En lo alto de las áridas estribaciones del sur de Perú, miles de misteriosos agujeros excavados en una cresta rocosa han desconcertado a los arqueólogos durante casi un siglo. Localmente conocido como Monte Sierpe (Montaña Serpiente) o la Banda de Agujeros, este antiguo monumento, que se extiende a lo largo de 1,5 kilómetros y contiene alrededor de 5200 cavidades perfectamente alineadas, puede haber revelado finalmente su secreto.
Un innovador estudio dirigido por el Dr. Jacob Bongers, de la Universidad de Sídney, publicado en Antiquity en noviembre de 2025, propone que el Monte Sierpe funcionó en su día como un mercado prehistórico de trueque y, más tarde, como un sistema de contabilidad inca. Mediante el uso de drones para la cartografía y el análisis microbotánico, los investigadores han descubierto pruebas que relacionan este enigmático yacimiento con el comercio antiguo, reuniones sociales y sofisticadas prácticas de registro.
Miles de agujeros, un gran misterio
El Monte Sierpe capturó por primera vez la atención mundial en 1933, cuando National Geographic publicó fotografías aéreas del explorador Robert Shippee. Las imágenes revelaban una enorme franja de agujeros espaciados uniformemente que se extendía a lo largo del valle de Pisco, a unos 35 kilómetros de la costa pacífica de Perú. Durante décadas, los estudiosos debatieron sobre su finalidad: ¿eran tumbas antiguas, fosas para almacenar alimentos o parte de un sistema defensivo?
Sin embargo, el Dr. Bongers y su equipo internacional descubrieron algo más complejo. Sus estudios con drones revelaron patrones matemáticos en la disposición de los agujeros: filas y grupos con estructuras numéricas repetitivas.
Aún más sorprendente es que estos patrones se asemejan mucho al diseño de los quipus incas, dispositivos de cuerdas anudadas que se utilizaban para registrar datos, censos e inventarios comerciales.
«La regularidad de los agujeros refleja la lógica de un quipu», afirmó el Dr. Bongers. «Esto sugiere una forma estandarizada de contar o contabilizar que es anterior o coincide con la administración inca».
El polen antiguo revela un bullicioso centro comercial
Para comprender para qué se utilizaban los agujeros, los investigadores recogieron 21 muestras de suelo de todo el yacimiento. Bajo el microscopio, descubrieron polen antiguo y fitolitos (pequeñas estructuras de sílice procedentes de plantas) de maíz, juncos y otras especies cultivadas. La presencia de estos restos agrícolas indica que los agujeros albergaban en su día materiales vegetales, cestas o fardos de mercancías, posiblemente para el comercio.
Algunas muestras también contenían polen de sauce y junco, plantas utilizadas desde hace mucho tiempo por los pueblos andinos para tejer cestas y esteras. Este detalle refuerza la idea de que las mercancías se transportaban y almacenaban en contenedores tejidos, lo que sugiere un sistema de intercambio organizado.
«Encontrar maíz y plantas para hacer cestas en estos agujeros fue toda una revelación», explicó Bongers.«Esto implica que la gente traía mercancías aquí, las depositaba y posiblemente las intercambiaba, como en un mercado preincaico».
Un mercado antes del dinero
El estudio propone que el Monte Sierpe funcionó como mercado de trueque durante el Período Intermedio Tardío (1000-1400 d. C.), cuando el Reino Chincha dominaba la costa sur de Perú. Con una población estimada de más de 100 000 personas, los chinchas eran reconocidos comerciantes que administraban extensas redes que conectaban las regiones costeras, de la sierra y amazónicas mediante caravanas de llamas y mercaderes marítimos.
A diferencia de los mercados modernos que dependen del dinero, los mercados de trueque se basaban en el intercambio directo de bienes: maíz por algodón, pescado por herramientas o cerámica por textiles. Los miles de agujeros, cada uno lo suficientemente grande como para contener una cesta o un fardo, podrían haber representado unidades de intercambio individuales, lo que permitía a los participantes exhibir y comparar mercancías de manera justa y estandarizada.
«El Monte Sierpe pudo haber sido la versión andina de un mercadillo callejero», sugirió Bongers. «Un lugar donde agricultores, pescadores y artesanos se reunían para comerciar, negociar y socializar».

Cuando el Imperio inca absorbió el Reino Chincha en el siglo XV, la función del Monte Sierpe pudo haber evolucionado. Los incas eran administradores expertos que impusieron un sistema de trabajo y tributo conocido como mita y dependían en gran medida de los quipus para la contabilidad.
El equipo descubrió sorprendentes similitudes entre la disposición del Monte Sierpe y un quipu del Valle de Pisco que ahora se exhibe en el Museo Etnológico de Berlín. Ambos presentan estructuras segmentadas con secuencias numéricas repetidas, lo que podría indicar que el sitio evolucionó de un mercado a un centro tributario inca para la recolección y el registro de bienes como maíz o textiles.
Cada sección de agujeros podría haber representado una comunidad o grupo familiar, responsable de depositar su tributo en un área específica, transformando así el Monte Sierpe en una especie de libro de contabilidad a escala de paisaje.
Reescribiendo la historia de la innovación andina
Más allá de resolver uno de los misterios arqueológicos más antiguos de Perú, el estudio del Monte Sierpe redefine nuestra comprensión de la innovación y la organización social indígenas. El sitio revela cómo los pueblos antiguos desarrollaron sus propios sistemas de contabilidad y comercio mucho antes del contacto con los europeos, integrando la lógica matemática, el diseño ambiental y la cooperación comunitaria.
«El Monte Sierpe era más que simples agujeros en el suelo: era una tecnología social», afirmó Bongers. «Unió a las personas y estructuró sus relaciones económicas y políticas».
Combatiendo la pseudoarqueología y preservando el patrimonio
El Monte Sierpe ha sido durante mucho tiempo blanco de especulaciones y afirmaciones pseudoarqueológicas, a menudo vinculadas a teorías de «antiguos astronautas». El equipo de Bongers espera que sus hallazgos científicos reemplacen los mitos sensacionalistas con datos verificables.
«Al combinar el mapeo con drones, la datación por radiocarbono y la ciencia botánica», enfatizó Bongers, «podemos contar la verdadera historia: una que celebra el ingenio indígena en lugar de borrarlo».
Un monumento a la colaboración humana
Hoy, el Monte Sierpe se erige como un testimonio silencioso de una vibrante red de antiguos comerciantes, administradores y artesanos andinos. Ya sea como un bullicioso mercado o como un libro de contabilidad imperial, sus 5200 agujeros encarnan una verdad atemporal: el comercio, la cooperación y la comunicación siempre han dado forma a la civilización.
Referencia:
Bongers, J. L., Kiahtipes, C. A., Beresford-Jones, D., Osborn, J., Medrano, M., Dumitru, I. A., ... Stanish, C. (2025). Contabilidad e intercambio indígena en el Monte Sierpe («Banda de Agujeros») en el valle de Pisco, Perú. Antiquity, 1-19. doi:10.15184/aqy.2025.10237






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