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© DesconocidoPieza hallaza en la zona a estudiar
Los arqueólogos que investigan los yacimientos paleolíticos de Cova Eirós, en Triacastela, esperan poden encontrar más huellas de la presencia humana en la última era glacial, una vez que se ha confirmado que la zona estuvo habitada incluso en los momentos más fríos de este período. Para el próximo verano está previsto ampliar considerablemente el área de excavación en el suelo de la cueva, con lo que podrían aparecer más materiales de la misma época que el colgante de diente de zorro descubierto en este lugar en el 2009, al que la datación con carbono 14 acaba de asignar una edad de 26.000 años.

La posibilidad de encontrar nuevos rastros de este tipo depende de cómo se hayan conservado las capas de sedimento en las partes del subsuelo de la cueva que todavía no han sido excavadas. «Si la estratigrafía está igual de bien conservada que en las zonas donde ya estuvimos excavando, es bastante probable que aparezcan más industrias de ese período», explica Arturo de Lombera, codirector de los trabajos. La búsqueda será más problemática si las zonas no excavadas han sufrido alguna alteración que modificase el orden cronológico de los estratos sedimentarios.

El hallazgo del colgante y de otros materiales asociados a esta pieza ha convertido Cova Eirós en el primer yacimiento gallego del período gravetiense, una cultura del Paleolítico Superior de la que hasta el momento no se conocía ningún rastro en el noroeste ibérico. Las investigaciones que se realicen en lo sucesivo en esta gruta, por lo tanto, pueden ser decisivas para reconstruir una buena parte de la evolución de las poblaciones humanas en el norte peninsular durante el Pleistoceno. Y también para estudiar la dinámica de los antiguos cambios climáticos, ya que el gravetiense se desarrolló durante el último máximo glacial, una de las etapas más frías de la glaciación de Würm.