Traducido por el equipo de SOTT.netMarion Maréchal denuncia la pasividad de los sucesivos gobiernos franceses, que se quedan de brazos cruzados mientras Francia se autodestruye.

© Rob Stothard / Getty
Una nueva encuesta de la prestigiosa empresa demoscópica Ifop revela que una amplia mayoría de los ciudadanos franceses cree en uno de los principios fundamentales de la «Gran Sustitución».
Concretamente, el 60 % de los franceses declaró a Ifop que cree que estamos asistiendo a «un reemplazo de la población francesa por poblaciones no europeas, principalmente del continente africano».
La encuesta también reveló que el 66 % lo considera un mal desarrollo, frente al 9 % que lo ve como algo positivo.
Hace dos semanas, Marion Maréchal, líder de Identité Libertés,
publicó en X: «El 60 % de los franceses cree que estamos asistiendo a "un reemplazo de la población francesa por poblaciones no europeas, principalmente de África", según
@IfopOpinion. Para nuestra mayor desgracia, nuestros gobernantes se encuentran entre ese 40 %».
El analista Paul Cébille, del Observatorio Hexagone, publicó el mismo mensaje
Según los datos del
IFOP, el 7 % se muestra indeciso.
Según la Dirección General de Extranjería (DGEF) francesa, los permisos de residencia válidos en Francia alcanzaron en 2025 un nivel sin precedentes de 4,5 millones, lo que supone un aumento de aproximadamente el 3 %, impulsado principalmente por los permisos plurianuales y las tarjetas de residencia de larga duración, según informa
Le Journal du Dimanche.
En 2025, uno de cada tres permisos se expidió por motivos familiares (1,5 millones), mientras que uno de cada cinco fue una renovación automática. Los nuevos permisos también aumentaron hasta los 384.000, lo que supone un incremento del 11 %, impulsado en parte por un aumento del 65 % en las admisiones por razones humanitarias.
Los extranjeros con estatus legal representan ahora el 8,1 % de la población adulta de Francia, con una alta concentración de nacionalidades procedentes del
Magreb. Al mismo tiempo, las regularizaciones han disminuido (-10 %, hasta 28.610), mientras que las expulsiones han aumentado considerablemente (+15,7 %, hasta 24.985), alcanzando su nivel más alto en una década, señala el JDD.
Maréchal publicó recientemente un revelador vídeo sobre el número de inmigrantes ilegales que llegan a la UE, en el que arremete contra los líderes franceses por su postura constante de «¡ante todo, no hagamos nada!».
Maréchal también ha criticado abiertamente al primer ministro socialista español, Pedro Sánchez, por su «regularización irresponsable de 500.000 inmigrantes indocumentados», una cifra que, según algunos, podría dispararse hasta superar el
1,5 millones.
«Cerrar Schengen en la frontera española es una medida vital para disuadir y proteger a los franceses y a los europeos», escribió. Jordan Bardella, del Rassemblement National, también ha dado la voz de alarma ante lo que muchos consideran una amenaza inmediata para Francia. Bardella ha dejado claro que, en su opinión, la UE debe modificar las normas actuales para impedir la libre circulación dentro de Schengen a quienes posean un permiso de residencia.
Para entender esto, necesitaréis tanto ser crítico de pensamiento como tener memoria a largo plazo. Si no, lo que os diré parecerá locura y ya.
La "Gran sustitución" no es racial. O lo es si miras específicamente el caso europeo. Pero la gran sustitución es a nivel mundial, con toda la especie humana. Si tienes al menos cuarenta años, podrás recordar un fin de siglo XX en el que había mucha, pero mucha más gente del tipo que hoy tanto extrañamos. Para el primer cuarto de siglo XXI, la inmensísima mayoría de gente ha cambiado hasta ser casi irreconocible. La gente es más ruidosa que nunca. Y no solo eso, también es mucho más agresiva, lógica (distanciada de ser crítica), crédula, obediente y estrecha de conciencia. Y estúpida, claro.
Recuerden la teoría que dice que desde 2016, Internet está muerto, puesto que en él, la actividad humana es casi nula, si se compara con la actividad bot. Eso es un reflejo fiel de lo que ha pasado en el mundo analógico. Es casi como un apocalipsis zombi.
Yo he visto aumentar, de manera exponencial, la cantidad de "gente" cuya consciencia parece haber sido devorada por un espíriutu depredador o infectada por un espíritu parásito. La principal característica de estas criaturas es su necesidad desaforada de atención. Hace treinta años, al menos, ver un loco dando gritos en la calle hacía que los demás lo calificaran de eso, de loco. Pero hoy en día, son tantos y la situación se ha normalizado tanto que ya no es locura, sino la norma. Ya no se puede aspirar a salir de casa sin toparte con alguien, cada 100m o cada 10min, que advierte tu presencia y se pone a bailar, gritar, cantar o incluso bostezar, o lo que sea, con toda la descarga de lo que conocemos como Trastorno de Personalidad Histriónica (exageradas intensidad, repetición y duración de la interpretación). ¿Para qué? Para llamar la atención. Son seres despojados de su consciencia, y necesitan de la consciencia de otros para saber que existen. Recuerden también que al mismo presidente de USA, Donald Trump, lo han descrito como alguien que pega alaridos (narcisista).
Tragifo a colación dos pensamientos tradicionales: "A donda va la atención, la energía fluye" y "Si una carreta hace mucho ruido, es porque va vacía, y lo opuesto". La inmensísima mayoría de seres huamnos ha sido despojada de su energía psíquica y así, dejándolos sin consciencia de sí mismos, como zombis, NPCs o gente sin alma; através de... no adivinarán qué: Los Smartphones. A donde va la atención, la energía fluye. La deshumanización está hecha hace un poco menos que un par de décadas. La gran sustitución está casi completa.
Yo solo llegué a tener un smartphone, usado, por unos meses y un ladrón me hizo el favor de robármelo. No aspiro si quiera a toparme a alguien más o menos igual de libre del malévolo influjo de los smartphones que yo, y que corrobore como luce el mundo desde esta perspectiva. Es un manicomio. Pero no lo era, solo que ha habido una gran, enorme, devastadora sustitución.