US China trade war
Trump y sus partidarios están convencidos de que podemos ganar fácilmente la guerra comercial contra China. Después de todo, les compramos bienes por valor de 500.000 millones de dólares, y ellos sólo nos compran a nosotros 130.000 millones de dólares. Así que la lógica dice: "¡Nos necesitan más que nosotros a ellos!" ¿Pero es así de simple? Analicémoslo.

Los aranceles son básicamente el impuesto sobre las ventas. Esto no sólo afecta a los fabricantes, sino también a los revendedores y a los consumidores.

Por lo tanto, si una computadora portátil Lenovo -fabricada en China por una empresa china- de repente se vuelve un 25% más cara debido a los aranceles de Trump, las tiendas minoristas e intermediarios de EE.UU. como Best Buy, Target y Amazon también sufren. Los consumidores estadounidenses ahora pagarán más o tendrán que renunciar a algunos de los productos que les gustan. Además, fíjense quién suministra las piezas para esos portátiles: Japón, Corea del Sur, Taiwán e incluso fabricantes estadounidenses (Intel, Nvidia y otros). Todos ellos perderán dinero en este escenario.

Más aún, hay innumerables corporaciones estadounidenses (piense en la ropa, los zapatos, los accesorios, los juguetes, las piezas de automóvil, los electrodomésticos, la electrónica y más) que fabrican mercancías en China y las importan. Un arancel del 10% o del 25% sobre todos los productos procedentes de China tendrá consecuencias terribles. Pareciendo reconocer este hecho, Trump ya le ha prometido a Tim Cook que los productos de Apple de China no serán gravados. Pero si se hace una excepción, todos los demás (Nike, Levi Strauss, GM, Goodyear y la lista continúa) que se encuentran en la misma situación que Apple también querrán quedar exentos del arancel.

La conclusión es la siguiente: atacar a China también significa herir a muchos de nuestros aliados y a nosotros mismos. Ésta es la razón por la que grupos poderosos como la Cámara de Comercio de EE.UU., Business Roundtable, National Retail Federation, American Soybean Association y otros 50 están presionando al Congreso para que detenga los aranceles de Trump.

Planes de influencia y ataque de China

China no es como Rusia o Irán, que pueden ser sancionados sin ninguna repercusión para la economía estadounidense. La economía de China está profundamente entrelazada con la economía de EE.UU., lo que significa que China no será fácilmente intimidada por los aranceles o sanciones de ese país.

China es el mayor comprador de soja de EE.UU. y un comprador importante de otros productos agropecuarios de EE.UU. (maíz, sorgo, cerdo, carne de vacuno, pescado, etc.). China puede imponer aranceles punitivos y de represalia a estos artículos estadounidenses, e intercambiar con otros países, por ejemplo, obtener soja de Brasil, maíz de Argentina, sorgo de Nigeria, petróleo de Irán, etc. Perder a China como cliente causará mucho daño a los agricultores estadounidenses, especialmente si la UE, Canadá y México también atacan a esos mismos agricultores estadounidenses. Ésta es la estrategia de China: perjudicar a los agricultores que apoyan a Trump en los estados rojos, quienes luego presionarán a los políticos para que pongan fin a la guerra comercial.

China ha publicado una lista de más de 600 productos de EE.UU. que serán su blanco a partir del 6 de julio. Aquí están los más destacados:
China tariffs US imports

Soja $13.000 millones; vehículos motorizados $12.000 millones; petróleo $3.000 millones; químicos $2.000 millones; algodón, sorgo $2.000 millones; maíz, nueces, pescado $1.000 millones.
China tiene influencia sobre algunas de las mayores corporaciones estadounidenses como Apple, Walmart, GM, etc. Imagínese si China cerrara las fábricas de ensamblaje de Apple o detuviera el envío de productos a Walmart durante un mes. Eso aplastaría a esas mega corporaciones así como al mercado de valores de los Estados Unidos. Apple y Walmart tardarían mucho tiempo (meses o incluso años) en encontrar otros países tan baratos, eficientes y fiables como China.

Hay numerosas corporaciones estadounidenses que tienen grandes operaciones en China. GM fabrica y vende más de 4 millones de automóviles en China (mientras que sólo vende 3 millones en Estados Unidos y menos de 10 millones en todo el mundo). Del mismo modo, varias empresas de alimentos, minoristas y de hostelería, como Starbucks, KFC, McDonald's, Sheraton, Hilton, etc., ganan decenas de miles de millones de dólares al año en China. Una desagradable guerra comercial entre EE.UU. y China resultará en enormes pérdidas para estas empresas.

¿Cuántas empresas estadounidenses dependen en gran medida de China? ¿El 50%? ¿El 75%? Una ruptura completa del comercio entre EE.UU. y China devastará la economía estadounidense, pues las estanterías vacías en las tiendas de EE.UU. significarían la quiebra de muchas empresas y enfurecerían a los consumidores estadounidenses. Estados Unidos se asemejaría a Venezuela, al menos temporalmente.

El gobierno de China también podría fomentar un boicot a los productos estadounidenses. Las empresas japonesas y surcoreanas tienen muchas historias tristes que contar sobre este tema.

En 2016, más de 3 millones de turistas chinos llegaron a EE.UU. y gastaron más de 33.000 millones de dólares. Quizás se sientan más inclinados a visitar Europa durante una guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Opciones nucleares

Luego están los posibles aces bajo la manga, como la tenencia por parte de China de más de un billón de dólares en bonos del tesoro estadounidense. Si la guerra comercial realmente se sale de control, China puede deshacerse de los bonos del tesoro de EE.UU. y potencialmente perturbar nuestro mercado de bonos, así como el valor del dólar estadounidense. En una entrevista reciente, un economista del gobierno chino advirtió que la guerra comercial entre Estados Unidos y China podría conducir a una "guerra financiera más allá de nuestra imaginación".

Por último, mucha gente no se da cuenta de que China es nuestro principal, si no el único, proveedor de materiales de la tierra poco comunes (REE, por sus siglas en inglés), que son necesarios para fabricar pantallas táctiles, coches híbridos, máquinas de resonancia magnética, misiles, etc. China tiene un monopolio virtual en la extracción, refinación y procesamiento de estos minerales/metales. Esto le confiere a China un enorme poder de represalia.

Por supuesto, Estados Unidos también tiene una opción nuclear: los chips semiconductores. China depende de EE.UU. y sus aliados para el 90% de los chips semiconductores, sin los cuales la economía china se paralizaría. La saga en curso al respecto de ZTE ilustra cómo una enorme empresa china con 75.000 empleados puede quebrar en un par de meses sin chips semiconductores estadounidenses (Qualcomm). Los chinos esperan cubrir este hueco con el plan Made in China 2025, pero este talón de Aquiles seguirá existiendo en un futuro próximo.

Estrategia defensiva de China

En primer lugar, China puede mitigar el efecto de los aranceles estadounidenses devaluando el yuan. China sabe cómo hacerlo muy bien. "¿Aumentan el arancel de mis productos en un 25%? ¡Disminuiré el valor de mi moneda en un 15%!"

Una guerra comercial es ganada por el país que puede tolerar la mayor parte del dolor. Gracias al gobierno autoritario y a la cohesión social, los chinos pueden soportar las dificultades económicas mucho mejor que los estadounidenses. Si China tiene que reducir su consumo de carne de cerdo debido a un embargo sobre la soja estadounidense, la gente no marchará por las calles de Pekín. ¡Nadie debería esperar un comportamiento tan bueno en Estados Unidos en las mismas circunstancias!

Conclusión

Estados Unidos tiene que negociar acuerdos comerciales mutuamente aceptables con China, la UE y otros países. El resultado de 25 años de globalización extrema no va a ser rápidamente revertido por los aranceles. Una guerra comercial del tipo "ojo por ojo" será un doloroso lastre para toda la economía mundial. Y no habrá ganadores en este juego de ver quién es más valiente.

Los estadounidenses deberían estar preocupados por el déficit comercial excesivo, pero es un tema complicado. Como expliqué en mi artículo anterior, las cifras oficiales de déficit comercial son engañosas, las élites estadounidenses crearon un sistema financiero que requiere que otros países tengan un superávit comercial con los Estados Unidos, y sin déficits comerciales razonables, ¡el dólar estadounidense no puede ser una moneda global y EE.UU. no puede ser una superpotencia!