El desarrollo de una nueva tecnología para la extracción del gas de esquisto y el descubrimiento de dos grandes yacimientos en las provincias de Shanxi y Gansu permitirán a China acabar con 'la supremacía petrolera de EEUU', opinan en su artículo para el portal Phoenix los periodistas chinos Li Xue y Zhao Yue.
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Gracias a los esfuerzos de las autoridades chinas, el país asiático logró desarrollar una nueva tecnología de perforación relacionada con la fracturación hidráulica.

El método consiste en la inyección de dióxido de carbono en el pozo para que el gas de esquisto salga de la tierra. La aplicación de este método puede contribuir a la optimización de la actual estructura energética en China, afirman Li Xue y Zhao Yue.


Actualmente, el país asiático cuenta con grandes reservas de gas de lutita por lo que dicha optimización ayudará a incrementar la producción de energía y como consecuencia se traducirá en una disminución de los precios.

El desarrollo por parte de China de su sector energético amenaza a los planes de EEUU, país que se dirige a una revolución de esquisto.

Hoy en día, el país norteamericano recibe grandes ingresos gracias a la extracción de los hidrocarburos de esquisto. En los últimos 30 años de desarrollo, la exploración del petróleo de esquisto y del gas de lutita se ha acelerado considerablemente.

Tras la revolución de esquisto, los precios de energía en EEUU experimentaron una brusca caída. Actualmente, el dinero que las empresas en China pagan por la energía es el doble del que pagan las compañías en EEUU.

Debido a esto, Washington obtuvo una ventaja sin precedentes: los ingresos que anteriormente las empresas estadounidenses utilizaban para abastecerse de energía, ahora se utilizan para favorecer a la economía.

¿Cuál es la ventaja del uso de los recursos de esquisto para China?

Hoy en día, China depende de las importaciones de hidrocarburos para abastecerse. En 2016, China importó 71.200 millones de metros cúbicos de gas natural, lo que constituye el 35% del consumo total.

Debido a esta dependencia, los precios de la energía dentro del país son más altos que en otros países desarrollados. A modo de ejemplo, en 2014, el valor medio de un megavatio por hora en los Estados miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) fue de 123,88 dólares estadounidenses, mientras que el precio en China llegaba a los 139,43 dólares.

"Si tenemos la posibilidad de explorar nuestras propias reservas de petróleo de esquisto y de gas de lutita, seremos capaces de bajar el precio de la energía. En este caso, los bienes chinos en el extranjero serán más competitivo", señalan los columnistas.

Asimismo, los periodistas destacan el trabajo que realizaron los geólogos chinos para reducir el retraso de China con respecto a EEUU en el sector energético. El primer metro cúbico de gas de lutita se extrajo en 2010 y ya entre 2012 y 2016 el volumen de producción en el país asiático alcanzó unos 100 millones de metros cúbicos de gas. Actualmente, China extrae 7.882 millones de metros cúbicos, lo que le permite ocupar el tercer lugar después de EEUU y Canadá.

Para 2020, China planea producir 30.000 millones de metros cúbicos y para 2030 entre 80.000 y 100.000 millones.