
Zvika Fogel afirmó que un "niño o cualquier otra persona" puede "esconder un artefacto explosivo (...) o cortar" la valla para facilitar las infiltraciones. Según el militar retirado, "una violación de la frontera" no puede ser "tolerada", y merece ser castigada con la "muerte".
Es "el precio que tenemos que pagar para preservar la seguridad y la calidad de vida de los residentes del Estado de Israel". No obstante, aseguró que los francotiradores seleccionan muy cuidadosamente cada objetivo y necesitan recibir una autorización para abrir fuego.
Las polémicas declaraciones se producen pocos días después de la muerte de un adolescente palestino, Mohammed Ayoub, que fue alcanzado por una bala el viernes pasado durante la protesta de la Marcha del Retorno en Gaza.
Mediante esa marcha los palestinos recuerdan el asesinato de seis civiles árabes desarmados a manos de las fuerzas israelíes cuando protestaban contra las confiscaciones de tierras el 30 de marzo de 1976.
Este año ya se han registrado violentos enfrentamientos en la frontera, incluidos ataques con tanques desde Israel. El pasado 30 de marzo, día en que comenzó la Marcha, las agresiones israelíes dejaron un saldo de 17 palestinos muertos y 1.400 heridos.
Está previsto que estas manifestaciones culminen el próximo 15 de mayo, día que marca el 70.º aniversario de la 'Nakba' ('catástrofe'), tal como se denomina el desplazamiento de cientos de miles de palestinos durante el conflicto que rodeó la creación de Israel en 1948.



Comentario: Lo triste es que esta línea de pensamiento psicopático permea todas las ramas del poder en Israel, e incluso una buena parte de su sociedad misma. Por ejemplo:
Confesiones criminales: Ahed Tamimi "debería haber recibido una bala, al menos en la rótula. Eso la habría puesto bajo arresto domiciliario de por vida", según diputado israelí