Traducido por el equipo de Sott.net

El Banco de la Reserva de Australia va a poner en marcha un programa piloto a lo largo del próximo año en colaboración con el Banco de Pagos Internacionales (BPI ) -el banco central de los bancos centrales- para probar los "beneficios" de un sistema de moneda digital basado en el libro mayor de blockchain. El banco central se suma a una larga lista de participantes en los esfuerzos del BPI por introducir las CBDC (monedas digitales de los bancos centrales) con el objetivo de lanzarlas a nivel mundial en 2025-2030.
Austrailia CBDCs
Es importante señalar que tendrían que producirse cambios económicos sustanciales en los próximos años para que el CBDC sea una opción viable para el público en general. Aunque mucha gente utiliza las transacciones electrónicas por comodidad, una gran parte de la población sigue prefiriendo el efectivo. En EE.UU., las encuestas de los últimos años muestran que al menos el 37% de los estadounidenses siguen eligiendo el efectivo frente a otros métodos de pago como las tarjetas de crédito y débito. En Australia, la cifra se sitúa en torno al 32%.

El uso de los sistemas de pago digitales tampoco denota necesariamente un abandono de la idea de dinero en efectivo por parte de la sociedad, sólo muestra una preferencia por la comodidad. A la gente le sigue gustando saber que el dinero en efectivo existe como opción si lo necesita o lo desea, pero los bancos centrales están trabajando con diligencia para eliminar el efectivo físico como opción en los próximos 8 años.

Los CBDC, al igual que todos los mecanismos monetarios basados en la cadena de bloques, carecen intrínsecamente de privacidad. Por su propio diseño, la tecnología blockchain requiere un registro de transacciones que puede ser rastreado por los gobiernos si así lo desean. El dinero físico, aunque de naturaleza fiduciaria, es al menos anónimo.

Con la llegada de las CBDC generalizadas, la noción misma de privacidad en el comercio desaparecería por completo de la sociedad en una generación. No sólo eso, sino que si estas monedas están vinculadas a un sistema de crédito social como el que se utiliza en la China comunista, es muy probable que los gobiernos puedan congelar las cuentas o incluso borrar tus ahorros con sólo pulsar un botón. Y, sin dinero físico, no habría recurso para el comercio. Una persona considerada "problemática" podría ser excluida de la economía por un capricho.

El hecho de que el BPI esté tan involucrado en los programas nacionales de moneda digital sugiere que el objetivo final de los CBDC será una eventual moneda digital global - un mecanismo de moneda única mundial al que todas las demás monedas digitales sean eventualmente absorbidas. Esta colaboración se extiende también al FMI (Fondo Monetario Internacional) y al Banco Mundial.

Con tantas monedas físicas en uso en todo el mundo y al menos el 30% de cada nación occidental prefiriendo el efectivo, hay pocas posibilidades de que los bancos centrales puedan forzar la emisión de CBDC a menos que haya una recesión económica o una crisis que inspire un clamor público por alternativas a las monedas existentes. Es decir, las élites bancarias necesitarán una crisis que dañe el propio poder adquisitivo de los múltiples sistemas monetarios para conseguir que la gente acepte un cambio agresivo hacia una sociedad sin efectivo antes de 2030.

Los peligros de este marco son muchos y el potencial de abuso va mucho más allá de la idea de la impresión de billetes. Los CBDC darían a los bancos y a los gobiernos el máximo poder de influencia sobre la población, inspirando miedo a los individuos al considerar la amenaza de que su acceso a la economía podría ser cortado en cualquier momento si dicen o hacen algo en desafío a las autoridades.

Los bancos y los políticos tratarán de vender los CBDC como la cúspide de la comodidad y una transición necesaria para estabilizar la economía. Lo que no mencionarán es el nivel de control generalizado que obtendrán en el proceso.