En las afueras de Pekín, una pequeña montaña de piedra caliza llamada Hueso de Dragónse eleva por encima de la extensión de los alrededores. Junto al lado norte, un camino conduce hasta unas cuevas cercadas que atraen a 150.000 visitantes cada año, desde escolares hasta pensionistas de cabello gris. Fue aquí, en 1929, cuando los investigadores hallaron un antiguo cráneo casi completo, el cual determinaron tenía aproximadamente medio millón de años. Apodado el 'Hombre de Pekín',fue uno de los primeros restos humanos descubiertos, y ayudó a convencer a muchos investigadores de que la humanidad había evolucionado primero en Asia.

Pero la historia del Hombre de Pekín ha obsesionado a generaciones de investigadores chinos, quienes han luchado por comprender su relación con los humanos modernos. "Es una historia sin final", dice Xinzhi Wu, un paleontólogo del Instituto de Paleontología y Paleoantropología (IVPP) de la Academia de Ciencias China, en Pekín. Ellos se han preguntado si los descendientes del 'Hombre de Pekín', y otros miembros de la especie Homo erectus, desaparecieron o evolucionaron hasta convertirse en una especie más moderna, y si contribuyeron a la reserva genética de la China actual.














Comentario: "Lo más sorprendente del estudio es que el genoma de esta población contiene fragmentos que no corresponden a los de ningún humano actual."