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Naoto dedica entre seis y ocho horas de cada día a alimentar a todos los animales que puede.
Hace un año, un tsunami y la consiguiente explosión y contaminación de la planta nuclear japonesa de Fukushima obligó a la evacuación de alrededor de 80 mil almas. Pero un hombre se negó a dejar su ciudad, aún sabiendo que la radioactividad en el área es mortal. Naoto Matsumura dio una sola explicación: alguien debía cuidar a los animales abandonados a la radiación.

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