Traducido por el equipo de SOTT.net en español
Fireball over central Wales
© Sean Weekly
Un meteoro entra en la atmósfera terrestre sobre las colinas nevadas del valle de Elan en Powys, mientras que un resplandor verde etéreo se extiende por el cielo.
Un artículo reciente del periódico británico The Express titulado "Luces al norte del Reino Unido: ¿Son las auroras boreales visibles desde el Reino Unido? ¿En qué lugares son observables?" ha suscitado preguntas interesantes y el estudio comparativo con unos eventos históricos. También confirmarían las previsiones climáticas de las próximas décadas.

Fuente: Daily Express
El señor Edmund Halley (1656-1742) es uno de nuestros notables astrónomos históricos. Demostró su ciencia de la mejor manera posible haciendo una predicción precisa. Predijo el regreso de un cometa al que luego le pusieron su nombre. Me familiaricé con su obra mientras me dedicaba al estudio de los registros climáticos en la 'Hudson´s Bay Company' (HBC) sita en Churchill, Manitoba.

Los registros provocaron un empuje científico importante con la llegada entre 1768 y 1769 de dos astrónomos, William Wales y Joseph Dymond en Churchill, para medir el tránsito de Venus. En primer lugar, Halley identificó este evento e ideó un procedimiento para conseguir la información que determinaría la distancia desde la Tierra hasta el Sol. Dicha distancia era crítica para la verificación correcta de la teoría de la gravedad de Newton. El tránsito del año 1761 había arrojado datos erróneos debido al desconocimiento y a la ausencia de una técnica eficaz. El tránsito del año 1769 era crítico ya que el siguiente tránsito no ocurriría antes de 105 años.

El presidente de la Royal Society, señor Neville Maskelyne, envió a sus astrónomos a Churchill armados con una gama de medidores científicos como termómetros y barómetros, entre otros materiales, donde los empleados de HBC seguían teniendo en su poder algunos de los registros instrumentales más antiguos de Norteamérica.

Irónicamente resulta interesante que Halley viviera durante el tramo más frío de la pequeña era glacial con el nadir en 1680. Hasta donde sé, Halley no dejó ningún escrito sobre este suceso, aunque sí lo hizo respecto a ciertos eventos astronómicos relacionados con dicho suceso. Por ejemplo, fue invitado por la Royal Society para que visitara Escocia a fin de que observara y entregara un informe sobre la Aurora Boreal que por primera vez se había hecho visible. Dicho informe fue publicado en sus Transacciones Filosófica en 1714 bajo el suntuoso título:
Reporte de la reciente y sorprendente aparición de luces observables en el aire, este último día 6 de marzo; el intento consiste en la explicación de los principales fenómenos; tal y como se entregó ante la Royal Society por Edmund Halley, J.V.D. Profesor Saviliano de Geometría, Oxon, y Secretario Social Registrado.
Su extracto es muy distinto al de las actuales revistas académicas o científicas, pero en aquellos tiempos los científicos no llevaban títulos. Escribió:
Respondiendo a los reportes enviados desde muchos lugares de Gran Bretaña sobre la reciente aparición de ciertas luces insólitas en los cielos, la Royal Society me ha hecho saber de sus deseos en recibir un compendio de los hechos elaborado por mí que explique de forma más detallada ciertos conceptos míos con el fin de aportar una solución tolerable a estos fenómenos tan extraños y sorprendentes.
Estaba al corriente de estos sucesos por los reportes más antiguos, y también entendía su relación con las manchas solares. Se había enterado de las manchas solares gracias a la obra de Galileo, pero tampoco había podido contemplarlas ya que las manchas solares presentes a lo largo de su vida habían sido escasas. El diagrama muestra la reproducción del número de manchas solares, además de unas pocas que fueron ulteriores a su paso por la vida.
sunspots

Registro de manchas solares
La exhibición atmosférica de las auroras boreales, o luces del norte, son de lo más espectacular. Conocidas en el hemisferio sur como auroras australes, representan la prueba tangible de la relación existente entre el sol y el clima. En tiempos remotos las llamaban Petty Dancers, del francés, petits danseurs. En Inglaterra también las llamaban Lord Derwentwater´s light debido a su luminosidad inusual el 24 de febrero 1716, el día de su decapitación. Fue un mal presagio en su caso, pero también era un indicador del mal tiempo y de la pésima cosecha de aquel período.

Las partículas ionizadas liberadas por el sol se denominan viento solar. El término es engañoso por tratarse de partículas cargadas eléctricamente en estado sólido. La actividad observable en el sol son manchas solares y llamaradas solares coincidentes con las fuerzas variables del viento solar. Cuando dichas partículas cargadas alcanzan los niveles superiores de la atmósfera terrestre, estas coluden con las moléculas de nitrógeno y oxígeno. Esta colisión crea cargas eléctricas responsables del resplandor de las moléculas de gas. El gas es el que determina los colores de la aurora. El nitrógeno produce el rojo y el oxígeno muestra tonos que van desde un matiz blanquecino hasta colores como el amarillo y el verde.


Comentario: En estos últimos años se sumaron también el rosado y el azúl.


Muchos indígenas norteamericanos recurrieron a estas para predecir el tiempo. Los crees de Manitoba vaticinaban tres o cuatro semanas de frío después de una exhibición prolongada, algo que resulta muy acertado ya que está relacionado con la media del movimiento hacia el este de las ondas de Rossby. El lider de una expedición científica por Canadá, Henry Youle Hind, dejo por escrito lo siguiente en 1858, refiriéndose a las predicciones de Ojibway:
A las 10:00 horas alcanzamos la boca del río y aceleramos nuestra marcha para aprovechar el viento del sureste a punto de levantarse. La pasada noche hubo una aurora maravillosa, se extendía mucho más allá del cenit, lo que instaron a los viajeros a predecir un día ventoso. Su noción prevaleciente afirma que a una aurora baja le sigue un día pacífico; cuando es alta anuncia tormenta.
Samuel Hearne permaneció dos años y medio con los chipewyan, (llamados indios del norte por aquel entonces). Su informe sobre la explicación recibida por dichos indios sobre la aurora es fascinante.

Los indios del norte llaman a la aurora borealis, Ed-thin: y cuando este meteorito es muy brillante dicen que los ciervos abundan en esta parte de la atmósfera. Sus ideas se basan en un principio que uno no se imaginaría. La experiencia les enseño que cuando se frota enérgicamente la piel de un ciervo peludo con la mano durante una noche oscura, muchas chispas de fuego eléctrico se disparan, igual que ocurriría con el gato en este caso.

Esa es la descripción del fenómeno de la electricidad estática, la cual es extraordinariamente parecida a la explicación actual de la aurora.

La imagen compuesta por la NASA muestra la aurora desde el espacio como un círculo envolviendo el polo magnético.
aurora magnetic pole
Aunque desde una mayor altura coincide con el domo de aire frío asentado sobre el polo.
polar air tropical air
El anillo de la aurora se expande y contrae al ritmo de la bóveda de aire frío que se expande y contrae. Ello significa que cuanto más se acerca la aurora al ecuador, más frío se va extendiendo por el hemisferio norte. Esta situación se corresponde a la que estamos viviendo desde estos últimos años. Este cambio de comportamiento se ve acentuado por las ondas de Rossby a lo largo del frente polar debido a la elevación de la amplitud de ondas. Como resultado se produce una irrupción más extrema de aire frío avanzando hacia el ecuador, y un aire caliente adentrándose en el polo, desplazando así el aire frío.


Comentario: Este fenómeno que da lugar al frío inusual fue reconocido por el público en su mayoría como el "vórtice polar", en una fecha tan reciente como la del año 2013.


En el siglo diecisiete se presentaron condiciones similares. El cronista Samuel Pepys (1633-1703) dejó por escrito el tema de las condiciones en múltiples ocasiones. La preocupación giraba sobre todo alrededor de los inviernos templados, por lo que el gobierno había recomendado la toma de medidas en este asunto. El 15 de enero del 1662, Pepys escribía:
"Después del almuerzo, un amigo, el Sr. Bechenshaw, me preguntó si no habíamos cometido un error al comer ese día, argumentando que era un día de ayuno. El parlamento había ordenado que se rezara a favor de un clima más acorde a la estación en la que nos encontrábamos. Acabábamos de pasar por unos días calurosos de verano como si fuera mediados de mayo o junio, lo que anunciaba una amenaza de plaga (como pensaría cualquier persona), ya que eso fue lo que ocurrió prácticamente durante todo el invierno pasado, y el año siguiente en su totalidad hubieron muchas enfermedades que siguen persistiendo hasta la fecha".
Las plegarias surtieron efecto. El 26 de enero, Pepys escribía:

"Hoy hizo un día helado y despejado muy hermoso. Que dios nos envíe más días como este pues estamos temiendo un verano de enfermedades después del tiempo caluroso de este invierno."

La preocupación de Pepy refleja un dicho inglés antiguo que así reza:

"Un invierno verde engorda el cementerio."

Su preocupación estaba bien fundada puesto que la plaga volvió hasta alcanzar Londres en 1665.

Cuando se lee la serie entera de observaciones descritas por Pepy en su diario que cubre el periodo 1660-1690, el patrón de un clima tan variable es sintomático de un flujo meridional de la onda de Rossby.

En su libro "A distant mirror, The Calamitous Fourteenth Century" (Un espejo lejano, el calamitoso siglo XIV) del año 1978, Barbara Tuchman describe un patrón similar. Al igual que Halley, fue otro ejemplo de una persona importante, el aristócrata Enguerrand VII de Courcy, cuya vida había transcurrido durante un período climático importante del siglo XIV con unas condiciones climáticas comparables a las del siglo XVII y principios del siglo XXI. Su extensión a lo largo del tiempo fue mayor y más intensa al tratarse de un siglo transicional entre el período de calor medieval y la pequeña era glacial.

El debate actual que atrae cada vez más la atención de la gente es el del enfriamiento que se está instalando, cuya respuesta en cuanto a su extensión e intensidad sigue siendo un enigma. ¿Se enfriará el tiempo de la misma manera que ocurrió durante el período más frío y que coincidió con el mínimo de Dalton entre 1790 - 1830? ¿Pudiera ser otra alternativa la de un frío más intenso con un clima similar al que reinaba en los tiempos de los antiguos mercantes de pieles en Hudson Bay, o de toda la gente que compartieron la misma época que el señor Edmund Halley? La aparición de la aurora en el norte de Inglaterra sugiere la segunda opción, aunque puedo pronosticar quienes serán los que protestarán ante la idea de tal sugestión.