
Equipos forenses tomaron muestras de ADN de las víctias y fotografiaron los cuerpos, ya que muchos de ellos no han podido ser identificados.
Se cree que muchos otros se encuentran sepultados bajo el lodo y la tierra deslizada.
Expetos en salud pública adviriteron que los cuerpos en descomposición representan un riesgo de contaminación del agua y una fuente de propagación de enfermedades.
Los esfuerzos para evacuar a miles de personas atrapadas en las zonas montañosas continúan.




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