
La preocupación no se ha hecho esperar entre los residentes de las áreas aledañas, quienes han expresado su inquietud respecto a la posible fuga de químicos dañinos. En un esfuerzo por tranquilizar a la comunidad, oficiales del condado de Fort Bend han comunicado a KTRK (ABC13) que equipos de materiales peligrosos (HAZMAT) han inspeccionado la zona y no han encontrado indicios de contaminación. No obstante, la Comisión de Calidad Ambiental de Texas continúa investigando el incidente.
Según un artículo en la Evaluación de Riesgos Solares 2023 de kWh Analytics, la industria solar se enfrenta a pérdidas anuales de aproximadamente $2.5 mil millones debido al bajo rendimiento de los equipos, causado en gran medida por fallos de los mismos y condiciones meteorológicas adversas. El granizo, en particular, se está convirtiendo en un problema cada vez más destacado para la industria fotovoltaica, especialmente ahora que más instalaciones se están construyendo en la región central de EE.UU., una zona propensa al granizo, y los módulos están evolucionando hacia formatos más grandes con vidrios más delgados.
Para mitigar los daños que el granizo puede ocasionar, una técnica efectiva es mover los paneles a una posición de resguardo ante granizo. Sin embargo, esta acción requiere desplazar los paneles fuera del ángulo óptimo de producción, lo que genera preocupaciones sobre la posible pérdida material de ingresos.
Los fabricantes de paneles solares, en su búsqueda por reducir el Costo Nivelado de Electricidad (LCOE), han introducido paneles solares más grandes con vidrio más delgado y frágil, y han elegido ubicaciones más susceptibles al riesgo de granizo, amenazando la viabilidad financiera de futuros proyectos. La industria solar debe adaptarse y fortalecer sus defensas contra los desafíos naturales, como las tormentas de granizo, para asegurar su sostenibilidad y crecimiento a largo plazo.



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