Los campamentos de refugiados sirios en Líbano han registrado su primera gran nevada del año, que ha puesto de manifiesto el empeoramiento de las condiciones de vida en los próximos meses de los 2,2 millones de desplazados por la guerra civil de Siria.
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© AFPRefugiados sirios retiran la nieve de una casa de campaña en un campo de refugiados en Al-Marj, en el este de Líbano.
La tormenta 'Alexa' está golpeando Siria y Líbano con fuertes vientos y un gran descenso de las temperaturas, y con ello marcando el comienzo del tercer invierno desde que el conflicto sirio comenzase en marzo de 2011.

La nieve ha causado estragos en toda la región y ha retrasado el comienzo del envío de ayuda humanitaria por vía aérea desde Irak a las zonas kurdas de Siria, en el norte, donde decenas de miles de personas no han recibido ningún tipo de asistencia.

En un asentamiento a unos pocos kilómetros de la frontera de Líbano más de mil personas viven en refugios rudimentarios. Uno de ellos, Ibrahim, ha asegurado tener miedo de la tormenta y del frío. "Acabará con nosotros", ha afirmado en declaraciones a Reuters.

Más de 835.000 refugiados viven en Líbano, en tiendas de campaña, edificios abandonados o con amigos y familiares. El Gobierno ha decidido no permitir el establecimiento de campos de refugiados oficiales por las quejas de la población, que considera que se podrían quedar allí para siempre.

Por ello, las organizaciones humanitarias pueden ayudar a los refugiados con comida, tiendas y ropa pero no pueden establecer campamentos de manera formal.

Ibrahim, que llegó a Líbano hace una semana, ha criticado que la ayuda no es suficiente para los recién llegados. "Llegamos en enero pero habría sido incluso mejor si nos hubiésemos quedado en Siria. Por lo menos si mueres, lo haces en tu propia casa", ha lamentado.

El portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Simon Ingram, ha afirmado que la organización estaba movilizando ayuda de emergencia de invierno para los sirios refugiados en Líbano y los países vecinos. Sin embargo ha reconocido que "las necesidades superan" a la asistencia que se puede proporcionar.

El jefe del Departamento Meterológico de Líbano, Mark Whaybeh, ha afirmado que en los últimos años han aumentado la nieve y las lluvias y han descendido las temperaturas entre diciembre y enero. "Estamos todavía en el comienzo de la temporada", ha advertido, subrayando que la tormenta 'Alexa' podrá durar hasta la noche del próximo sábado y que las temperaturas podrían disminuir hasta los 7 grados bajo cero.

Por su parte, el ministro de Asuntos Sociales libanés, Wael Abu Faour, ha afirmado que el Gobierno está "haciendo todo lo posible" y ha anunciado que ha solicitado al Ejército que ayude a que los resguardos de los refugiados estén preparados para el la invierno.

El ministro también ha mostrado su preocupación por los refugiados que viven una zona cercana al río Litani, que corre peligro de sufrir inundaciones, aunque ha lamentado que no queda espacio para acoger a más gente. "Está fuera de nuestra capacidad", ha afirmado.