El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán ha resaltado que la reciente decisión de Trump sobre Al-Quds aproxima aun más la destrucción de Israel.
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, el general de división Mohamad Husein Baqeri, habla en un acto oficial en Teherán.
"El sistema hegemónico mundial, encabezado por EE.UU., debe saber que su medida desesperada fracasará gracias a la unidad del mundo islámico y a la conciencia de los musulmanes,
y que aproximará aun más la destrucción del régimen sionista", ha pronosticado este jueves el general de división Mohamad Husein Baqeri.
Con estas palabras, el alto mando persa ha condenado la decisión adoptada el miércoles por el presidente de EE.UU., Donald Trump, de
reconocer la ciudad palestina de Al-Quds (Jerusalén) como capital israelí. No obstante,
Baqeri ha destacado que la comunidad musulmana nunca permitirá que se separe una parte del mundo islámico.
Según el general iraní,
la "imprudente" medida del mandatario norteamericano, que tiene sus raíces en la frustración de los planes de su país para el suroeste de Asia, es una clara violación de los derechos de los palestinos y de las resoluciones internacionales.Además, el jefe del Estado Mayor iraní ha hecho hincapié que el complot estadounidense-israelí ha concentrado la atención de los musulmanes en la cuestión palestina y a Al-Quds, allanando el camino para una nueva
intifada.
El general Baqeri, sin embargo, ha responsabilizado al Gobierno de EE.UU. y el régimen de Israel de toda escalada de tensiones y enfrentamientos que se den en la región a causa de la decisión de Washington.
El líder de la Revolución Islámica de Irán, el Ayatolá Seyed Ali Jamenei, advirtió ayer miércoles de que todo complot contra la ciudad de Al-Quds tendrá como resultado final la liberación de Palestina de manos de los sionistas.
Comentario: El general Baqeri bien puede tener razón, pero no necesariamente del modo en que se lo imagina. Un posible escenario es que Israel termine por asimilar la totalidad del territorio palestino, lo que forzosamente incluiría a la mayor parte de su población (físicamente sería imposible echarlos a todos), quienes tendrían que recibir estatus de ciudadanos.
Conociendo a los sionistas, estos nuevos árabes israelíes inicialmente vivirían en condiciones de aparteid y como ciudadanos de segunda clase. Pero la presión doméstica e internacional en contra de un sistema como ése podría terminar por romper con el ideal sionista de un estado exclusivamente para los judíos -más a o menos de forma similiar a lo que ocurrió en Sudáfrica- lo que en efecto equivaldría a "la destrucción del régimen sionista".
Sin embargo, no hay garantía de que los eventos sigan ese camino, el cual sería doloroso, pero sería también el menor de los males. La violencia podría salirse de las manos, provocando una guerra mayor.
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