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Neandertales y Cromañones, dos especies diferentes
Las últimas excavaciones han proporcionado una serie de indicios que hacen creer a los arqueólogos que en Cova Eirós hubo dos tipos notablemente diferentes de ocupación humana durante el Paleolítico Medio -la época del hombre de Neandertal- y el Paleolítico Superior, un período en el que esta zona, como sucedía en el resto de Europa, ya estaba habitada solamente por el hombre de Cromañón u Homo sapiens, es decir, por nuestra especie.

Según explica Arturo de Lombera, en los niveles arqueológicos correspondientes al período neandertal se ha detectado una mayor densidad de materiales, tanto de industrias líticas como de huesos animales con señales de haber sido despiezados y consumidos. Estos materiales son menos numerosos en los niveles del Paleolítico Superior. Los investigadores piensan que ello puede deberse a que los neandertales ocuparon la cueva de una forma más estable, reiterada y prolongada que sus sucesores los Homo sapiens. «Al parecer, en el Paleolítico Medio la cueva se usó como campamento con más frecuencia y durante temporadas más largas, y eso explicaría que los materiales de esa época sean más abundantes que los del Paleolítico Superior, en el que las ocupaciones habrían sido más cortas y esporádicas», apunta el arqueólogo a este respecto.

Mayor movilidad

Estas diferencias, añade De Lombera, hacen suponer que las poblaciones nómadas del Paleolítico Superior que dejaron sus rastros en la cueva tenían una mayor movilidad geográfica que sus antecesores y que cambiaban más a menudo de lugar de habitación, lo que indicaría otro modo de vida y otras formas de aprovechar los recursos del territorio.

Para confirmar estas suposiciones, los investigadores deberán analizar más a fondo en el laboratorio los materiales arqueológicos recogidos en esta y en las anteriores campañas, así como realizar nuevos hallazgos que permitan ver con mayor claridad la aparente diferencia entre las formas de ocupar la cueva por parte de neandertales y cromañones. La posibilidad de comparar los modos de vida de ambas especies es precisamente uno de los mayores puntos de interés del yacimiento de Triacastela.