Mamen Jiménez, madre de Zuriñe, que fue inmunizada cuando tenía 12 años, pide la moratoria de la vacuna y un fondo de compensación por las presuntas lesiones.

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La madre Mamen Jiménez y su abogado, Manuel Sáez.

Arropada por varios miembros de la Marea Blanca, Mamen Jiménez, la madre de Zuriñe, la joven que presenta un sinfín de síntomas de enfermedades como paraplejía, convulsiones y parestesia, aparecidos poco después de que fuera inmunizada hace cinco años contra el Papiloma Virus Humano (VPH), presentó ayer una denuncia por un supuesto delito de lesiones contra el Ministerio de Sanidad, Rioja Salud y los laboratorios Merck. Le mueve su deseo de reclamar «la moratoria de la vacuna, un fondo de compensación para las afectadas y que nos atiendan como nos tienen que atender, que son cinco años sufriendo daños y así no podemos seguir», aseguraba la progenitora a la puerta de los juzgados.

La demanda es la segunda que se presenta en España por los efectos que los familiares achacan a la mencionada vacuna, que en el caso de Zuriñe le fue suministrada cuando tenía doce años bajo la denominación de Gardasil. Sin querer desvelar la estrategia legal, Mamen Jiménez aseguró a los medios de comunicación citados a las puertas del Palacio de Justicia que cuentan con pruebas «más que suficientes» para demostrar que la vacuna tiene ADN recombinante que, «unido al hidróxido del aluminio, tiene una toxicidad que no está estudiada».

El abogado de la familia, Manuel Sáez Ochoa, que atribuye una actitud dolosa a las autoridades y a la farmacéutica, explicó que por el momento sólo se han denunciado unos hechos y una vez que avance la investigación, se presentará el escrito de acusación reclamando responsabilidad penal y civil. Teniendo en cuenta que Zuriñe lleva cinco años incapacitada y las secuelas que la vacuna ha dejado no sólo en la joven sino en toda la familia, augura que la indemnización que reclamarán será elevada.

El caso de Zuriñe, que ahora tiene 17 años, no es el único en La Rioja. De acuerdo con la información con la que la madre dice contar, en la región habría otras 23 niñas afectadas que como esta joven que vive en Santo Domingo de la Calzada tienen una serie de síntomas secundarios.

Afortunadamente, Zuriñe lleva un par de meses estable, claro que es a costa del dinero con el que la madre no cuenta. Un costoso tratamiento de medicina biomolecular que sigue en Madrid le ha dado la vuelta a su vida como a un guante. ¿El pronóstico? «Es bueno», se apresura a decir la madre y sin duda hay solución.

El problema ahora es cómo seguir pagando el tratamiento que recibe la joven. Sólo cada suministro semanal de minerales vía intravenosa cuesta 122 euros, a lo que hay que sumar el viaje a Madrid y el rosario de análisis a los que se somete. A modo de ejemplo, por el test de Melisa que mide si un paciente es alérgico a los metales, tuvieron que abonar 340 euros. Un suma y sigue imposible de afrontar si no fuera por los donativos que reciben a través de la cuenta de Zuriñe en Facebook, a la venta de pulseras y a los dos euros por cada ejemplar del libro '366 días por debajo de tu piel' de James S. Ruiz vendido en Facebook.

Lea la denuncia aquí.