalidad en niños de 0 a 4 años, excluimos las muertes atribuidas formalmente a la Covid-19 (CIE-10 U07.1) y comparamos los resultados observados con los puntos de referencia históricos estables de los 25 años anteriores a 2020 (véase el gráfico 1).

Este enfoque nos permite separar las fluctuaciones normales de un año a otro de las desviaciones extraordinarias y persistentes, cambios que coinciden temporalmente con la introducción de la vacunación con ARNm entre la población en edad fértil.

Potencial teratogénico

Gráfico 1: Mortalidad infantil, neonatal y posneonatal (1995-2023)

Este gráfico, extraído de los Informes nacionales sobre estadísticas vitales, volumen 74, número 7, 10 de junio de 2025, Mortalidad infantil en los Estados Unidos, muestra las muertes infantiles por cada mil nacidos vivos a lo largo de casi tres décadas. Hasta 2021, las tasas de mortalidad mostraron una tendencia constante a la baja, lo que refleja los avances en la atención materna, la medicina neonatal y las mejoras socioeconómicas. Pero el período que comienza en 2021 y continúa a partir de esa fecha muestra una ruptura en esa consistencia de 25 años: en lugar de seguir disminuyendo, la mortalidad neonatal y posneonatal cambia abruptamente de una tendencia heredada a una completamente nueva.
infant mortality vaccinations mrna
© National Vital Statistics Reports/The Ethical Sceptic
Gráfico 1 - Informes Nacionales de Estadísticas Vitales, volumen 74, número 7, 10 de junio de 2025 Mortalidad infantil en los Estados Unidos: el período posterior a la vacunación con ARNm contra la Covid-19 muestra una ruptura en una tendencia constante de 25 años: en lugar de seguir disminuyendo, la mortalidad neonatal y posneonatal cambia abruptamente de una tendencia heredada a una completamente nueva (nota: las definiciones de los términos, la línea divisoria de la vacunación con ARNm y las líneas de tendencia punteadas han sido añadidas por el autor de este artículo)
El marcador vertical identifica la introducción de la vacunación con ARNm, no solo entre las mujeres embarazadas, sino también entre las futuras madres, durante el periodo comprendido entre febrero y junio de 2021. La interrupción de la trayectoria coincide temporalmente con esta intervención, lo que sugiere posibles influencias teratogénicas. Aunque la asociación temporal por sí sola no constituye una prueba definitiva del mecanismo, este ya se ha observado2 y 3, y este cambio de tendencia tras décadas de progreso justifica un examen crítico.
En niños de 0 a 4 años, la otitis media aguda, infecciones agudas de las vías respiratorias superiores, ictericia y problemas gastrointestinales han aumentado en los últimos dos años.

(Dra. Carla Peeters, Children's Health: By the Numbers, Brownstone Journal; 19 de abril de 2024)4.
Potencial transgeneracional/epigenético (generación vacunada)

Gráficos 2 y 3: Todas las causas naturales de muerte en la generación vacunada (edades comprendidas entre 0 y 4 años)

Aquí se representan gráficamente las desviaciones de la mortalidad con respecto a la línea de base esperada para los niños nacidos después de la vacunación materna y la vacunación materna candidata. La persistencia de esta desviación hasta bien entrado un periodo en el que más del 90% de la población estadounidense había dejado de vacunarse con ARNm sugiere que el efecto no se limita a la exposición durante el embarazo. Más bien, apunta a un impacto derivado de la vacunación previa en mujeres que posteriormente quedaron embarazadas, lo que indica que el riesgo se extiende más allá de la exposición gestacional e incluye a aquellas que simplemente planean concebir en el futuro.

Los datos, procedentes de los CDC WONDER, excluyen todas las muertes atribuidas directamente a la Covid-19. El breve repunte visible a finales de 2019 y principios de 2020 refleja un efecto de "dry-tinder" — aumento de mortalidad entre poblaciones ya vulnerables — que se produjo durante un periodo en el que el virus aún no se había detectado formalmente o no se había reconocido que hubiera llegado a las costas estadounidenses. A esto le sigue un sutil efecto de adelanto visible en los datos de variación durante los ocho meses siguientes. Ninguno de estos artefactos de 2020 se incorpora a la alineación de la tendencia de referencia del gráfico, que, como observará el lector, sigue anclada al período más estable de 2018-2019.
Excess All Natural Causes of Death in Ages 0 to 4 vaccine mrna
© Copyright
Gráfico 2 - Exceso de causas naturales de muerte en edades comprendidas entre 0 y 4 años (hijos de madres vacunadas en cualquier momento): se han producido un total de 17.975 muertes por exceso en esta cohorte, lo que representa una desviación del 77,3% con respecto a la tendencia histórica de 25 años en esta clase de mortalidad, en el último periodo de 7 semanas (semanas 14-20 de 2025). Esto representa 191 muertes por exceso por semana en bebés y niños pequeños a partir de la semana 20 de 2025
En esta imagen se muestra la exclusión de la consulta Wonder UCoD empleada en todas las causas naturales de muerte. La inflexión de los datos brutos es evidente y se ilustra con más detalle en el gráfico 4 que figura a continuación. El procedimiento para la elaboración de un gráfico DFT/inflexión puede consultarse aquí. Cabe señalar que los datos de 2024 no disminuyen como se muestra. La aparente caída es el resultado de un período de transición durante el cual el NCHS aún no había registrado todos los informes de los condados y hospitales (alertamos al NCHS sobre este error y, tras discutirlo, corrigieron algunos de los problemas, aunque no los datos de este gráfico). Por consiguiente, el mínimo registrado a finales de 2024 es engañoso y no se produce una caída tan pronunciada. Lamentablemente, no disponemos de ningún mecanismo para corregir esta deficiencia de información y, por lo tanto, debemos dejarlo tal cual. El aparente rápido aumento en 2025 refleja la reanudación de la información completa.
A diferencia de las categorías infantiles más restringidas que se muestran en el gráfico 1, este gráfico (gráfico 2) recoge todos los nacimientos que se produjeron tras el lanzamiento de la vacuna de ARNm. Los datos del año 2020 no se incluyen en la línea de base debido al efecto sesgado tanto del pico "dry tinder" (a principios de año) como de la caída temporal de los nacimientos a finales de ese año (descenso de 8 meses en la curva azul).

Cabe destacar, en relación con la sensibilidad retrospectiva, que cuando se amplía la cohorte en un año adicional (5 años), el gráfico permanece prácticamente sin cambios, lo que indica que el efecto se limita específicamente a la generación cuyas madres estuvieron expuestas previamente a la vacuna de ARNm. Además, la curva de exceso de mortalidad (línea azul en el gráfico 2) se ve artificialmente reducida por el descenso de la tasa de natalidad en EE.UU. Dado que los CDC han retrasado la publicación de este efecto sobre la tasa de natalidad en EE.UU. (acaban de completar recientemente sus datos de 2023), la referencia proyectada no se ha corregido a la baja, lo que significa que el exceso real de mortalidad infantil/neonatal es entre un 6 y un 8% superior al que se muestra aquí5.

Además, la Dra. Clare Craig, patóloga diagnóstica y copresidenta del Hart Group, ha replicado (junto con otros) y realizado análisis de sensibilidad de este trabajo, y ha descubierto que entre el 70 y el 80% del exceso de mortalidad se ha producido en bebés de 0 a 1 año (como se replica en el gráfico 2b de TES más abajo), un periodo caracterizado por muy pocas vacunas durante la gestación6.

Derivación del efecto intergeneracional

Por lo tanto, la explicación más convincente para esta escalada y divergencia (que se muestra en el gráfico 2b a continuación), que se produce mucho después de que la aceptación de la vacuna haya caído casi a cero dentro de esta cohorte, es un impacto intergeneracional de la vacuna contra Covid-19 antes del embarazo. Esta teoría sostiene que la exposición a la vacuna en la línea germinal de los padres (ovocitos, esperma, microbioma o programación epigenética) induce una susceptibilidad en la descendencia que surge y persiste en múltiples grupos de edad. Este mecanismo explicaría por qué la curva azul (edades 0-4) asciende más abruptamente que la curva marrón (<1 año), ya que los efectos no se limitan a los neonatos, sino que se extienden a la primera infancia. También concuerda con la observación de que la mortalidad no disminuye con un menor cumplimiento inmediato de la vacunación, ya que el factor determinante ya está "incorporado" en la fisiología del niño, incluso en ausencia de exposición directa a la vacuna o agresión en el útero.
child mortality vaccine uptake mothers pregnancy
© Copyright
Gráfico 2b - Divergencia entre las edades <1 y 0-4 años: tras un gran descenso en la vacunación de la cohorte, se sugiere claramente que el efecto sobre la mortalidad es un impacto intergeneracional de la vacuna Covid-19 antes del embarazo.
En otras palabras, este exceso de mortalidad no es atribuible a secuelas residuales de la Covid-19 ni únicamente a una agresión teratogénica directa; más bien, los datos sugieren que también puede derivarse de la herencia genética transmitida a través de la línea germinal materna.
La señal clave: un punto de inflexión en la semana 14 de 2021, inmediatamente después de la vacunación masiva de adultos en edad fértil. A partir de este momento, la mortalidad por todas las causas entre los niños de 0 a 4 años aumenta de forma persistente, alcanzando un tamaño de desviación de σ = 24, o 17.975 muertes por exceso (un 77,3% por encima de la línea de base). El aumento no es un ruido aleatorio, sino que es sistémico y se agrava en múltiples categorías de morbilidad. De gran importancia y carácter ominoso, al realizar una consulta diferencial resumida por período de tiempo a partir de los datos de Wonder, estas dinámicas del grupo de CIE reflejan las mismas dinámicas en cuanto al impacto de la vacuna de ARNm en los receptores primarios adultos:

Exceso de mortalidad por agrupación amplia de la CIE (aumento paralelo de la mortalidad de los adultos vacunados):
  1. Relacionado con la función renal (+135%).
  2. Relacionado con la meningitis (+112%).
  3. Susceptibilidad a virus y septicemia (+90%).
  4. Trastornos hepáticos/digestivos (+82%).
  5. Relacionados con el sistema respiratorio (+54%).
  6. Malformaciones congénitas (+51%).
  7. Trastornos cardiopulmonares (+38%).
  8. Relacionados con el sistema nervioso/epilépticos (+37%).
Excess Mortality Broad ICD Grouping covid vaccine mrna
© Copyright
Gráfico 3 - Exceso de mortalidad por agrupación amplia de la CIE: clasificado por diferencias en el recuento bruto de mortalidad antes y después de la campaña de vacunación.
Las cifras de 2023 y 2024 que se presentan aquí siguen siendo provisionales por varias razones. Aún no se ha incorporado la mortalidad "999" de seis meses, y se ha incluido la CIE R00-R99 (Otras causas de mortalidad mal definidas y no especificadas) porque la mitad de esa categoría aproximadamente aún está pendiente de reasignación a códigos CIE específicos de 2023 y 2024. Además, este análisis se basa en la codificación de la causa subyacente de la muerte (UCoD) en lugar de la causa múltiple de la muerte (MCoD) para evitar la duplicación de registros.
En conjunto, estos factores significan que los totales de 2023 y 2024 casi con toda seguridad subestiman la verdadera magnitud del exceso de mortalidad durante este periodo; sin embargo, incluso en esta forma conservadora, las cifras siguen siendo alarmantemente elevadas en comparación con la referencia de 2018 y 2019, especialmente en una cohorte de mortalidad que anteriormente había experimentado un marcado descenso durante 25 años. No obstante, la clasificación en sí misma sigue siendo válida provisionalmente como reflejo del impacto relativo entre las categorías de causas de muerte.

Estas agrupaciones de la CIE representan 7.600 muertes, el 41% del exceso de mortalidad identificado en el gráfico 2 anterior. Por lo tanto, el impacto en los que aún no han nacido no es limitado, sino generalizado, y se extiende a múltiples ámbitos fisiológicos. Este patrón es más coherente con vulnerabilidades hereditarias o impresas durante la gestación que con anomalías aisladas, lo que apunta a una alteración epigenética o a una modificación de la línea germinal. No se trata simplemente de un efecto teratogénico en un solo niño, sino de un eco generacional que repercute en miles de personas.
El hecho de que estos datos coincidan con una elevada mortalidad entre los adultos vacunados con ARNm es especialmente alarmante.
Gráfico 4: ¿Qué es una inflexión (gráfico DFT)?

Una inflexión es un cambio distintivo (una contribución discreta que es abrupta, limitada, pronunciada y definitiva), estadísticamente significativo y sostenido en la dinámica subyacente de una serie de datos, como su dirección, tasa o variabilidad, que se produce en asociación temporal con una fecha, un mecanismo o un evento destacado. Las tendencias de mortalidad heredadas habían estado en declive durante mucho tiempo; después de 2021, la pendiente se invirtió repentinamente.

El análisis de desviación de la tendencia (DFT) elimina las fluctuaciones estacionales y la variación de fondo para revelar la señal subyacente. Este método se aplica ampliamente en campos caracterizados por una fuerte estacionalidad, como la previsión de bienes de consumo, donde se utiliza para detectar cambios repentinos en la demanda ocultos bajo ciclos predecibles de vacaciones o vuelta al colegio, y es igualmente valioso en el análisis de la mortalidad. En este caso, pone de manifiesto el inicio del aumento de la mortalidad de la "generación vacunada" como una clara ruptura con los patrones anteriores. Sin el DFT, estas anomalías pueden quedar ocultas por el promedio, la regresión lineal o la anualización, técnicas que suavizan la señal e invitan a descartarla convenientemente como "ruido aleatorio", una táctica empleada con demasiada frecuencia por los defensores de la narrativa farmacéutica impulsados por sus propios intereses.
Inflection in All Natural Causes of Death in Ages 0 to 4 covid vaccine mrna
© Copyright
El gráfico 4, que muestra la inflexión en todas las causas naturales de muerte en edades comprendidas entre 0 y 4 años (hijos de madres vacunadas en cualquier momento), presenta una clara demarcación en la semana 14 de 2021, al igual que otros cientos de gráficos de desviación de la tendencia (DFT) que hemos publicado. Estos son los datos brutos que se utilizan para el gráfico 2 anterior. Hay que estar muerto cerebralmente o mentir para no ver esta inflexión, que rompe una tendencia de 25 años (gráfico 1). Por lo tanto, el análisis no se basa únicamente en 2018 y 2019, como afirman las partes deshonestas.
Al comparar el gráfico 2 con el gráfico 4 (elaborado a partir de los mismos datos), se puede ver cómo el gráfico 4 (los datos brutos) podría dar lugar a pseudoinflexiones, tendencias falsas y regresiones engañosas. Por el contrario, la presentación de la desviación de la tendencia (DFT) en el gráfico 2 elimina este ruido. Al hacerlo, el método no solo separa la señal del ruido, sino también la coherencia de la distracción desinformativa.

Conclusión

Como hemos observado en análisis previos de lesiones sistémicas, estos eventos de morbilidad y mortalidad rara vez se limitan a "casos excepcionales"; con el tiempo, se manifiestan en toda la población receptora, aunque con distintos grados de gravedad. Por ejemplo, la exposición al amianto no produjo mesotelioma en todos los trabajadores, pero ninguna exposición estuvo exenta de consecuencias: algunos sufrieron deterioro respiratorio, otros inflamación crónica y otros enfermedades terminales.
La importancia de esto radica en su función como señal de alerta temprana. Las intervenciones sistémicas no solo perjudican a quienes mueren inmediatamente, sino que (1) causan daño a todos los que están expuestos, en mayor o menor medida, y (2) imponen cargas de morbilidad y mortalidad prematura de por vida, lo que reduce tanto la calidad de vida como la esperanza de vida general de casi todas las personas afectadas.
Solo nuestra tendencia al "sesgo de la camiseta roja" (desestimar las primeras víctimas como prescindibles o anómalas) nos permite eludir el dolor de tales señales. Siempre suponemos que no nos sucederá a nosotros, adormeciéndonos con esa ilusión, mientras que el sufrimiento de nuestros conciudadanos se descarta como un simple coste aceptable de nuestra negación.
Sesgo de invulnerabilidad o "falacia de la camiseta roja"

Cuando una persona asume erróneamente que las lesiones solo pueden ocurrirle a un grupo limitado de personas (las que llevan las proverbiales "camisetas rojas" de Star Trek) y no a ella.
Del mismo modo, las pruebas aquí presentadas plantean dos problemas de consecuencias históricas:
Teratogenicidad: las curvas de mortalidad en bebés, recién nacidos y niños, ninguno de los cuales estuvo expuesto a la Covid-19 ni a su vacuna de ARNm, se desplazaron hacia arriba tras décadas de descenso constante, coincidiendo con la introducción masiva de la vacunación con ARNm tanto a mujeres embarazadas como a futuras madres.

Efecto intergeneracional: los niños nacidos después de la implementación están experimentando un exceso de mortalidad sostenido en múltiples ámbitos fisiológicos, un patrón coherente con una alteración biológica sistémica. Resulta alarmante que estos efectos reflejen las mismas alteraciones documentadas en adultos que recibieron directamente la vacuna de ARNm de la Covid-19.
Cabe señalar que TES fue el primer analista en identificar con éxito y de forma previa ante los congresistas estadounidenses tanto las señales de exceso de mortalidad por causas naturales no relacionadas con la Covid-19 como las de exceso de mortalidad por cáncer utilizando este mismo marco analítico, unos hallazgos que ahora se reconocen ampliamente en las principales bases de datos. Este historial subraya que el método empleado aquí no es especulativo ni descartable, sino un enfoque probado para la detección de señales.

Estas señales exigen una investigación inmediata, transparente y sin vacilaciones. Descartarlas no solo supone negar los datos, sino también jugar de forma imprudente con la salud de los vivos y de los que aún no han nacido.

Referencias:
  1. Jeng-Chang Chen, Mei-Hua Hsu, Rei-Lin Kuo, Li-Ting Wang, Ming-Ling Kuo, Li-Yun Tseng, Hsueh-Ling Chang, Cheng-Hsun Chiu, "El ARNm-1273 es permeable a la placenta e inmunogénico en el feto", Molecular Therapy Nucleic Acids, volumen 36, número 1, 2025, 102489, ISSN 2162-2531; https://doi.org/10.1016/j.omtn.2025.102489 (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2162253125000435)
  2. McCairn KM. Fibrillas amiloidogénicas en un climaterio sanguíneo posgestacional. Substack. Publicado [fecha de publicación no especificada]. Consultado el 23 de agosto de 2025. Disponible en: https://kevinwmccairnphd282302.substack.com/p/amyloidogenic‑fibrils‑in‑a‑post‑gestational
  3. Chen JC, Hsu MH, Kuo RL, Wang LT, Kuo ML, Tseng LY, Chang HL, Chiu CH. El ARNm-1273 es permeable a la placenta e inmunogénico en el feto. Mol Ther Nucleic Acids. 2025;36(1):102489. doi:10.1016/j.omtn.2025.102489
  4. Carla Peeters, La salud infantil: en cifras, Brownstone Journal; 19 de abril de 2024; https://brownstone.org/articles/childrens-health-by-the-numbers/
  5. Informes nacionales sobre estadísticas vitales, 18 de marzo de 2025; vol. 7, n.º 1; https://www.cdc.gov/nchs/data/vsrr/vsrr035.pdf
  6. CDC: Panel semanal de vacunación contra la COVID-19, 7 de mayo de 2025 = 14,4% vacunadas antes del embarazo con la última dosis de refuerzo de 2024. Estimamos que menos del 5% se vacunó durante el embarazo con esa dosis de refuerzo.