Traducido por el equipo de SOTT.netNos guste o no, la publicidad es cultura. La mercadotecnia es una expresión de las normas, los valores y la demografía de una sociedad. Su objetivo es servir al libre mercado atrayendo a un específico grupo demográfico o al grupo demográfico más común como forma de vender productos y servicios. Dicho esto, la publicidad también puede utilizarse como propaganda, diseñada para vender ideologías en lugar de refrescos, coches y seguros.
Este ha sido el escenario principal de la mercadotecnia en Occidente durante al menos los últimos diez años: la gran mayoría de los anuncios tienen mensajes políticos implícitos. Aunque puede que no sea obvio para quienes no están al tanto, una vez que se detectan los patrones, es imposible evitarlos.
Un nuevo anuncio propagandístico pagado por la televisión estatal danesa y que se presenta como una promoción de un programa científico llamado «Evolución».
El anuncio muestra a un «experto» interrumpiendo a una pareja danesa blanca mientras coquetean entre sí. Les explica que la historia de la guerra en Dinamarca introdujo ADN extranjero en su acervo genético, lo que «los protegió de las enfermedades». A continuación, compara su relación con la endogamia y les sugiere que busquen nuevas parejas con una genética más «exótica».
La mujer sonríe entonces como si la idea le intrigara.
La serie se creó originalmente en 2020, pero ahora se está volviendo a emitir con anuncios sobre la «endogamia» este año. ¿Quizás no sea consciente la televisión danesa del rápido cambio político que se ha producido entre 2020 y 2025, alejándose de la propaganda
woke? Este mensaje contrasta radicalmente con la campaña publicitaria danesa «Hazlo por Dinamarca» de 2014, que animaba a las parejas danesas a ponerse manos a la obra y combatir el descenso demográfico del país teniendo más hijos.
Dejando de lado la falta de contexto histórico y de precisión científica,
el anuncio sobre la endogamia se suma a la tendencia actual de sentimiento antiblanco en la publicidad europea de la última década. También está claramente destinado a apoyar la postura del Gobierno a favor de la inmigración masiva, que ha llevado a que el número de extranjeros en Dinamarca se duplique hasta alcanzar el 16,3 % de la población en menos de diez años (así como a un aumento del
30 % de los delitos violentos durante el mismo periodo).
Una tendencia que se ha observado en Europa y EE.UU. es la creciente prevalencia de las minorías en la publicidad, mientras que los blancos (concretamente los hombres blancos) se han visto muy reducidos. En Reino Unido, por ejemplo, el 83 % de la población es blanca, pero no lo sabrías viendo sus anuncios. Los ciudadanos negros del Reino Unido representan el 4 % de la población, pero constituyen más del 50 % de los actores que aparecen en los anuncios, como
se observa en los datos «espejo» de Channel 4.
Es difícil encontrar parejas blancas felices en estos anuncios. En cambio, las parejas mixtas dominan la mercadotecnia en Occidente, a pesar de que solo representan el 10 % de todos los matrimonios en EE.UU. y Europa.
Sin embargo, si se menciona esta sobrerrepresentación en el Reino Unido en un contexto político, serás tachado de racista. La respuesta habitual es: «¿Por qué te importa?».
Pero, ¿cuál sería la respuesta progresista si las minorías fueran sistemáticamente eliminadas de la publicidad por debajo de su porcentaje de población? Bueno, ya sabemos cómo responderían.
El anuncio de Sidney Sweeney sobre vaqueros y genes emitido este verano para American Eagle desató una tormenta de críticas entre los izquierdistas, que acusaron a la empresa y a Sweeney de «propaganda nazi». Una mujer blanca y guapa hablando de sus buenos genes fue tratada como el peor delito social. Los izquierdistas no pudieron soportar un solo anuncio que se saliera de su narrativa.
Así es como la izquierda política se preocupa por controlar el mensaje de la publicidad. Les importa porque creen que la mercadotecnia es una herramienta de ingeniería social. Y parecen estar particularmente interesados en deshacerse de las parejas blancas, no solo en los medios de comunicación, sino también en el mundo real.
Unos son "los buenos", esos que tienen todo pero no hacen nada, no sea que les molesten un minuto en su vida y otros "malos" que llaman "izquierdistas" que no paran de trabajar, en la destrucción de todo, pero trabajar.
¿Por qué esa diferencia, si son todos blancos? Pues habrá que buscarla en las recompensas que reciben y habrá que convencerse de que si unos blancos son capaces de tal empeño y trabajo es porque están recibiendo prebendas y muy notables por algún grupo interesado en ello, puesto que por ellos mismos no se moverían, como los otros. ¿Quién está detrás? Hay lo dejo.