Un colegio alemán se vio obligado a retirar una clase de educación sexual después de que a unos alumnos de entre 13 y 14 años se les encargara la tarea de diseñar un «nuevo burdel para todos».

© Julia Taubitz / Unsplash
A los alumnos de una clase de octavo curso de un instituto católico de Kevelaer, en Renania del Norte-Westfalia (Alemania), se les asignó la tarea de diseñar un burdel inclusivo, incluyendo planos de planta. El periódico local
Rheinische Post informó el miércoles sobre este llamativo plan de clase, y la noticia se difundió rápidamente por todo el país, lo que llevó a la directora y al alcalde a enfrentarse a peticiones de explicaciones.
La ficha de trabajo, titulada «¡El nuevo burdel para todos!», pedía a los alumnos que reflexionaran sobre aspectos clave del diseño de una «casa de placer sexual» moderna, incluyendo preguntas como: «¿Qué preferencias sexuales deben tenerse en cuenta y satisfacerse?», «¿Cómo debería diseñarse un burdel desde el exterior para que pueda ser visitado y deseado por todo tipo de personas?» y «¿Cómo debería ser un anuncio de dicho burdel?».
Tras considerar estos factores, incluyendo quién trabajaría allí, qué ofrecería y dibujar un plano de la planta, al final se reuniría a la clase para un debate en grupo.
Se pidió a la escuela, el Kardinal von Galen Gymnasium, que diera una explicación sobre esta extraordinaria clase de educación sexual y, aunque no se reafirmó en su postura, sí insistió en que se había impartido por razones totalmente justificadas.
Según informa la WDR, la directora
afirmó: «El material titulado 'Educación sexual sobre la diversidad: métodos prácticos sobre identidades, relaciones, cuerpos y prevención para centros escolares y trabajo con jóvenes' está diseñado deliberadamente para ser provocador con el fin de estimular el debate.
Responde a la evolución de nuestra sociedad, caracterizada por la diversidad de estilos de vida y roles de género. También aborda el uso intensivo de las redes sociales por niños y jóvenes y la consiguiente avalancha de información sobre diversas formas de sexualidad».
El colegio afirmó que no volvería a impartir la misma lección en el futuro, señalando que «los alumnos debatirán la "diversidad de estilos de vida y sexualidad" de otra manera en el futuro», y se disculpó por causar «malestar» en la comunidad.
La formación local Alternativa para Alemania (AfD, derechista soberanista) exigió una explicación al alcalde de Kevelaer, el socialdemócrata (SPD, izquierdista globalista) Dominik Pichler. Aunque reconoció que la clase había sido «provocativa y quizá no del todo exenta de riesgo», el alcalde afirmó que, en general, es normal que los niños reciban educación sexual y que, en su opinión, lo ocurrido «no es un escándalo».Alemania es uno de los pocos países en los que tanto la prostitución como la gestión de burdeles son totalmente legales. La prostitución se considera una profesión registrada, con documentos de inscripción y pago de impuestos sobre la renta. Sin embargo, este modelo hiperliberal es objeto de críticas cada vez mayores, sobre todo porque la industria del sexo se sustenta en la inmigración y la trata de personas.La cadena
Tagesschau reflejó este cambio de actitud en su reportaje, señalando las críticas a la lección escolar por parte de algunos sectores, no solo por su idoneidad para el aula, sino también por su aceptación implícita de la prostitución como algo moral. El reportaje destacó los comentarios de quienes afirmaban que la presentación de un «burdel para todos» como algo positivo en una escuela demuestra la persistencia de ideas ahora anticuadas, «modernas, guays y superfeministas», en la educación, según las cuales la prostitución es liberadora y antipatriarcal.
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