La rabia y la indignación de los pueblos del Estado español estallaron y la dignidad ocupó durante un mes calles y carreteras de ciudades y pueblos para intentar parar el insulto que suponía la participación del equipo representante del estado sionista en la Vuelta Ciclista.
70.000 civiles asesinados, de ellos 20.000 niños, cientos de médicos y de periodistas masacrados, la destrucción sistemática de casas, hospitales y escuelas, en definitiva la mayor masacre de la historia moderna y el dolor infinito de un pueblo defendiendo su tierra y su soberanía, han arrancado la máscara de "defensa de la democracia y de los derechos humanos "de gobiernos directamente cómplices del genocidio.
La izquierda europea lleva décadas estupidizada por la propaganda ideológica del imperialismo aceptando que sólo el Estado representante del capital - y por extensión el imperialismo - tiene el monopolio legítimo de la violencia y que todo el que se le opone es terrorista. La lucha de la Resistencia palestina, con todo su pueblo plural y unido a su lado, que sólo contempla la victoria o la muerte, ha vuelto a poner en primer plano la legitimidad incuestionable de la Resistencia frente al opresor y al invasor por todos los medios a su alcance.
No ha sido suficiente toda la basura informativa vertida desde los medios de comunicación -en su inmensa mayoría controlados por el sionismo- para deslegitimar la Resistencia Palestina calificándola de terrorista. La clase trabajadora y los pueblos han empezado a echar abajo el tinglado de mentiras levantado con tanto dinero y tantos poderes a su servicio.
Hasta el gobierno progre PSOE-Sumar ha tenido que correr a aplaudir la movilización para intentar ocultar su responsabilidad en admitir la presencia en la vuelta del equipo representante de Israel como antes lo había hecho en Eurovisión u otros eventos deportivos. Sólo la lucha de la gente en la calle, sancionada con multas, y con heridos y detenidos por las fuerzas represivas mandadas por ellos, ha permitido desvelar su cinismo por cuanto el gobierno central, los autonómicos y municipales de todo color político son responsables de: