Tras el inicio de los ataques de EE.UU. e Israel, Irán lanzó una bomba de tiempo que no es explosiva, sino económica.
PAC-3 MSE
© U.S. ArmyPAC-3 MSE
En apenas tres días de ofensiva contra Irán, quedó a la vista una ecuación incómoda para Estados Unidos: Irán va ganando la guerra matemática lanzando drones que cuestan apenas 20.000 dólares cada uno, mientras los Patriot PAC-3 estadounidenses que los derriban le salen a Washington mucho más caro.

Cada misil Patriot PAC-3 vale cuatro millones de dólares, recuerda Bloomberg, y esa drástica diferencia de precio pone de manifiesto un serio problema para la Casa Blanca, que "las armas baratas pueden agotar los recursos destinados a amenazas mucho más complejas".

Las defensas antiaéreas estadounidenses desplegadas en distintos países de la región han logrado hasta ahora una tasa de intercepción superior al 90 %, según Emiratos Árabes Unidos.

Sin embargo, tras el comienzo de la guerra de desgaste, en la que Irán lanza decenas de drones de fabricación nacional contra blancos militares estadounidenses, el reloj corre en contra de EE.UU., cuyas reservas de Patriot PAC-3 son limitadas.

Los sistemas Patriot han demostrado su eficacia contra los enjambres de drones iraníes y los misiles balísticos que desde el sábado llueven sobre bases militares, infraestructuras petroleras e incluso edificios civiles. Pero cada vez que un Patriot derriba un dron iraní, la ecuación financiera sonríe a Teherán.