Traducido por el equipo de SOTT.net

Hace dos días, la diputada del Partido Reformista Sarah Pochin causó sensación al pedir al gobierno británico que prohibiera el burka.
Burqa Ban
© Off-Guardian
Muchos países europeos (entre ellos Francia y Bélgica) ya han prohibido esta prenda, e irónicamente el euroescéptico Partido Reformista parece dispuesto a unirse a ellos.

Cada vez es más habitual que la "izquierda" autoritaria defienda la prohibición del burka alegando que es opresivo y misógino, mientras que la derecha engloba esos ángulos junto a ideas xenófobas de "seguridad", es decir, que es peligroso que los musulmanes oculten sus rostros porque podrían explotar o algo así.

Me opongo a la prohibición del burka por motivos sencillos: no creo que el gobierno tenga derecho a decirle a nadie lo que tiene que llevar, o incluso lo que no tiene que llevar. Y creo que facultarlo para tomar esas decisiones es un error y potencialmente muy peligroso para la libertad individual.

Pero eso es un análisis superficial.

Profundicemos un poco más: ¿de qué se trata realmente?

Bueno, el diputado reformista Lee Anderson, compañero de Puchin, desveló en cierto modo el juego cuando tuiteó ayer sobre esta propuesta de prohibición...

Traducción del tuit: ¿Prohibir el burka? Sí, deberíamos. A nadie se le debería permitir ocultar su identidad en público.
¿Nadie debería poder ocultar su identidad? ¿Perdón?

Verás, de eso se trata en realidad. Los burkas cubren la cara, lo que permite esconderse de los circuitos cerrados de televisión, de las cámaras de reconocimiento facial y de todas las demás comodidades de la vida moderna.

Se trata de aumentar el alcance y la eficacia de las herramientas de vigilancia. Se está introduciendo más control tecnocrático a través de políticas de preocupación armadas en ambas alas: "terrorismo" y "seguridad pública" en la derecha, y "feminismo" antimisoginia en la izquierda.

¿No me crees? Bueno, presento como prueba este artículo de Spectator publicado ayer.

Sostiene que no hay nada islamófobo en prohibir el burka porque muchos países de mayoría musulmana ya lo han hecho, y que los burkas son tanto una herramienta potencial para los terroristas como un ataque a las identidades femeninas.

No es difícil ver el camino que seguir.

Se introducirá la "prohibición del burka", sólo que no dirá "burka". El "sensato" partido laborista de Keir Starmer se hará con ella, y forjará un enfoque "intermedio de sentido común".

"Estamos de acuerdo en que los problemas de seguridad son importantes", dirán, "pero señalar a la comunidad islámica es un error, así que deberíamos expresarlo de forma más general".

Y al final la "prohibición del burka" será una "prohibición de las prendas que cubren toda la cara" o algo ridículamente vago, y facultará a la policía para obligar a cualquiera que lleve una sudadera con capucha o un pasamontañas o incluso unas grandes gafas oscuras para descubrir su rostro.
¿Cómo lo sé?

Porque eso es exactamente lo que ocurrió en Francia, donde una iniciativa para prohibir el burka dio lugar a la Ley de 2010 que prohíbe cubrirse la cara en lugares públicos.

Al Estado no le importa la raza ni la religión, al Estado sólo le importa el control y crear un futuro igualitario encantador en el que todo el mundo, independientemente de su color o credo, sea oprimido por igual.