Introducción: Las cuestiones
Este es un análisis académico sin comentarios. Pero no es nada halagüeño. Tras la covid, la inmigración internacional no fue una casualidad, y tampoco lo será el hecho de que tengamos que trabajar hasta los 75 años. Hemos elaborado unos gráficos sencillos para acompañar este análisis. El informe completo se encuentra al final.
La División de Población de las Naciones Unidas supervisa las tendencias de fertilidad, mortalidad y migración a nivel mundial para elaborar estimaciones demográficas oficiales. En la actualidad se observan dos patrones dominantes en las economías avanzadas: la disminución del tamaño de la población y el rápido envejecimiento. Estas dos dinámicas plantean la pregunta central: ¿puede la migración internacional compensar la disminución de la población en edad de trabajar y mantener el equilibrio económico?
El estudio define la migración de reemplazo como «la migración internacional que sería necesaria para compensar la disminución del tamaño de la población, la disminución de la población en edad de trabajar, así como para compensar el envejecimiento general de una población».
Ámbito y países incluidos
El estudio examina ocho casos nacionales (Francia, Alemania, Italia, Japón, la República de Corea, la Federación de Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos) así como dos agregados regionales, Europa y la Unión Europea. El periodo de tiempo abarca de 1995 a 2050.
Descensos y envejecimiento previstos
Se prevé que la población de Italia disminuya de 57 millones de personas en el año 2000 a 41 millones en 2050. La de Rusia se reducirá de 147 a 121 millones, y la de Japón, de 127 a 105 millones.
El envejecimiento agrava el problema. En Japón, «se prevé que la edad media de la población aumente en unos ocho años, pasando de 41 a 49 años. Y se espera que la proporción de la población japonesa de 65 años o más aumente del 17 % actual al 32 %». De manera similar, en Italia «la edad media de la población aumenta de 41 a 53 años y la proporción de la población de 65 años o más pasa del 18 % al 35 %».
Los cinco escenarios de migración
El estudio modela cinco futuros demográficos:
- Escenario I: Proyecciones de la ONU de variante media (referencia).
- Escenario II: Migración nula a partir de 1995.
- Escenario III: Migración necesaria para mantener la población total en su nivel máximo.
- Escenario IV: Migración necesaria para mantener la población en edad de trabajar.
- Escenario V: Migración necesaria para mantener la tasa de dependencia potencial (TDP).
Cuantificación de las necesidades de migración
El informe muestra que la magnitud de los flujos de entrada necesarios varía considerablemente según el escenario.
- En el escenario III (población total constante), Italia necesitaría 12,6 millones de inmigrantes (251 000 al año), frente a solo 0,3 millones en el escenario de referencia. La Unión Europea en su conjunto necesitaría 47 millones de migrantes, frente a los 13 millones del escenario de referencia.
- En el escenario IV (población en edad de trabajar constante), Alemania necesitaría 24 millones de migrantes para 2050, o 487 000 al año, frente a los 17 millones del escenario III. La necesidad de Italia aumenta hasta casi 19 millones.
- En el escenario V (TDP constante), «el número total de migrantes en Japón es de 524 millones, o 10,5 millones al año. Para la Unión Europea, el número total es de 674 millones, o 13 millones al año».
Por el contrario, «Estados Unidos necesitaría el menor número de inmigrantes, aproximadamente 1300 por cada millón de habitantes, para evitar el descenso de su población en edad de trabajar».
Principales conclusiones
Las conclusiones principales del estudio son contundentes:
- «Durante la primera mitad del siglo XXI, se prevé que las poblaciones de la mayoría de los países desarrollados se reduzcan y envejezcan como consecuencia de una fecundidad inferior al nivel de reemplazo y del aumento de la longevidad».
- En ausencia de migración, el descenso será más acusado y el envejecimiento más rápido.
- Es poco probable que la fertilidad se recupere hasta alcanzar los niveles de reemplazo, lo que hace inevitable el descenso demográfico.
- En el caso de Francia, el Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea, «el número de migrantes necesarios para compensar el descenso demográfico es inferior o comparable al registrado en el pasado reciente».
- En el caso de Italia, Japón, la República de Corea y Europa, «se necesitaría un nivel de inmigración mucho mayor que el registrado en el pasado reciente para compensar el descenso demográfico».
- La migración necesaria para mantener la población en edad de trabajar es significativamente mayor que la necesaria para mantener los niveles de población total.
- «Los niveles de migración necesarios para compensar el envejecimiento de la población (es decir, mantener los índices de dependencia potencial) son extremadamente elevados y, en todos los casos, implican una inmigración mucho mayor que la registrada en el pasado».
El estudio concluye que la migración de reemplazo no puede servir como única solución política. En su lugar, debe considerarse junto con las reformas internas. Como subraya el informe, «los nuevos retos que plantean el descenso y el envejecimiento de la población exigirán reevaluaciones objetivas, exhaustivas y globales de muchas políticas y programas económicos, sociales y políticos ya establecidos».
Esto incluye:
- Ajustar las edades de jubilación en respuesta al aumento de la esperanza de vida.
- Revisar el alcance y la sostenibilidad de los sistemas de pensiones y de asistencia sanitaria.
- Fomentar una mayor participación en el mercado laboral de los trabajadores de más edad y las mujeres.
- Elaboración de políticas de integración para grandes flujos de migrantes y sus descendientes.
El informe de las Naciones Unidas plantea la migración como una respuesta parcial y condicional al declive demográfico y al envejecimiento. Si bien la migración puede estabilizar el tamaño de la población y mantener las cohortes en edad de trabajar en determinados contextos, los niveles necesarios para sostener los índices de dependencia son prohibitivos. Por lo tanto, los gobiernos deberán combinar la política migratoria con reformas estructurales en materia de jubilación, asistencia sanitaria y mercados laborales.
El mensaje central es claro: la transición demográfica en las economías avanzadas remodelará las sociedades independientemente del camino que se elija, y la migración por sí sola no puede resolver el problema del envejecimiento.
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