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© AP Photo/Carolyn Kaster
La ex-oficial Ariana Klay
Ocho mujeres que forman o formaron parte del Ejército estadounidense afirmaron en una demanda presentada ayer en una corte federal que fueron violadas, agredidas o acosadas el tiempo que prestaron servicio, y que sufrieron represalias cuando denunciaron los hechos a sus superiores.

La demanda, presentada en una corte federal de distrito en Washington, acusa al ejército de tener una "elevada tolerancia con los depredadores sexuales que forman parte de sus filas" y de fomentar un ambiente hostil que desalienta a las víctimas de agresiones sexuales de denunciar y las castiga cuando lo hacen.

La demanda afirma que el Departamento de Defensa es incapaz de tomar medidas enérgicas para hacer frente al problema a pesar de sus declaraciones públicas que indican lo contrario.

Entre las demandantes se encuentran una infante de Marina en activo y siete veteranas de la Marina Armada y de los Cuerpos de Infantería de Marina. Siete mujeres afirman que un compañero las violó o trató de agredirlas sexualmente, incluido un caso en la oficina de un comandante luego de una riña en un bar de Washington y otro en las barracas de la Marina en Florida. La octava afirmó que fue acosada y amenazada cuando estaba en el extranjero, y que un superior le dijo que "esto pasa todo el tiempo".

Las mujeres afirman que experimentaron depresión, ansiedad y estrés postraumático a causa de los ataques. Una mujer dijo que intentó suicidarse luego de ser violada por un oficial y un amigo de éste.

La demanda señala como acusados a funcionarios militares actuales y anteriores, entre ellos el secretario de Defensa, Leon Panetta.

Bajo una nueva política anunciada en diciembre, los miembros del ejército que reporten agresión sexual tienen la opción de cambiar de unidad o instalaciones rápidamente.

Ariana Klay, ex oficial del Cuerpo de Infantería de Marina y una de las demandantes, dijo que el ejército evita el escrutinio a su manejo de estas acusaciones, proyecta una cultura de guerreros y porque el público no desea creer que estos delitos pasan en la milicia.