Glifosato
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El veneno que provoca malformaciones, abortos, problemas genitales o de reproducción, además de cáncer
La semana pasada, la prensa informó sobre nuevas movilizaciones en el Bajo Cauca antioqueño; miles de campesinos protestaron contra las fumigaciones de plantaciones de coca con glifosato. Ellos alegan -con razón- que las aspersiones aéreas destruyen sus cultivos de pan coger (frutas, verduras y legumbres que permitan sostener la canasta familiar sin necesidad de ir al pueblo) Protestas similares se registran en otros países como Argentina; allá lograron -hace unos días- prohibir el glifosato en cultivos legales, en Bariloche.

He perdido la cuenta de las columnas que he escrito sobre el tema; solo para reiterar que los que protestan tienen la razón ya que este herbicida es un producto peligroso. Es lo que repiten prestigiosos científicos en todo el mundo. Por supuesto que las multinacionales que lo producen, y sus asociados en los gobiernos y los negocios, intentan desacreditar los estudios y las protestas.

Personalmente presenté en 1994 (Simposio Internacional sobre Plaguicidas) los resultados de estudios que adelantamos en el Inderena con peces. En estos bioensayos se comprobó que el glifosato "es tóxico para peces con tendencia a ser altamente tóxico". Estos resultados fueron confirmados por otros investigadores, con otras especies de peces. Sobre los efectos en humanos, el profesor de biología molecular Gilles Eric Seralini de la Universidad de Caen (Francia), advierte que aun en dosis inferiores a las usadas en la agricultura, los herbicidas Roundup (glifosato comercial, más tóxico que el glifosato puro) "estimulan la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones, abortos, problemas genitales o de reproducción, además de cáncer".

Los estudios de Seralini han sido confirmados por otros académicos. Publicaciones del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires concluyen que el herbicida puede "provocar trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales en las personas". En los experimentos "se utilizaron dosis muy inferiores a las usadas por productores de soya en sus cultivos".

En enero de este año, el reconocido patólogo de plantas y profesor de la Universidad de Purdue, Don Huber, envió una carta al Secretario de Agricultura de EE.UU. señalando que los ensayos sugieren que "el glifosato podría estar contribuyendo a los abortos espontáneos y la infertilidad en cerdos, ganado y otros animales". El problema no es solo con las plantaciones de coca sino también con las de maíz y soya, productos generalmente transgénicos (para completar), que sembramos o consumimos alegremente y sin control en Colombia.