La Guerra Santa que se inició hace más de 40 años en contra de las grasas de origen animal está llegando a su fin. El resultado; una pandemia de obesidad de proporciones apocalípticas, además de un considerable incremento en la incidencia de diabetes, hipertensión arterial y enfermedades cardiacas. Sin embargo, lo más triste en esta guerra; los perdedores.

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Portada de Time en la que aparece Acel Keys
La AHA y USDA no serán obligados a pagar los daños ocasionados a millones de personas causados por una decisión basada en intereses personales, así como nunca serán culpados de ligarse económicamente y llevar acabo agendas personales de compañías farmacéuticas y alimenticias. Los que deberán pagar por dicha guerra seremos todos nosotros y generaciones venideras.

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El inicio del problema se puede rastrear hasta 1950, año en el cual un científico llamado Benjamin Ancel Keys decidió probar su hipótesis, la cual postulaba que en los países en donde se consumía mayor cantidad de grasa animal existía un incremento en la incidencia de muerte por oclusión cardiaca (infarto al miocardio). Así que se dio en la ególatra tarea de publicar su estudio de los 7 países, en el cual concluía que un alto consumo de grasa saturada animal y colesterol provocaban problemas cardíacos. Dicho estudio fue la base para que el mismo Ancel Keys miembro del comité de la AHA y George McGovern candidato a la presidencia de EUA, quienes persuadieran al congreso de lanzar las primeras guías nutricionales, en donde se recomendaba que se consumiera menos grasas saturadas.

Esto obviamente fue una gran oportunidad de negocios para P&G quien estaba introduciendo el aceite vegetal al mercado y era el principal patrocinador en el crecimiento de la AHA. Osea que un grupo de gente sin escrúpulos, sin verdadero conocimiento científico, llenos de ego y con un gran estímulo económico de compañías de alimentos, tomó la decisión de recomendar a la población el reducir el consumo de un tipo de grasas que por millones de años habíamos consumido y ahora lo sustituyéramos por carbohidratos simples y grasas vegetales parcialmente hidrogenadas... ¡Muy inteligente decisión¡


Comentario: ¡Qué "coincidencia"! Esa descripción de personalidad suena mucho a... Psicópatas.


Voy a dejar claro algunos puntos acerca de la toma de esta decisión tan importante y su posterior campaña de mercadotecnia.

Cuando postulas una hipótesis, no tratas de demostrarla; es correcto el tratar de negarla por todos los métodos. Una vez que hiciste todo por refutarla y negarla, por fin puedes considerar como una posibilidad que sea correcta. Ancel Keys siempre trató de demostrar su hipótesis, nunca trató de negarla.

El estudio de los 7 países es un estudio observacional, el cual no explica causa, nada más una posible relación. Además fue un estudio en donde el mismo autor escogió los países para que confirmaran su hipótesis y dejó fuera del estudio a países como Francia, Suiza y Alemania, en donde se consumen grandes cantidades de grasa animal y los indices de muertes por infartos es baja.

P&G por esos mismos años (1948), lanza el aceite para cocina Crisco Oil, y realiza una cuantiosa donación a la AHA (1.7 millones de dólares), ¿Qué buena suerte, no les parece? Lanzas al mercado tu nuevo aceite de cocina y unos años después la misma asociación que apoyo el lanzamiento, sataniza las grasas saturadas y recomienda sustituirlas por aceite de cocina que produces.

La AHA y USDA se han gastado a lo largo del tiempo 1 billones de dólares en estudios que comprueben la teoría de Keys o que respalden la decisión de recomendar a la población disminuir la ingesta de grasas saturadas. A la fecha no han podido demostrar relación ni causa.

El problema es que con el paso de los años se ha observado una disminución considerable en el consumo de grasas saturadas, pero la incidencia de obesidad, diabetes, hipertensión y otras enfermedades "relacionadas" injustificadamente al consumo de grasas animales, sigue en aumento, cuando se esperaría que lógicamente disminuyeran.

El entendimiento científico de, ¿Qué causa la obstrucción de arterias? Es mucho más profundo hoy en día que en aquellos años, ahora sabemos que no existe relación entre los niveles de colesterol total y riesgo de oclusión cardiaca, sino a la relación HDL (colesterol "bueno") vs triglicéridos. De igual manera se conoce el mecanismo que inicia todo, y se resume en: oxidación y daño en la capa arterial, en donde el exceso de consumo de carbohidratos simples glucosilantes (25% de incremento en el consumo de azúcares a partir de la guerra contra las grasas) son la causa aparente, debido a una sobre producción de insulina y desarrollo de un síndrome metabólico.

Se han realizado muchos estudios y ahora se sabe que el sustituir la grasa de animales sanos de pastoreo, mantequilla de vaca, manteca de cerdo, aceite de coco, aguacate y aceite de oliva, con aceite industrializados poliinsaturados parcialmente hidrgenizados ricos en omega 6, ha causado incremento en el desarrollo de cánceres y problemas serios en el cerebro de las personas.

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¿Finalmente a donde voy con todo esto? Hace poco la revista Times sacó una portada sobre el consumo de mantequilla y el error de hace 50 años de haber culpado a la grasa saturada como causante de enfermedades cardiacas. Esto es muy importante si te pones a pensar que uno de los mayores detonantes en la guerra contra las grasas fue esta misma publicación, al sacar en sus portadas al mismo creador del estudio de los 7 países Ancel Keys, y publicar en múltiples ocasiones a lo largo del tiempo artículos y portadas en contra de la grasa saturada.

Además en los últimos años han surgido muchos estudios y análisis que concluyen con lo mismo, no existe una relación directa entre el consumo de grasas saturadas y la formación de placas arterioscleroticas, así como tampoco existe una mayor incidencia en muertes por obstrucción arterial en pacientes que consumen estas grasas.

En los próximos meses se librará la última batalla entre miles de científicos y médicos que ahora entienden estos conceptos nuevos, versus la AHA y USDA, que en este momento no saben cómo defenderse y están totalmente arrinconados por pruebas avasalladoras que demuestran que están en un error. Recordemos que existen muchos intereses de por medio de compañías de alimentos y sobre todo farmacéuticas, ¿Te imaginas cómo caerían las ventas de lipitor, ahora que se sabe que la grasa saturada y el colesterol no son causantes de enfermedades cardiacas?

Mientras, sal y disfruta de unos ricos huevos de pastoreo con mantequilla ghee, con la tranquilidad de que esas grasas son perfectamente seguras, y cuida tu ingesta de carbohidratos simples, azúcares y aceites vegetales, que está demostrado que causan síndrome metabólico y cáncer.

Por último, también puedo disminuir tu fobia a las grasas asegurando que no te van a engordar, pero esto es tema para otro artículo.