Imagen
¡Lo ha hecho de nuevo! Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como "El Chapo", líder del poderoso Cártel de Sinaloa y quien fuera el capo multimillonario de la droga más buscado en México (y en todo el mundo), escapó hace unas semanas atrás de una prisión federal de máxima seguridad en las afueras de la Ciudad de México. En 2001, Guzmán escapó de otra prisión de máxima seguridad.

En esta ocasión se dice que un hoyo de 50 centímetros de diámetro fue encontrado en su celda, protegido de los ojos inquisitivos de las cámaras de seguridad por puntos ciegos que esconden una parte del baño. Luego, usando un túnel de "alta tecnología", Guzmán descendió 19 metros hasta llegar a un corredor de 1.5 km de largo que lo llevó a una pequeña casa en las afueras del penal. El corredor estaba equipado con cables eléctricos y estaba iluminado con focos, los cuales Guzmán aparentemente fue quitando en su salida. Increíblemente, en este túnel de 1.5 km estaba instalado un riel y una motocicleta. Por "cuestiones de derechos humanos", el brazalete de seguridad que Guzmán tenía en la muñeca no contaba con un sistema GPS, y se lo quitó justo antes de descender por el hoyo.

Tras el desvanecimiento del capo de las cámaras de seguridad y en una aparente seguidilla de errores, el guardia de seguridad tardó 18 minutos en llegar a la celda del capo después que se diera la alarma. La alerta al aeropuerto más cercano tardó 5 horas en emitirse y tardó 15 horas en llegar a otros aeropuertos cercanos.

La suerte quiso que el diseño del penal fuera exactamente el mismo - al mínimo detalle - de la otra prisión de la cual escapó Guzmán en 2001. Sólo hay 3 prisiones idénticas en México y Guzmán ha estado en 2 de ellas. Si alguna vez fuera arrestado de nuevo, me pregunto dónde sería recluido. Curiosamente, el gobierno de EE.UU. pidió la extradición de Guzmán, para procesarlo por cargos de tráfico de drogas, sólo dos semanas antes de su escapada.

La corrupción del sistema penitenciario de México es ampliamente conocida; los reclusos poderosos se hacen sentir en casa teniendo acceso a instalaciones de lujo, dispositivos de comunicación y todo lo necesario para seguir manejando su negocio. Considerando esto, el gobierno mexicano no perdió tiempo en culpar a las autoridades penitenciarias de la huida de Guzmán.

Pareciera que esta segunda fuga de Guzmán era sólo cuestión de tiempo. Los medios informativos de México se apegan a la línea gubernamental, o sea, que El Chapo tenía la prisión bajo su control, o aceptas el soborno o sufres las consecuencias. Guzmán no es un capo con quien uno quiera meterse. Sólo hace una década atrás era el segundo hombre más buscado del mundo, después de Osama Bin-Laden. "todos los involucrados en el escape serán castigados, pero recapturar a Guzmán no será una tarea fácil", dijo el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Y es cierto, Guzmán disfrutó de 12 años de libertad luego de su primera fuga.

Fácilmente se podrían formular muchas preguntas alrededor de este nuevo escape: ¿Cómo es que un túnel de 1.5 km de largo podría ser construido sin que nadie lo notara? ¿Por qué no se escuchó el ruido de las máquinas? ¿Cómo es que nadie notó una "casa residencial" tan cerca de una prisión, que tenía por huéspedes a algunos de los criminales más peligrosos de México? ¿Cómo es que los ayudantes de El Chapo pudieron obtener los planos de un penal de máxima seguridad?

Imagen

Parte del túnel de escape de 4.900 pies de largo, equipado con una motocicleta.
La respuesta del gobierno se reduce a lo mismo: fue gracias a la corrupción. Por la corrupción todo es posible, todos están comprados y voltean a ver al otro lado. El mensaje para el mexicano común es que vive en un país donde todo es posible, y por tanto todo es una farsa.

Omnipresentes y poderosos, la influencia de los cárteles llega muy alto. Generales, jueces, oficiales de alto rango, todos están en su bolsa. Un verdadero narco-estado. En México, todo aquel que sea importante ha sido corrompido, y quien intente exponer esto es asesinado. Cada año, decenas de periodistas aprenden de mala manera que exponer al gobierno y a los carteles no es tolerado.

La 'narco-cultura' mexicana ha permeado todos los aspectos de la vida; música, libros, telenovelas y aún museos, donde se exponen las pistolas bañadas en oro que han sido capturadas de los narcotraficantes. Cada año, miles de visitantes se sorprenden de los excesos, el atrevimiento y la desfachatez de los capos, quienes han adquirido un paradójico estatus que es al mismo tiempo repulsivo y heroico.

Imagen
La narrativa no oficial es que la corrupción de los narcotraficantes surgió de abajo hacia arriba, comenzando en los 1970 cuando unas cuantas personas 'ordinarias', agricultores en algunos casos, en las montañas del estado de Sinaloa, vieron la oportunidad de contrabandear droga a Estados Unidos y se toparon con la 'gallina de los huevos de oro'. Pronto todos querían un pedazo del pastel y aprovechando las leyes permisivas o completamente ausentes, lograron amasar poder de forma exponencial, al punto que hoy día funcionan como corporaciones multinacionales.

Pero esta 'historia de éxito' empresarial, el ir de 'mendigo a millonario', promovida por los medios informativos y por los gobiernos mexicanos, sólo explica en parte cómo se llegó a esta escabrosa situación. En su camino a convertirse en operadores multinacionales, los cárteles han tenido la ayuda de los autodenominados 'dueños del universo' en Wall Street y en la CIA. Sin el involucramiento de estos últimos, los cárteles nunca lo hubieran logrado. La implicación a alto nivel de Estados Unidos ha estado presente en el ascenso de los cárteles. Mucho antes de que estos aparecieran en escena, estos sospechosos de siempre ya estaban en la jugada. En un sentido muy real, los cárteles son meramente una rama de un negocio muy norteamericano.

La Compañía
Imagen
El involucramiento de la CIA en el tráfico de drogas está fuertemente documentado. En "La Política de la Heroína: La complicidad de la CIA en el tráfico global de drogas", publicado originalmente a comienzo de 1970 por Alfred McCoy, profesor de historia en la Universidad de Wisconsin-Madison, se describe con gran detalle cómo la Agencia siempre ha sido un jugador principal en el comercio internacional de drogas. Desde la mafia corsa en Marsella después de la Segunda Guerra Mundial, hasta ayudar a librar guerras para proteger el comercio de drogas en '"El Triángulo Dorado" en el sureste asiático y en la "Media Luna Dorada" en el suroeste asiático; y a tener amplias conexiones con la mafia siciliana y mucho, mucho más. McCoy escribe:
"El involucramiento americano ha ido más allá de una complicidad fortuita; las embajadas encubrieron el involucramiento de gobiernos clientes, aerolíneas contratadas por la CIA transportaron opio y agentes de la CIA guiñaron en aprobación al tráfico de opio. Como consecuencia indirecta del involucramiento americano en el Triángulo Dorado hasta 1972, la producción de opio creció constante. El Triángulo Dorado en el sureste asiático producía el 70 por ciento del opio ilícito del mundo, se estima que proveía el 30 por ciento de la heroína destinada a EE.UU. y era capaz de proveer a Estados Unidos cantidades ilimitadas de heroína para las generaciones por venir."
Imagen
© Sygma/Corbis
El vice-presidente de los Estados Unidos, y ex director de la CIA, George HW Bush, se reúne con el informante de la CIA, capo de la droga, y líder títere de Panamá instalado por EE. UU., Manuel Noriega, en 1983.
McCoy detalla cómo la CIA reclutaba a capos de la droga bajo la premisa de que los Estados Unidos estaban "luchando la Guerra Fría contra la URSS", lo cual justificaba todo, desde la creación de capos en Burma en 1950 (para usarlos contra China), a apoyar al narcotraficante Gulbuddin Hekmatyar en Afganistán en los 1980. HekMatyar era el líder del grupo terrorista Hezbi-i Islami que luego se convertiría en al-Qaeda, hoy día 'EI'.

Aunque McCoy califica al involucramiento de la CIA como una "complicidad indirecta" porque la CIA fue lo suficientemente cuidadosa para evitar que sus agentes manejaran la droga directamente, la evidencia sin duda apunta a la conclusión de que la CIA, desde su concepción, ha sido una constante en todas las grandes "guerras de drogas" y operaciones de narcotráfico alrededor del mundo. Desde ofrecer apoyo a capos de la droga en todo el mundo, a patrocinar guerras contra los mismos cuando han caído de su gracia, como fue el caso de Noriega y la asesina invasión de Panamá. Es seguro concluir que, sin la intervención de la CIA, el tráfico internacional de drogas como lo conocemos hoy día no hubiese sido posible.

Otro caso bien documentado es el uso de la aerolínea "Air América" para transportar opio, fue una operación de la CIA en Laos durante la devastadora "guerra civil" de ese país, que infringió Estados Unidos entre la década de 1950 y los 1970. La lista global, sigue y sigue.

Con respecto a México, las autoridades mexicanas parecen haber seguido al pie de la letra el libro de operaciones de la CIA con el cártel de Guadalajara, la red de narcotráfico más poderosa del país a comienzos de los 1980, al brindarle la protección de la principal agencia de inteligencia, la Dirección Federal de Seguridad (DFS).

Para darles una idea qué tanto estaban implicadas las instituciones de seguridad de México con las del vecino país del norte, la DFS fue creada el mismo año que la CIA (1947), y por las mismas personas, de acuerdo al investigador estadounidense Peter Dale Scott. Las actividades de Miguel Ángel Félix Gallardo, conocido como el "primer capo de la droga mexicano", recibieron total inmunidad por parte del gobierno norteamericano porque su cartel era una fuente importante de fondos y armas para los Contras durante la guerra indirecta que se sostuvo contra el pueblo nicaragüense.

Antes que llegara Guzmán al poder, el Cártel de Sinaloa era dirigido por Ismael Zambada y su hijo, quien, al ser arrestado, afirmó había tenido carta blanca para contrabandear cocaína hacia Estados Unidos porque era un informante de la CIA y la DEA, dándoles información con el fin de eliminar a cárteles rivales. Para este momento, el Cártel de Sinaloa era públicamente conocido como "el sindicato criminal más poderoso del mundo". Por tanto, vemos un patrón que indica que el gobierno estadounidense no solo respalda, sino que activamente apoya el tráfico ilegal de sustancias con el fin de crear enormes monopolios centralizados de la misma forma que lo hace en otras áreas del comercio global.

El volumen de operación del Cártel de Sinaloa es colosal, "empleando" a unas 100,000 personas en México y Estados Unidos y siendo responsable del 80% del tráfico de metanfetaminas en los Estados Unidos. Gracias al Cártel de Sinaloa, tan solo entre 2007 y 2011 el grado de pureza de la metanfetamina en Estados Unidos se disparó cuatro veces, mientras el precio bajó de $290 dólares por gramo puro a menos de $90. Olvídense de los "super laboratorios" de la serie Breaking Bad que producen cientos de kilos de metanfetamina por semana; estos tipos tienen fábricas a gran escala que producen cientos de toneladas de la droga más dura, obteniendo ganancias de 5 mil millones de dólares cada año. Guzmán fue listado por Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo entre 2009 y 2012.

Imagen
La agencia de inteligencia de México, conjuntamente fundada por la CIA y ahora bajo el nombre de CISEN es en efecto una fachada para las operaciones de la CIA dentro del país y a lo largo de Latinoamérica. La CIA tiene un rol central en la formulación de la estrategia del gobierno mexicano en la "guerra contra el narcotráfico", entrena a militares y a policías y ha llevado a soldados estadounidenses al territorio mexicano. Como en otros países, el gobierno estadounidense ha infiltrado profundamente tanto a las agencias como a los cárteles. Así que, ya sea que veamos al "problema de la droga en México" de abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo, lo que en realidad tenemos enfrente es un problema de drogas americano. Desde luego, viendo hacia dentro, el que Estados Unidos tenga un problema doméstico con las drogas es muy útil porque sirve de justificación para acrecentar la infraestructura del estado policial.

Los cárteles bancarios

El lavado de dinero es un negocio increíblemente lucrativo para los bancos. Un estimado conservador de la Fuerza Especial Financiera (FATF por sus siglas en inglés) sugiere que las ganancias producidas por esta actividad rondan los 2.1 billones de dólares, o el 3.6% del PIB global. El Departamento de Estado estadounidense afirma que entre 19 y 29 mil millones son enviados de vuelta a México desde Estados Unidos.

¿Cómo es esto posible en un mundo con controles y leyes cada vez más estrictas?

Wachovia, subsidiaria de Wells Fargo, procesó 380 mil millones de dólares para casas de cambio mexicanas entre 2004 y 2007, una suma equivalente a un tercio del PIB nacional. Bank Of America admitió lavar 3 mil millones de dinero sucio de droga a través de su sucursal en Manhattan en 2006. JP Morgan, Standard Chartered, Citigroup, Western Union y HSBC han sido expuestos públicamente como cómplices de los carteles de la droga.

HSBC USA merece una mención especial porque es el banco de preferencia del Cártel de Sinaloa de El Chapo. Procesó unos 670 mil millones en transferencias electrónicas desde y hacia HSBC México. Por estos excesos los bancos apenas reciben una amonestación menor - HSBC pagó 1.9 mil millones en multas y el caso se cerró y ningún banquero pisó la cárcel. Las ganancias de los bancos empequeñecen los ingresos y el poder que los cárteles pudieran amasar. Esto resulta inconcebible hasta que se entiende que HSBC fue creado específicamente para lavar las enormes ganancias que Gran Bretaña acumuló con el tráfico de opio en el siglo XIX en China. Así que simplemente continúa la labor que se le encomendó hacer desde su inicio.

Sin importar el costo destructivo que pudiera representar para las personas, ¿qué banco global de respeto dejaría pasar la oportunidad de estar dentro de una "industria" que contabiliza el 8% del comercio mundial? Wall Street, la City de Londres y otros centros financieros occidentales no son actores pasivos que fortuitamente se benefician del tráfico de drogas; los verdaderos "Capi di tutti capi", los principales promotores de las operaciones se encuentran allí.

El estado policial mexicano

Imagen
© emeequis
La guerra del presidente Calderón - cientos de miles de muertes en 6 años.
Cuando el presidente Calderón tomó posesión del cargo (2006-2012) comenzó una "guerra frontal contra el narcotráfico". Pero en vez de esto, en realidad hizo la guerra al pueblo mexicano y dejó a los cárteles intactos. Sin embargo, los fabricantes de armas en EE.UU. estuvieron muy contentos. El gobierno de Calderón hizo una serie de compras compulsivas inmensas, compró helicópteros Blackhawk y Panther, humvees, rifles, ametralladoras, equipo de comunicación y espionaje, lanza granadas y millones de municiones, todo esto a fabricantes militares estadounidenses. Las compras han totalizaron 35 mil millones de dólares en 8 años, un incremento del gasto militar del 363%.

El resultado de emplear a la fuerza militar para realizar operaciones policiacas fue un baño de sangre, y el número de muertos se incrementó alarmantemente cada año. La cifra oficial de asesinatos al momento que Calderón dejó el cargo fue de 120,000 y este impactante número vino del INEGI, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, una dependencia gubernamental. En los ocho años anteriores, el número de homicidios reportados fue de 8,000. Para 2013, el número de muertos de esta guerra civil encubierta había llegado a 144,000 y todavía falta que se den a conocer las estadísticas de 2014. Este número pudiera ser mucho mayor ya que todo el tiempo continúan apareciendo narcofosas.

El número de activos del ejército también saltó significativamente durante este periodo, de 200,000 en 2006, a 280,000 el siguiente año hasta 331,000 para el año 2009. Los abusos militares y policiacos (y asesinatos) se dispararon a medida que se empleaban tácticas militares para todo tipo de crímenes, incluyendo el abuso de sustancias y crímenes menores.

Mexico President Pena Nieto
© JUSTIN TALLIS/AFP/Getty Images
El informe cita 2.012 documentos de la NSA filtrados por Edward Snowden, que indican que EE.UU. monitoreaba las comunicaciones de Peña Nieto antes de ser elegido en julio de 2012.
El actual presidente Peña Nieto continúo con la política de gasto militar, firmando importantes incrementos en el presupuesto para el periodo 2012 - 2013 ( de 400 millones de dólares a 1.2 mil millones) destinados para compras directas a EE.UU, pero también gastó mil millones adicionales a través de un programa gubernamental norteamericano llamado "FMS (Ventas Militares Foráneas)", el cual vende armas con descuento a países "cuando el presidente [de EE.UU.] piense que ayudarán a fortalecer la seguridad de los EE.UU. y ayudarán a promover la paz mundial".

Los cárteles respondieron formando sus propios ejércitos. ¿Y de dónde obtuvieron su potencia de fuego? ¡De los Estados Unidos por supuesto! El propósito nominal del programa estadounidense de "Rápido y Furioso" era el darle a las agencias la capacidad de monitorear las armas y su uso dentro de México, pero el programa, justo como las entregas accidentales a ISIS, "falló de forma miserable", con "error" tras "error".

El propósito real del programa "Rápido y Furioso" era el suministrar a los cárteles mexicanos con armamento y equipo de comunicaciones de alta tecnología. De hecho, su propósito era igualar el arsenal de los cárteles con el entregado al gobierno mexicano. Cuando surgen pistas señalando esta verdad, el gobierno norteamericano se explica diciendo que esto era necesario con el fin de "darle a los cárteles un golpe importante".

A cambio de información y ayuda para aplastar a los otros sindicatos criminales, la CIA da al Cártel de Sinaloa un "pase libre" para exportar toneladas de droga a los EE.UU, mientras también le suministra armas para borrar a la competencia. ¿Y qué obtiene la CIA a cambio? El tener, efectivamente, el completo control político de México, donde el terror reina y las cabezas ruedan. Así que los EE.UU. arma a ambos lados, y los que terminan pagando - primero por las armas con sus impuestos, y luego con sus vidas - son los mexicanos y americanos ordinarios al norte y sur de la frontera.

Así como la Guerra contra el Terrorismo™, la Guerra contra las Drogas™ es una farsa.

Así como la Guerra contra las Terrorismo™, la Guerra contra las Drogas™ no es otra cosa que un eslogan vacío. Nunca ha habido intención de "luchar contra las drogas" o "erradicarlas". Al contrario, los intereses económicos mundiales se han apropiado de esta terminología militar - y de equipo militar - para destruir la vida de las personas, particularmente los más pobres, a quienes quieren fuera del sistema electoral.

Después de 40 años de la "Guerra contra las Drogas" en EE.UU., el problema norteamericano con la droga es peor de lo que se hubiera podido imaginar a comienzos de los 1970. El uso de drogas está en niveles pandémicos en EUA y en otros lados, así mismo, el número de aquellos bajo tratamiento también va en aumento. Luego está también la explosión de los arrestos y el encarcelamiento, los cuales están en números récord en Estados Unidos, generado "mercados lucrativos" para la industria penitenciaria privada.

el paso drug cartel billboard
© AP Photo/El Paso Times, Victor Calzada
Un oficial de la policía de El Paso, Texas comprueba un maniquí improvisado, el Jueves, 22 de mayo 2014, que quedó colgando de una valla junto con el mensaje, "plata o plomo", una amenaza que se escucha en México y significa pagar o recibir un disparo. La policía de El Paso estaba investigando dos misteriosos mensajes pintados en vallas publicitarias en la ciudad fronteriza que incluyeron maniquíes vestidos con trajes y colgados de sogas.
En México, es imposible saber cuáles son los límites entre los cárteles y las "autoridades". Los escuadrones de la muerte de los cárteles son invariablemente comandados por ex militares. Y sus lazos con generales del Ejército mexicano, junto con numerosos oficiales de rango inferior, están muy bien establecidos.

Los derechistas en EE.UU. aprovechan la situación al máximo acusando a los "inmigrantes ilegales" y a las "guerras de drogas en México" y se quejan del "crimen transfronterizo", pero por lo general son ajenos al grado en que las agencias norteamericanas y los operativos militares son culpables de todo. Correos electrónicos filtrados de un diplomático mexicano revelan que miembros del Cártel de Sinaloa le tienen tanta confianza al gobierno norteamericano que sus escuadrones de la muerte (entrenados por EE.UU.) operan libremente dentro de Estados Unidos, mientras que fuerzas especiales estadounidenses hacen lo mismo al sur de la frontera.

Hablando de escuadrones de la muerte, las similitudes entre Sinaloa y el Estado Islámico son de recalcar. Ambos grupos tienen ingresos adicionales al robar petróleo y gas. Ambos se distinguen por ser especialmente salvajes. Los métodos en común incluyen el descabezamiento, la tortura, la extorsión, los ataques terroristas y el secuestro.

Imagen
Durante el reciente alarmismo sobre la "inminente amenaza" de las "tropas de choque de EI" lloviendo a cántaros sobre la frontera para llevar a cabo ataques terroristas, los medios informativos corporativos en EE.UU. estuvieron promoviendo la existencia de conexiones entre los "islamistas" y los cárteles mexicanos, citando a la CIA, que afirma que ambos grupos están "platicando". Otro rumor, iniciado por el comité de expertos achi-conservador, Judicial Watch, habla de que el EI opera en Juárez y que planea ataque inminentes con coches-bomba en objetivos norteamericanos.

Y las comparaciones pueden hacerse de ambos lados. Detrás del sinsentido religioso y los disfraces ridículos, el "EI" tiene en sus filas a la escoria del inframundo criminal, desde EE.UU. hasta Paquistán. En el momento que el "EI" apareció en escena en junio de 2014, los medios corporativos occidentales fueron lo suficientemente amables para informarnos que se habían financiado con quinientos millones de dólares en efectivo robados de un banco en Mosul, al norte de Irak. Pero una explicación menos "hollywoodense" para su fuente interminable de fondos viene de una reciente declaración por el jefe antidrogas de Rusia, Víctor Ivanov, como fue explicado por Joe Quinn, y es que la economía del "Estado Islámico" se basa en el tráfico ilegal de drogas, específicamente, del comercio de heroína en Afganistán, controlado por la CIA.

Justo como EI, los cárteles pueden ser vistos como activos imperiales. Estos mercenarios tienen una impresionante libertad de acción, y a un nivel internacional; son compradores confiables de armas americanas; proveen la justificación ideal para que la milicia y las agencias de inteligencia norteamericanas estrechen el control del país anfitrión; y protegen un negocio extraordinariamente lucrativo.

La Hipocresía

Cuando el gobierno mexicano habla de "corrupción" - de cómo algunos guardias penitenciarios, miembros de las fuerzas policiales o servidores públicos de bajo rango son corruptos - en realidad está culpando al pueblo, no a los verdaderos perpetradores. Cuando afirman después de una balacera, que las víctimas eran "miembros del crimen organizado", por lo general mienten: la mayoría de los homicidios "relacionados con drogas" (algunos dicen el 98%), son sepultados (a veces literalmente) y jamás son investigados.

Cuando se tiene un país con el 50% de la población viviendo debajo de la línea de pobreza, traficar drogas se convierte comprensiblemente en una forma viable de ganarse el sustento. El culpar a la víctima habla de la hipocresía (y la patológica falta de empatía) de aquellos en la clase "élite" criminal que está directamente involucrada en el comercio de la droga.

La gente ordinaria, a su vez, tiende a culpar al gobierno mexicano de las atrocidades, pero no están viendo el panorama. México es un estado cliente de la entidad más corrupta de todas: esa empresa criminal conocida como el gobierno de Estados Unidos, cuyos tentáculos se expanden más allá de la realidad visible para los mexicanos, y lo ha sido por mucho tiempo.

banner_43_desaparecidos_México
© Sott.net
Así que hay más detrás del escape de "Guzmán el Capo de la Droga" que la simple explicación dada: que compró su salida. Localmente, su fuga puede tener utilidad política como cortina de humo, distrayendo a los mexicanos de la inminente devaluación del peso y de la privatización de los servicios de salud. Pero, por encima del circo montado alrededor de esta fuga, es razonable concluir que alguien en la cima de la cadena del cártel quería que este presidente ejecutivo de la droga estuviera (por completo) de vuelta en el negocio.

Las víctimas reales...


...son el pueblo mexicano y americano. No pueden ser otros. Tener una población drogada, encarcelada, mutilada y obediente es una oportunidad demasiado buena para que los psicópatas no la aprovechen. Tristemente, nuestra conclusión es tan simple como es aterradora: el juego del terror - el verdadero, la guerra de los psicópatas contra las personas normales en todos lados - toma muchas formas, y continuará empeorando. El propósito de todo esto es lo que vemos hoy día, tanto al norte como al sur de la frontera norteamericana: un estado policial altamente militarizado para "mantener a la población a raya" - o lo que es lo mismo, prevenirles a que desafíen el status quo. Los capos en Washington y del cartel bancario nunca detendrán esta matanza bestial y harán lo que sea por mantenerla, porque, para ellos, el fin siempre justifica los medios.