Una vez más, la "diplomacia" de EE.UU. amenaza con desestabilizar más el Medio Oriente. Después de que la OTAN matara a soldados sirios a plena luz del día (un acto de guerra en contra de Siria, podría decirse que en contra de Rusia) llevando a cabo ataques aéreos en nombre del Estado Islámico, la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Samantha Power, tuvo las agallas de salirse de una junta de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el tema. En vez de responder de forma razonable a la petición de información por parte de Rusia, Power evadió el problema completamente y, delirante como siempre, exigió la presión de Rusia sobre Siria para "empujarla a la paz." Pasmado, su homólogo ruso, Vitaly Churkin llamó a su salida de la junta un acto de "menosprecio sin precedentes".
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Churkin continuó: "Lo que vi hoy, desafortunadamente, es bastante preocupante, ya que mi colega estadounidense, Samantha Power, se comportó de forma muy extraña, por decir lo menos." Es obvio que las cosas están mal cuando incluso los diplomáticos experimentados como Churkin, se empeñan en comentar sobre el comportamiento extraño de sus colegas. Pero bueno, si lo pensamos bien, Power tiene un tipo de locura única. El psicópata "asténico" como lo describe Lobaczewski es relevante aquí.

Los psicópatas asténicos son, entre otras cosas, hipersensibles y llenos de sueños de reformar el mundo, buscando "salvarlo" a su propia manera loca. El resultado es casi siempre el asesinato de masas, lo que de ninguna manera los disuade de buscar su "mundo ideal." Son encontrados fácilmente en ambientes literarios y políticos, donde buscan imponer su falso idealismo sobre otros. También hay uno que se encuentra dentro de la cabeza de Samantha Power.

Personas como Samantha Power, que abogan por los bombardeos en Kosovo con la idea de "matarlos para salvarlos," la "intervención humanitaria" totalmente genocida, que llevó a la destrucción en Libia y a más destrucción en Siria, definitivamente se ajustan perfectamente, al igual que muchos otros belicistas "neoliberales". Pero tal como lo escribió Dan Sánchez, Power parece realmente creer en su "heroísmo" personal, a pesar de toda la evidencia contraria. Ella realmente se lo cree; después de todo, los psicópatas de todos los tipos viven vidas internas de la más delirante grandiosidad:
El complejo de salvador de Power ha proporcionado una pátina de justicia para oscurecer la avaricia cínica que conduce la lucha voraz del imperio de EE.UU en África. Esta nueva lucha se ha efectuado a través de una invasión oculta del continente. Salvar a las mujeres y a los niños africanos de los terroristas, de los señores de la guerra, del ébola y de la pobreza es el cuento para cubrir las bases de aviones no tripulados, de despliegues de tropas y del desarrollo de ejércitos marioneta. Pero, como siempre, la extracción de recursos y el dominio militar son las verdaderas motivaciones.

Pero Power tiene más culpa que sólo ser una idealista ingenua útil. Seguir al pie del cañón con sus cruzadas, a pesar de tantos fracasos desastrosos, indica un grado sorprendente de auto-absorción. Ser tan ignorante de los hombres, mujeres y niños que han sido atropellados (a veces literalmente) por sus campañas de hacer el bien habla de una preocupación abrumadora con su propia "historia heroica", a expensas del impacto real que está teniendo en la vida de otros.
Toda la ficción de EE.UU. que es su justificación para hacer la guerra sin fin se está cayendo a pedazos, y también las "máscaras de la cordura" usadas por los psicópatas como Samantha Power. EE.UU. ha sido capturado infraganti (una vez más) proporcionando cobertura aérea al Estado Islámico en Medio Oriente, mientras que Rusia, al parecer, ha esperado pacientemente la oportunidad de denunciarlos por esto. Y ahora que lo han hecho ante la "corte más importante en la tierra," la Pequeña Señorita Sunshine simplemente perdió la cabeza.