Traducido por el equipo de SOTT.net

Es tan agotador escribir sobre la farsa del falso «acuerdo de paz» como lo es probablemente para ustedes leerlo. Sin embargo, Putin finalmente ha dado la última palabra sobre todo el asunto durante una rueda de prensa en su viaje a Kirguistán, lo cual merece la pena destacar porque responde a preguntas clave que permanecían en la mente de la gente, especialmente en la de aquellos con una predisposición a crear polémica.
Putin
© Sputnik
La mayor confirmación por parte de Putin fue que a Rusia no se le entregó ningún «borrador de tratado» real, sino más bien una lista informal de puntos para debatir, que parece ser a lo que se referían las figuras rusas cuando decían que en realidad no se le había presentado nada importante a Rusia:

Declaraciones de Vladímir Putin sobre los planes de paz propuestos para Ucrania:
  • No había ningún «borrador de tratado de paz», solo una serie de cuestiones que sugirieron debatir.
  • En general, estamos de acuerdo en que esto podría servir de base para futuros acuerdos.
  • Cada palabra del plan de paz sobre Ucrania debe ser analizada y debatida seriamente.
  • En la actualidad, algunos puntos del plan parecen ridículos.
  • Rusia está dispuesta a confirmar formalmente que no tiene intención de atacar Europa.
  • Los servicios de inteligencia rusos y ucranianos siempre han mantenido el contacto; la sede de Abu Dabi se utiliza activamente para asuntos relacionados con los prisioneros de guerra.
  • La aparición de un representante de EE.UU. en las conversaciones de Abu Dabi fue inesperada.
  • Los representantes de EE.UU. vendrán a Rusia la próxima semana.
  • Rusia solo cesará las hostilidades cuando las Fuerzas Armadas de Ucrania abandonen los territorios ocupados, o cuando logremos nuestros objetivos por la vía militar.

En resumen, esta es la forma en que Putin resta importancia al plan de 28 puntos, convirtiéndolo en una especie de documento preliminar destinado únicamente a iniciar debates serios, en lugar de servir como una especie de acuerdo definitivo o predefinitivo, tal y como lo vendía la parte estadounidense, optimista en exceso. Este es especialmente el caso del equipo de Trump, que no deja de alardear de que la guerra está a punto de terminar gracias a este «plan» como catalizador final.

En esencia, esto no difiere de la reacción de Rusia tras Alaska, donde EE.UU. intentó presentarlo como un punto de inflexión importante hacia la fase final de las negociaciones, mientras que Rusia lo consideró simplemente una charla informal y muy preliminar sobre las posibilidades de negociación.

Putin hizo muchas otras declaraciones interesantes del tipo «maximalista». Aquí no puede reprimir una sonrisa irónica después de explicar que Rusia está bastante preparada para «luchar hasta el último ucraniano», como parecen dispuestos a hacer los neoconservadores occidentales:


Putin enumeró además las perspectivas actuales de las Fuerzas Armadas de Ucrania y nos proporcionó información actualizada sobre sus pérdidas desde la perspectiva oficial rusa.


De nuevo nos ofrece cifras interesantes: Ucrania «perdió» 47.500 efectivos en octubre, movilizó por la fuerza a 16.500 y recuperó a 15.000 heridos que se encontraban convalecientes en hospitales. Así pues, según Putin, Ucrania está regenerando 31.500 efectivos al mes, mientras que pierde 47.500. Pero, ¿son esos 47.500 todos bajas «graves», es decir, muertos en combate y heridos irrecuperables? No lo especifica, pero dado que dice que la diferencia es cada vez mayor, podemos suponer, desde su perspectiva, que se trata de bajas graves, aunque es un poco difícil de creer, ya que significaría más de 1.500 al día.

También ofrece información actualizada sobre el campo de batalla, en particular sobre Dimitrov, o Mirnogrado, y Krasnoarmeisk, o Pokrovsk:


Podemos concluir que la lectura inicial desde el principio, que toda esta farsa del «plan de paz» no es más que palabrería vacía, era de hecho correcta. La parte rusa considera que los diversos planes no son más que puntos de partida extremadamente preliminares para las discusiones serias que tendrán lugar mucho más adelante.

Putin volvió a mencionar en su nueva presentación que Rusia estaba dispuesta a detener las hostilidades si las fuerzas ucranianas abandonaban Donetsk y Lugansk; ya he descrito anteriormente el valor teórico de la jugada de Putin en este sentido, ya que Rusia no tiene prácticamente nada que perder al ofrecer esto.

Aparte de todo este tira y afloja, la guerra continúa como antes, nada ha cambiado. De hecho, mi teoría operativa ahora es que los medios tradicionales le dan tanta importancia a este espectáculo vacío con un único propósito: utilizarlo como cortina de humo para ocultar los rápidos avances y victorias de las Fuerzas Armadas Rusas. Al saturar el ciclo de noticias con este insustancial asunto del «acuerdo», que todo el mundo sabe que no llevará a ninguna parte, los principales medios de corporativos consiguen ocultar la verdadera noticia de los crecientes triunfos de Rusia y el consiguiente colapso de las Fuerzas Armadas de Ucrania.

En este momento, la única directriz de la camarilla corporativa que controla tanto los medios de comunicación globales como el aparato fascista de la UE es: ganar tiempo a toda costa.

Algunos, por supuesto, están empezando a insinuar al menos lo inevitable, pero no sin antes ahogarlo en presunsiones totalmente ridículas.
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© The EconomistEl portavoz neoconservador, The Economist, enturbia las aguas
Este último artículo de The Economist es un ejemplo perfecto de las contradicciones inherentes a la línea narrativa elegida por los medios corporativos. Aunque utiliza el titular para admitir que Ucrania está al borde del precipicio, el artículo introduce algunos ángulos cómicos.

Por ejemplo, repite una vez más el insustancial tropo de que Rusia pronto alcanzará la velocidad de escape previa al colapso:
Trump parece haber abandonado su exigencia de que Ucrania firme antes de diciembre. Es posible que se sienta frustrado por lo que vendrá después. Los observadores ucranianos creen que el Kremlin no estará listo para negociar hasta finales de invierno. Para entonces, Putin tendrá que decidir si pone en marcha una ronda más amplia de reclutamiento, y la economía rusa comenzará a sentir la presión real de la caída de los ingresos petroleros y las sanciones.
O esta tontería intrínsecamente contradictoria, en la que The Economist, por un lado, expresa que la posición de Ucrania es «manejable», ya que los rusos no pueden abrirse paso, mientras que, sin una pizca de autoconsciencia, admite que Ucrania se está quedando sin soldados:
En comparación con la amenaza de inestabilidad interna, el campo de batalla puede parecer casi una preocupación secundaria. Algunos analistas piensan que la posición de Ucrania es manejable. Rusia aún tiene que demostrar que puede convertir sus lentos avances en un gran avance. «A este ritmo, y con este coste, no hay forma de que Rusia pueda ganar estratégicamente», afirma Andriy Zagorodnyuk, exministro de Defensa.

Pero, según varios indicadores importantes, la situación empeora para Ucrania. Se está quedando sin soldados. La inversión rusa en la producción masiva de drones está dando sus frutos: está asfixiando las rutas de suministro de Ucrania detrás de las líneas del frente. Y las nuevas armas en proyecto (drones de ataque propulsados por reactores y bombas planeadoras) amenazan con hacer inhabitables ciudades del este como Járkov y Dnipró. Puede que Rusia no sea buena conquistando, pero destaca en la destrucción.
Hay más verdad en esa última afirmación de lo que ellos creen: Rusia es mala «conquistando», pero buena destruyendo las Fuerzas Armadas de Ucrania. Zajárova incluso acaba de anunciar que EE.UU. se está apresurando a reponer las fuerzas agotadas de Ucrania con mercenarios, esta vez de origen filipino:
«Funcionarios estadounidenses han lanzado una campaña de reclutamiento en Filipinas para reclutar voluntarios que luchen del lado de las Fuerzas Armadas de Ucrania», declaró la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova.

Añadió que a los solicitantes se les ofrece un salario mensual de 5.000 dólares.

«La empresa estadounidense RMS International, con sede en Florida, está reclutando candidatos. Se da preferencia a los antiguos empleados de la policía y las agencias de seguridad filipinas y al personal militar retirado», afirmó.
Por su parte, se le preguntó a Trump por qué Rusia no tiene que hacer ninguna concesión en esta farsa de acuerdo, y su respuesta es la de siempre, que la principal concesión de Rusia es dejar de avanzar:


Inherente a ese comentario está el entendimiento de que Rusia no tiene prácticamente nada que ganar con estas conversaciones porque, al continuar la guerra, Rusia ganará más y más territorio; incluso Trump parece entender que, en realidad, le está pidiendo un favor a Rusia.

El mayor general retirado ucraniano Dmytro Marchenko describe ahora hasta dónde llegará Rusia:
Rusia recuperará Jersón y lanzará una ofensiva sobre Nikolaev, predice el ex mayor general de las Fuerzas Armadas ucranianas Marchenko.

Capturarán Pokrovsk, luego entrarán en la región de Dnipró, después avanzarán hacia la región de Zaporiyia, cruzarán el río y recuperarán Jersón, y finalmente marcharán sobre Nikolaev. Esto es lo que sucederá, lamentablemente, bajo este liderazgo y esta actitud hacia la guerra, afirmó Marchenko.
Cabe señalar que Marchenko estaba al mando del teatro de operaciones de Jersón y Nikolaev cuando las fuerzas ucranianas lo recuperaron de Rusia, por lo que sabe de lo que habla, lo que da bastante peso a su actual convicción de que Rusia probablemente acabará recuperando ambas ciudades importantes. Y, por supuesto, si estas cayesen, Odesa no tardaría en seguirles.

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