Traducido por el equipo de SOTT.net

Una coalición ciudadana, Ciudadanos Unidos para Detener las Vacunas de ARNm, ha logrado la divulgación de los registros oficiales de vacunación de 21 millones de ciudadanos japoneses mediante una serie de solicitudes de acceso a la información pública.
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© slaynews.com
Los registros incluyen fechas de vacunación, números de lote e informes de fallecimientos posteriores a la vacunación.

Los resultados son devastadores.

El profesor Murakami, de la Universidad de Ciencias de Tokio, un científico de gran prestigio, analizó los datos y descubrió un patrón alarmante y constante:

- Se produjo un aumento repentino de muertes entre 90 y 120 días después de la inyección.

- Quienes recibieron múltiples dosis experimentaron picos de mortalidad más tempranos y pronunciados, lo que sugiere toxicidad acumulativa.

- Murakami estima que entre 600 000 y 610 000 ciudadanos japoneses han muerto a causa de las «vacunas».


Esta cifra coincide inquietantemente con las estadísticas de exceso de mortalidad en Japón.

Dado que estas muertes suelen ocurrir meses después de la vacunación, los médicos rara vez las relacionan con las vacunas, lo que permite a las autoridades sanitarias ocultar la tragedia a plena vista.

La coalición Ciudadanos Unidos reveló estos impactantes hallazgos durante una rueda de prensa, criticando duramente a los funcionarios de salud del gobierno por ignorar la creciente evidencia.

Al dilatar los plazos y ocultar los datos sobre las causas de muerte, el sistema médico ha podido desestimar las muertes relacionadas con las vacunas mientras la mortalidad excesiva se dispara a niveles sin precedentes.

Los hallazgos de Murakami confirman lo que investigadores independientes llevan tiempo advirtiendo: el peligro no está solo en los efectos adversos inmediatos, sino en el daño acumulativo y retardado que erosiona silenciosamente la salud pública meses después de la vacunación.

Estos hallazgos se producen mientras la industria farmacéutica impulsa su última vacuna de ARNm autorreplicante, o «vacuna replicante».

Mientras tanto, la población japonesa está claramente harta. A pesar del lanzamiento de 4,2 millones de dosis el pasado octubre, se administraron menos de 10 000. Eso representa una tasa de aceptación ínfima del 0,24 %, lo que evidencia un desplome total de la confianza pública.

De hecho, más de 100 000 ciudadanos japoneses han firmado peticiones exigiendo la suspensión inmediata de todos los programas de «vacunas» de ARNm.

Según informes, la inyección de replicón de Meiji Seika Pharma ha mostrado tasas de reacciones adversas y muertes incluso superiores a las de los productos originales de Pfizer y Moderna.

La reacción ha sido tan intensa que el gigante farmacéutico ha interpuesto una demanda contra el congresista Kazuhiro Haraguchi y otros que se atrevieron a denunciarlo.

Haraguchi, un crítico acérrimo del programa, reveló que desarrolló un linfoma tras la vacunación, con presencia de proteínas espiga en su tejido linfático.

Mientras tanto, las autoridades sanitarias japonesas no han abordado el aumento de muertes entre los 90 y 120 días posteriores a la vacunación, evidenciado ahora en uno de los conjuntos de datos más extensos jamás publicados.

El silencio es ensordecedor y las implicaciones son globales. Esta publicación de 21 millones de registros no es un simple rumor de internet. Se trata de un análisis exhaustivo que expone lo que podría ser el experimento médico masivo más peligroso de la historia.

El grupo ciudadano, con 70 000 simpatizantes y 3000 voluntarios activos, impulsa ahora la colaboración global para detener la próxima oleada de experimentación con ARNm, incluyendo una vacuna antigripal basada en ARNm prevista para otoño de 2025.

La base de datos de vacunas del grupo se está traduciendo al inglés y pronto estará disponible para investigadores de todo el mundo.

En un momento en que los gobiernos se niegan a investigar o incluso a reconocer lo que está sucediendo, recae en la ciudadanía y en los valientes denunciantes la responsabilidad de revelar la verdad.

La advertencia de Japón al mundo es clara: el aumento de muertes tras la vacunación es real, la distribución de las vacunas experimentales de última generación debe detenerse y los responsables de ocultar la verdad deben rendir cuentas.

La publicación de estos registros representa uno de los conjuntos de datos reales más grandes jamás expuestos.

Ahora resulta evidente que la versión oficial de «segura y eficaz» no resiste un análisis riguroso. La crisis de salud pública de Japón comienza a hacerse patente.

Los datos confirman que, lejos de salvar vidas, el programa de ARNm podría haber provocado uno de los mayores desastres de salud pública de la historia moderna.