Hemos completado el mayor análisis en el mundo real realizado hasta la fecha en pacientes con cáncer para evaluar la ivermectina y el mebendazol, y los resultados constituyen uno de los indicios clínicos más convincentes jamás documentados en relación con las terapias antiparasitarias reorientadas en oncología.
El manuscrito ya está disponible como preimpresión en el repositorio de investigación Zenodo, gestionado por la Organización Europea para la Investigación Nuclear, mientras se somete a revisión por pares en las principales revistas de oncología: "Real-World Clinical Outcomes of Ivermectin and Mebendazole in Cancer Patients: Results from a Prospective Observational Cohort." (Resultados clínicos en el mundo real de la ivermectina y el mebendazol en pacientes con cáncer: resultados de una cohorte observacional prospectiva).
En esta evaluación de un programa clínico prospectivo en el mundo real, se prescribió a una población diversa de pacientes con cáncer (n = 197) una combinación de ivermectina y mebendazol, con cada cápsula conteniendo 25 mg de ivermectina y 250 mg de mebendazol.
Aproximadamente seis meses después del inicio del tratamiento, observamos una tasa de beneficio clínico (CBR) del 84,4 %, con casi la mitad de los pacientes con cáncer (48,4 %) que informaban de la ausencia de evidencia de enfermedad (32,8 %) o de regresión tumoral (15,6 %). Otro 36,1 % informó de una estabilización de la enfermedad. Esto significa que más de cuatro de cada cinco pacientes informaron de una mejora o estabilización de su cáncer.
Estos resultados indican que las aplicaciones fuera de indicación de estos medicamentos, económicas y seguras, podrían constituir un complemento importante en el tratamiento del cáncer.
Este análisis pionero ha sido posible gracias a una colaboración única entre The Wellness Company, la Fundación McCullough y el presidente del Panel Presidencial sobre el Cáncer, que ha aunado datos clínicos del mundo real, experiencia médica de primera línea y conocimientos epidemiológicos de alto nivel para ofrecer información de gran relevancia en el ámbito de la oncología.
Este trabajo ha sido realizado por Nicolas Hulscher, MPH (yo mismo); la Dra. Kelly Victory; el Dr. James A. Thorp; el Dr. Drew Pinsky; el Dr. Alejandro Díaz-Villalobos; el M.Sc. Peter Gillooly; Foster Coulson; Melissa Annazone; Chloe Radesi; Jessica Brooks; el Dr. Peter A. McCullough, MPH; y el Dr. Harvey Risch, PhD (presidente del Panel Presidencial sobre el Cáncer).
Se puede acceder al artículo aquí: https://zenodo.org/records/19455636
A continuación se presenta un desglose completo del análisis:
Analizamos una cohorte observacional prospectiva de 197 pacientes con cáncer, de los cuales 122 completaron un seguimiento estructurado de aproximadamente seis meses (tasa de respuesta del 61,9 %). A los pacientes se les prescribió un protocolo compuesto de ivermectina y mebendazol por parte de profesionales sanitarios autorizados en EE. UU., y los resultados se recopilaron mediante encuestas digitales estandarizadas que evaluaron el estado del cáncer, la adherencia al tratamiento y la seguridad.
Cada cápsula contenía 25 mg de ivermectina y 250 mg de mebendazol, con una dosificación individualizada por los médicos; lo más habitual era de 1 a 2 cápsulas al día, aunque un subgrupo de pacientes utilizó dosis diarias más altas o regímenes cíclicos en función del estado de la enfermedad y la tolerancia.
Es importante destacar que se trató de una evaluación prospectiva y estructurada de un programa clínico, que recopiló resultados comunicados por los pacientes a lo largo del tiempo, en lugar de basarse únicamente en recuerdos retrospectivos, lo que refuerza la coherencia interna de los hallazgos.
Nuestra cohorte representa una muestra amplia y clínicamente significativa de pacientes con cáncer, incluyendo cáncer de próstata (27,9 %), de mama (18,3 %), de pulmón (8,6 %), de colon (5,1 %) y una amplia variedad de neoplasias malignas adicionales.
Esta población no se limitaba a la enfermedad en estadio temprano o de bajo riesgo. En la línea de base:
- El 37,1 % de los pacientes informó de un cáncer en progresión activa
- Casi la mitad se encontraba en el primer año tras el diagnóstico, mientras que otros padecían la enfermedad desde hacía mucho tiempo
- Muchos ya se habían sometido a terapias estándar:
- Quimioterapia (31.5%)
- Radioterapia (28.9%)
- Cirugía (42.1%)
Resultados primarios
Aproximadamente a los seis meses, los resultados se distribuyeron de la siguiente manera:
- Sin evidencia de enfermedad (NED): 32.8% (95% CI: 25.1-41.5%)
- TRegresión tumoral: 15.6% (95% CI: 10.2-23.0%)
- Enfermedad estable: 36.1% (95% CI: 28.1-44.9%)
- Progresión: 15.6% (95% CI: 10.2-23.0%)
Es fundamental destacar que la tasa del 48,4 % de «sin evidencia de enfermedad» (NED) más regresión (IC del 95 %: 39,7-57,1 %) constituye el indicio más sólido, lo que sugiere que una proporción considerable de pacientes no sólo se estabilizó, sino que experimentó una remisión significativa de la carga de la enfermedad.
Adherencia y viabilidad en la práctica clínica
La adherencia al tratamiento fue notablemente alta:
- El 86,9 % completó el protocolo inicial completo de 90 cápsulas
- El 66,4 % continuaba con el tratamiento a los seis meses
Además, muchos pacientes continuaron recibiendo terapias concomitantes durante el seguimiento, incluyendo quimioterapia (27,9 %), radioterapia (21,3 %) y cirugía (19,7 %), junto con el uso de suplementos (49,2 %) y modificaciones en la dieta (37,7 %).
Así, los sorprendentes resultados oncológicos se observaron en condiciones clínicas reales, en las que los pacientes suelen ser tratados con enfoques multimodales en lugar de con monoterapias aisladas. La señal consistente de beneficio en este contexto respalda el papel de la ivermectina y el mebendazol como terapias complementarias, capaces de integrarse junto con los tratamientos estándar.
Perfil de seguridad: baja toxicidad, alta continuidad
Los resultados de seguridad respaldan aún más la viabilidad:
- El 25,4 % notificó efectos secundarios, predominantemente leves (p. ej., síntomas gastrointestinales)
- El 93,6 % de las personas con efectos secundarios continuó el tratamiento con ajustes menores
Conclusión
Este primer análisis en el mundo real de un protocolo de ivermectina y mebendazol en pacientes humanos con cáncer ofrece una señal convincente que exige una atención seria. Si bien estos hallazgos deben interpretarse adecuadamente como evidencia generadora de hipótesis procedente de una evaluación clínica en el mundo real, no pueden ignorarse la magnitud, la consistencia interna y la amplia distribución de los efectos observados. No estamos observando cambios marginales o respuestas aisladas, sino un control generalizado de la enfermedad autoinformado en una población oncológica diversa, una proporción sustancial de pacientes que informan de la desaparición completa del cáncer detectable y una adherencia sostenida con una tolerabilidad favorable a lo largo del tiempo.
En conjunto, estos resultados cuestionan la creencia arraigada de que las respuestas significativas contra el cáncer deben provenir exclusivamente de enfoques terapéuticos de alto coste y alta toxicidad. Una señal de esta magnitud — cercana al 50 % de regresión o a la ausencia de evidencia de enfermedad en una población real — normalmente daría lugar a una inversión clínica inmediata a gran escala si procediera de un agente farmacéutico novedoso y protegido por patente. En cambio, estos hallazgos se refieren a fármacos reutilizados y de bajo coste que existen desde hace décadas, lo que plantea una pregunta fundamental: ¿cuántas señales clínicamente significativas se han pasado por alto, se han relegado o nunca se han investigado porque quedan fuera del modelo convencional de desarrollo comercial de fármacos?
Este análisis no cierra el caso, pero lo abre de manera decisiva, de un modo que ya no puede ignorarse. Las implicaciones son claras. Se necesitan urgentemente ensayos prospectivos, aleatorizados y controlados para validar estos hallazgos, definir estrategias de tratamiento óptimas y determinar todo el potencial clínico de este protocolo. Dada la fuerza de la señal observada aquí, avanzar en esta línea de investigación ya no es opcional: es necesario.
Esto no es el final. Seguiremos avanzando en este trabajo con conjuntos de datos más amplios para definir y validar aún más el papel de los antiparasitarios en los resultados del cáncer.







Comentarios del Lector
a nuestro Boletín