El día de ayer el presidente argentino, Mauricio "Burns" Macri, firmó un decreto por el cual se estableció que percibirá un sueldo de 208.000 pesos brutos al mes, después de aplicar un aumento del 20 % tanto para él como para su Gabinete.
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Cruel, avaro, corrupto,... ¿qué más tienen en común Mr Burns y Mauricio Macri?
Mientras que el 50% de los argentinos tienen que vivir con menos de 8500 pesos al mes (salarios por cierto que no alcanzan ni remotamente para la Canasta Familiar) y se encuentran en una lucha desesperada para que el gobierno permita paritarias abiertas y puedan negociar un aumento razonablemente justo en relación a una inflación fuera de control, el aumento por decreto de los sueldos de los funcionarios del ejecutivo muestra un nivel de insensibilidad social alarmante.

Muchos podrán decir "bueno, está bien, al fin y al cabo es el presidente, tiene el trabajo más difícil del país", pero el hecho es que en un contexto en donde el gobierno lleva más de un año devaluando el salario, generando despidos masivos en el ámbito público y privado, cerrando fábricas, destruyendo la industria nacional, fabricando millones de pobres mes tras mes, y diciéndole al pueblo que no hay dinero, que hay que ajustar, y que la economía está en terapia intensiva por culpa del gobierno anterior, llevar adelante este acto grosero, indigno, y brutalmente frío e indiferente hacia las penurias y miserias por la que está pasando la ciudadanía, es como escupirle en la cara al pueblo.

El lector debería saber que este aumento que se autoaplicaron los funcionarios del ejecutivo se firmó el día 17 de mayo al mediodía, mientras que en todo el país se ponían en operación varios cientos de ollas populares para darle de comer a cientos de miles de argentinos que hoy no tienen oportunidad de comer todos los días.

El nivel de avaricia y la falta de sensibilidad hacia las necesidades de un pueblo cada vez más empobrecido (en gran medida gracias al gobierno de Mauricio Macri), espanta, entristece, y encoleriza. El aumento es sin duda un mensaje para la gente común. En pocas palabras el gobierno está diciéndole a su pueblo: "no sólo nosotros somos ricos y nos estamos enriqueciendo más y más, sino que ustedes son pobres y se están empobreciendo cada día más,... y lo mejor de todo es que no nos importa".

Este decreto, más que provocar un daño económico, tiene una carga simbólica que ofende y lastima. En esencia este acto debería entenderse como una muestra del desprecio que sienten Mauricio Macri y su club de CEOs por la gente común, el ciudadano de a pie.

El lector debe saber también que aquí estamos hablando de sujetos extremadamente ricos (en especial Mauricio Macri), en su mayoría empresarios multimillonarios que, para empeorar la situación, como funcionarios del gobierno llevan año y medio gobernando para sus empresas, adjudicándose a sí mismos obras estatales y generando un marco económico regulatorio extremadamente beneficioso para sus propias empresas y ostensiblemente perjudicial para el resto de los argentinos.

¡En fin, un escándalo más!... Aunque quizá la diferencia con los anteriores sea el grado de humillación al que someten al pueblo en esta ocasión, la brutal inmoralidad que ponen en evidencia, y el desprecio mayúsculo por la vida humana que rebelan.

Para despedirme lo invito a que mire este corto video y vea en sólo un minuto cómo viven millones de argentinos, ... y también entienda que cada día son más los que por obra y gracia de Mauricio Macri pasan a engrosar las filas de los "desafortunados":


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