"El equipo Brandon también ha convertido a EEUU en un país totalmente tóxico para el 80% de la humanidad. Algo así como lo que acusaron a Trump de hacer, pero que en realidad lo hicieron ellos. JA,JA,JA. Son un regalo que no cesa" (Jacob Dreizin).Hechos extraños de un tiempo extraño en tierra extraña. A mediados del fin de semana aparecieron en la red vídeos de maniobras de vehículos militares por todo el país, mientras los ciudadanos estadounidenses se dedicaban a sus asuntos del fin de semana festivo (incluidas las fiestas del Día del Padre y los tiroteos masivos para celebrar el "Día de la liberación"): escenas de vehículos blindados de transporte de personal rodando por Walnut Street, en el centro de Filadelfia; alas de bombarderos B2 sobre Minnesota; columnas de tanques galopando por una carretera de Idaho... lo que llevó a la sospecha generalizada de que algo raro estaba pasando. Que me aspen si sé lo que es.
Entre las cosas que uno puede saber: la presidencia de "Joe Biden" está dando vueltas por el desagüe a plena vista, y con ella, probablemente, las esperanzas y sueños globalistas de hacer que todo el mundo coma bichos mientras te quitan todo lo que posees. La semana pasada salieron a la luz cintas de audio de las principales partes de la estafa de Ucrania (Biden y Poroshenko), arreglando las cosas en 2016 por teléfono en los últimos días de "JB" como vicepresidente. Mientras tanto, el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes ha echado el guante a un montón de registros bancarios de la familia Biden que detallan las abstrusas actividades de blanqueo de dinero que se llevaron a cabo a través de oscuros bancos europeos e innumerables empresas fantasma de Biden. ¡Vaya, hijodeput@...!
Se está haciendo difícil hasta para los demócratas ignorar la acumulación de pruebas de la operación de estafa global de la familia Biden, y el evidente deterioro mental de "JB", provocando movimientos que deberían llevar a su expulsión del cargo. La semana pasada, sus cautivos medios difundieron una cabalgata de vergonzosas idioteces públicas cometidas por el Comandante en Jefe: declarar incongruentemente "Dios salve a la Reina" al final de una Cumbre sobre la Seguridad de las Armas en Connecticut; manosear las tetas de la actriz Eva Longoria tras la proyección de una película en la Casa Blanca; soltar un chiste raro sobre la "chica de Filadelfia" en su cama (la Dra. Jill Biden); ser presentado en un evento sobre el colapso del puente de la I-95 por el descerebrado senador de Pensilvania, John Fetterman, que soltó una ensalada de palabras sobre la "delegación" federal para arreglar la "infraestructura", mientras iba vestido como el Tío Fétido de La Familia Addams. La indignidad de todo ello fue realmente algo digno de contemplar.
Como comprenderán, la campaña de reelección de "Joe Biden" es otro gran engaño, otra zancadilla más tendida al público estadounidense por un Partido Demócrata desesperado y degenerado que no sabe qué hacer ahora que la opinión pública se le está volviendo en contra. No hay forma de que este casi cadáver farfullante pueda presentarse de nuevo. Ya ni siquiera puede actuar como una marioneta. Es una locomotora averiada que arrastra tras de sí un tren de fracasos, perfidia y traición de ocho kilómetros de largo. El proyecto de guerra de Ucrania que preside se parece cada vez más a un esfuerzo por ocultar y encubrir los esquemas de soborno de su familia mediante la destrucción del lamentable patán de una tierra extranjera que siguió adelante con la estafa y que, de todos modos, está terminando como otra humillación militar de EEUU con los rusos acabando con lo que queda del ejército de Ucrania en la fallida "ofensiva de primavera".
¿Creen ustedes que todos estos movimientos de vehículos militares por el país en los últimos días son señal de una crisis constitucional en ciernes, que haría necesaria la ley marcial? Permítanme que se lo explique: absolutamente nadie cree que la vicepresidenta Kamala Harris esté preparada para sustituir a "Joe Biden" cuando este sea expulsado de la Casa Blanca. Estoy seguro de que tampoco están dispuestos a obligarla a dimitir precipitadamente sin un vicepresidente sustituto (digamos, Gavin Newsom), un proceso engorroso que requiere la aprobación tanto de la Cámara de Representantes como del Senado. Pero si Harris se viera obligada a dimitir, el presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy (republicano de California), se convertiría automáticamente en presidente.
Podría decirse que McCarthy no es más que otro criado del ahora atroz Estado administrativo (o Estado profundo, o burocracia permanente, o borrón, como a veces se le llama). Pero no es demócrata, y está sujeto a las presiones díscolas del Partido Republicano, y es plausible que pueda ser inducido a despedir y reemplazar rápidamente a toda la caterva de granujas sediciosos que dirigen las agencias ejecutivas — desde el Fiscal General Merrick Garland, al Director del FBI Chris Wray, el Secretario de Seguridad Nacional Mayorkas, la Secretaria del Tesoro Yellen... todos y cada uno de ellos — lo que podría incluso llevar a procesar a estos sinvergüenzas.
Se mire como se mire, parece la repentina caída catastrófica del Partido Demócrata, una crisis existencial que desembocaría ineluctablemente en un posible resultado: nominar a Bobby Kennedy, Jr. o morir. Pero entonces, ¿qué haría el Sr. Kennedy con todos los malos actores que quedan en el Partido del Caos? Mi conjetura es que casi todos ellos, hasta las bases, saldrían de la psicosis de formación masiva en la que han estado encerrados durante siete años y se volverían completamente locos, denunciando la locura tiránica que su depuesto liderazgo infligió a nuestro país. Incluso podrían creer que nunca ocurrió, o que no fueron responsables de ello, como si todo no hubiera sido más que un mal sueño.
O tal vez, lo que estamos viendo en todos estos movimientos militares es el preludio de un verdadero golpe de Estado militar. Por decir algo...




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