Entre objeciones de algunos jefes de Estado y protestas populares, países de Europa afectados por la incertidumbre energética derivada de las sanciones impuestas contra Rusia han implementado algunas medidas de regulación interna del consumo de combustibles.
Gasoducto
© AP Photo / Selcan Hacaoglu
El Gobierno de Suiza, por ejemplo, advirtió que elevar el uso de la calefacción doméstica por arriba de los 19 grados celsius se considerará un delito penado con cárcel, como parte de un proyecto de ley para regular el consumo de energía en el país y que entraría en vigor si la situación geopolítica los obliga a racionar el suministro de gas.

El escenario suizo es uno de los más complicados de los países afectados por la situación energética debido a que el país sólo produce el 25% de la electricidad que consume e importa casi el 100% de su gas natural, la mitad suministrada desde Rusia.

La iniciativa de ley contempla también regular el calentamiento de agua para que no exceda los 60 grados centígrados, se prohíba el uso de estufas radiantes y se impida la calefacción para saunas y piletas.

Si bien las autoridades suizas reconocieron que no controlarían la aplicación de los ajustes a esta restricción en todas las casas, harían visitas selectivas para revisar el cumplimiento de esta normativa.

De cara al invierno, factor que ha generado preocupación en la Unión Europea por un eventual aumento en el consumo de combustibles en un escenario que ha disparado los precios por las sanciones aplicadas contra Rusia, Suiza busca mediante el ahorro voluntario de gas recortar la demanda entre octubre de 2022 y marzo de 2023, cuando inicie la primavera el año entrante.

Las sanciones podrían contemplar multas de hasta 2.600 euros (alrededor de 2.631 dólares) e incluso tres años de cárcel, informan los medios.

En el caso de los Países Bajos, las autoridades también han llamado a su ciudadanía a regular su estancia bajo la regadera para contribuir a proteger las reservas energéticas del país.

El promedio de uso de regadera en el país europeo es de nueve minutos, según datos de la organización investigativa Milieu Centraal, afiliada al gobierno y consultada por The Wall Street Journal.

Recortar esa cifra a baños de cinco minutos puede ahorrar hasta 60 metros cúbicos de gas al año por consumo doméstico, además de reducir el gasto energético en 130 euros (unos 131,5 dólares) anuales por familia.

En el caso de Dinamarca, las autoridades han lanzado una campaña similar para reducir el tiempo de bañado entre sus pobladores, mientras que los líderes alemanes han replicado la estrategia entre su ciudadanía.

Países como Grecia, Francia, Italia y España también han fijado límites al uso de calefacción en edificios públicos como medida de control del combustible. En Francia, en particular, surgió una iniciativa de parte de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, quien va a anunciar su plan de ahorro energético en la capital francesa en los próximos meses. Una de las medidas más emblemáticas es la reducción del tiempo de iluminación de la torre Eiffel, algo que ya ha sido confirmado por las autoridades locales a la prensa.

Además, han instruido apagar las luces en escaparates, anuncios luminosos y edificios públicos desocupados.

Las autoridades francesas exploran medidas adicionales como recomendar el trabajo a distancia entre los empleados del país, mientras que Portugal ha encargado un estudio de evaluación de los resultados de ahorro en Europa para determinar su propia estrategia de conservación energética.