Las sanciones antirrusas de EEUU se han convertido en la espada de Damocles sobre las relaciones económicas entre Europa y Rusia, opina Alexander Rahr, miembro del foro germano-ruso, en su artículo para Huffington Post. El experto advierte que la UE es un rehén de la política estadounidense y corre el riesgo de perder por completo su independencia."Europa y, sobre todo, Alemania se han convertido en rehenes de la nueva guerra económica de EEUU contra Rusia. Desafortunadamente, en los últimos dos años, Alemania y Francia no han logrado éxitos en el proceso de paz de Minsk.
En lugar de asumir el papel de intermediarios reales, Berlín y París defendieron exclusivamente intereses proucranianos",
escribe Rahr.

© AFP 2017/ Thierry Charlier
Según el experto, ahora existe una seria amenaza de que EEUU presione a Alemania y Francia en el arreglo de la crisis ucraniana.
Emmanuel Macron no tiene tiempo para la política exterior, puesto que se centra en la solución de problemas internos. El mismo problema lo enfrenta Angela Merkel. Si la creación de la llamada
coalición Jamaica -formada por la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Angela Merkel, el Partido Democrático Libre (FDP) de Christian Lindner y los Verdes de Cem Özdemir, cuyos colores negro, amarillo y verde coinciden con los de la bandera jamaicana- se ve obstaculizada por diferencias políticas entre los partidos, entonces Merkel podría perder su puesto, explica el autor.
Angela Merkel no puede delegar en EEUU el arreglo de la
crisis ucraniana, insiste Rahr. En ese caso,
la UE perdería para siempre su independencia en materia de política exterior y seguridad, advierte.
Según el columnista, las autoridades alemanas se oponen al endurecimiento de las
sanciones antirrusas, argumentando que estas acciones violan los intereses europeos en el suministro de energía. Los representantes de la economía alemana
temen que la mayoría de las empresas europeas salgan de la alianza energética con Rusia por temor a la 'palanca de sanciones' de Estados Unidos.
A excepción de los verdes,
todos los partidos electos al Bundestag están a favor de mejorar las relaciones con Moscú, especialmente los líderes del FDP y los políticos bávaros de la CDU. En la economía también se nota una tendencia positiva. Grandes empresas alemanas han acordado implementar proyectos de
inversión en Rusia. El Comité Este de la Economía Alemana reanudó una estrecha cooperación con Moscú, analiza el autor.
Además, la economía rusa ha vuelto a entrar en una fase de crecimiento, continúa Rahr. El presupuesto estatal se consolida, el
nivel de inflación es bajo, el volumen de reservas de divisas alcanzó niveles anteriores a la crisis. El Kremlin envía señales positivas, subraya el periodista. Cuando las autoridades rusas comiencen a poner en práctica sus planes de privatización, las empresas alemanas estarán en la vanguardia, explica. Al mismo tiempo, no solo los
empresarios alemanes están impacientes en este sentido, sino también los
austriacos y los turcos.
No obstante, hasta ahora Berlín está luchando solo. El resto de los países de la UE y, en primer lugar, Francia guardan silencio, mientras que algunos estados de Europa Central incluso apoyan las duras medidas de EEUU contra Rusia. La realidad es que será imposible deshacerse de las sanciones de Estados Unidos, afirma Rarh. Estas, como la espada de Damocles, se ciernen sobre las relaciones económicas ruso-europeas, concluye.
Comentario: Esto es especialmente cierto cuando las sanciones económicas no son la única forma en la que EEUU presiona a las naciones europeas. No olvidemos que a lo largo de las tensiones entre EEUU y Rusia, en Europa han habido trágicos atentados en momentos clave. Estos eventos trágicos tienen las características de lo que fuese la operación Gladio en Italia cuando se perseguía el mismo objetivo: evitar el crecimiento del comunismo en Europa y el estrechamiento de las relaciones entre Moscú y Europa.