
«A pesar de décadas de literatura que afirma que los primeros homínidos impactaron en las faunas africanas antiguas, ha habido pocos intentos de probar este escenario o de explorar alternativas», dice el responsable del estudio, Tyler Faith, curador de arqueología en el Museo de Historia Natural de Utah y profesor de la Universidad de Utah. «Creemos que nuestro estudio ofrece un argumento convincente en contra de estas opiniones sobre nuestros antepasados», subraya.
Los investigadores compilaron un registro de siete millones de años de extinciones de herbívoros en África oriental, centrándose en las especies más grandes, los llamados «megaherbívoros» (especies de casi 1.000 kilos). Aunque en la actualidad existen solo cinco megaherbívoros (elefante, rinoceronte blanco, rinoceronte negro, hipopótamo y jirafa) en África -y en la actualidad sí tenemos una gran parte de culpa- hubo una diversidad mucho mayor en el pasado. Por ejemplo, nuestra antepasada Lucy, la famosa Australopithecus afarensis, de tres millones de años, compartió su paisaje arbolado con tres especies de jirafas, dos de rinocerontes, una de hipopótamo y cuatro de elefantes en Hadar, Etiopía.
Antes del Homo erectus
Cuándo y por qué desaparecieron estas especies ha sido durante mucho tiempo un misterio para los arqueólogos y paleontólogos. «Nuestros análisis muestran que hay una disminución constante y a largo plazo de la diversidad de megaherbívoros que comenzó hace unos 4,6 millones de años. Este proceso de extinción se inicia más de un millón de años antes de la evidencia más temprana de ancestros humanos que fabrican herramientas o matan animales y mucho antes de la aparición de cualquier especie de homínido capaz de cazarlos de manera realista, como el Homo erectus», dice Faith.


Su análisis revela que durante los últimos siete millones de años se produjeron importantes extinciones de megaherbívoros: 28 linajes se extinguieron, lo que llevó a las comunidades actuales que carecen de animales grandes. Estos resultados resaltan la gran diversidad de las antiguas comunidades de megaherbívoros. Además, muchas de ellas tenían muchas más especies de estos grandes animales de las que existen en la actualidad en toda África.
Un análisis más detallado mostró que la aparición de la megafauna comenzó hace aproximadamente 4,6 millones de años, y que la tasa de disminución de la diversidad no cambió tras la aparición del Homo erectus, un ancestro humano a menudo culpado de las extinciones. Más bien, el equipo de Faith sostiene que el clima tuvo la culpa.

Al parecer, el factor clave fue la expansión de los pastizales, «que probablemente esté relacionado con una caída global del CO2 atmosférico en los últimos cinco millones de años», dice John Rowan, de la Universidad de Massachusetts, en Amherst. «Los niveles bajos de CO2 favorecen a los pastos tropicales sobre los árboles, y como consecuencia las sabanas se volvieron menos leñosas y más abiertas a través del tiempo. Sabemos que muchos de los megaherbívoros extintos se alimentan de la vegetación leñosa, por lo que parecen desaparecer junto a su fuente de alimento», concluye.
La pérdida de herbívoros masivos también puede explicar otras extinciones atribuidas a los antiguos homínidos. Algunos científicos han sugerido que la competencia con especies cada vez más carnívoras de Homo llevó a la desaparición de numerosos carnívoros en los últimos millones de años. Los investigadores proponen una alternativa: «Algunos de esos carnívoros africanos, como los gatos dientes de sable, podían haberse especializado en presas muy grandes, tal vez en elefantes juveniles. Podría ser que algunos de estos carnívoros desaparecieran con su presa», dice Paul Koch, de la Universidad de California.

Sin embargo, Faith cree que «debemos centrar nuestra atención en la única especie que se sabe que es capaz de causar impactos en los ecosistemas: nosotros, Homo sapiens, durante los últimos 300.000 años». Eso nos convierte en los exterminadores por excelencia, algo que nos debería haber reflexionar de cara al futuro.
Fuentes: abc.es |bbc.com | eurekalert.org




Comentario: Sin duda, hay mucho que podemos cuestionar con referencia a cómo destruimos nuestro medio ambiente, especialmente en el afán de lucro desmedido de algunas megacorporaciones que contaminan nuestro planeta para producir productos altamente tóxicos que nos enferman a todos los habitantes del mismo, incluidos nosotros, los humanos.
Sin embargo, debemos tener la humildad de posicionarnos en nuestro debido lugar como parte de un sistema mucho más grande tanto planetario, como cósmico, en el que somos quizás, nada más que un pequeño factor para los acontecimientos climáticos que llevan a extinciones masivas como la mencionada en el artículo.
En ese sentido, cabe mencionar que el cambio climático que observamos hoy en día no parece ser antropogénico, o al menos no de la manera que nos hacen creer. Y que las fluctuaciones de CO2 no impactan necesariamente de la manera en que nos dicen siempre, como bien leemos en el artículo.
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