El viernes 19 de enero, asistimos a un evento nacional de lluvia de ideas en Rijswijk, Holanda, sobre inmigración e identidad holandesa - 'De Nederlandse Leeuw' (El león holandés), organizado por una organización sin fines de lucro del mismo nombre - en el que el profesor canadiense de psicología Dr. Jordan Peterson habló durante su gira de oratoria en Europa. Sin atarse a ningún partido político, los organizadores del evento han informado que las preferencias políticas de los asistentes fueron diversas. En su página de Facebook, DNL dijo que esperaba que el foro "ayudara al debate sobre inmigración/integración para avanzar", ya que "se ha producido una grave parálisis debido a toda la polarización" sobre el tema.
jordan peterson nederlandse leeuw
© Lonneke van de Weijer
El Dr. Jordan Peterson pronunció un discurso de apertura en el evento "El León Holandés".
A medida que se acercaba el día del evento, los medios de comunicación holandeses calificaron el encuentro como "de nueva derecha" y "extrema derecha". El autor, investigador independiente y profesor Chris Aalberts, por ejemplo, opinó que los organizadores del evento no podían afirmar que fuera un debate abierto porque toda la lista de oradores era de derechas. Huub Bellemakers, miembro del partido político de izquierda Groenlinks, señaló que "desde la mirada de los organizadores, los oradores, las introducciones y la definición del problema, está claro que se trata de una reunión de nueva derecha". Bellemakers fue invitado a asistir al evento, pero se negó a hacerlo.

La caracterización realizada por la izquierda sobre este evento es interesante porque el concepto original de los organizadores era que tanto los oradores de izquierdas como los de derechas se juntaran para discutir este importante tema, con la esperanza de encontrar posibles soluciones. Pero casi todos los oradores invitados de izquierdas se negaron a asistir, lo que evidentemente dejó la impresión de que el evento era una reunión de derechas. La izquierda en los Países Bajos - el país más densamente poblado del mundo occidental - aparentemente no quiere hablar de inmigración de una manera abierta y honesta.

Es extraño, de hecho. La diversidad de opiniones y hechos presentados son seguramente muy favorables para alcanzar una solución equilibrada en cualquier tema. Lamentablemente, algunas personas creen lo contrario. Los usuarios de Twitter utilizaron el hashtag #NedLeeuw para publicar gifs de gatitos con el fin de "ahogar" los tuits de los organizadores y asistentes "racistas".


Mandy: Me río demasiado, los racistas holandeses están teniendo otro encuentro, pero su hashtag #NedLeew está inundado de gifs de gatitos.
Estuvimos allí y, aunque la mayoría de los presentes eran holandeses blancos, todos eran educados y amables, y no se pronunció ni una sola calumnia racial, ni siquiera en broma. Es más fácil descartar eventos que discuten el impacto socioeconómico de la inmigración masiva en un país pequeño cuando son tergiversados como "racistas holandeses reunidos en una junta", incluso si los indios étnicos Adjiedj Bakas - algo así como una celebridad en los Países Bajos - están en la lista de oradores. Bakas, un autoproclamado "observador de tendencias", "futurólogo" y orador corporativo motivacional, expresó algunas ideas extrañas, como instalar cámaras que escaneen las caras de las personas y calcular "exactamente" quién es un terrorista y quién no, pagar a los africanos para que los esterilicen y criar bebés humanos dentro de vientres artificiales.

Como éste fue el primer evento de este tipo organizado por DNL, ciertamente hay espacio para mejorar: organizar una serie de debates para 2.000 personas puede ser bastante caótico. Un considerable número de asistentes escuchó el discurso principal de Peterson, y la firma de su libro 12 Reglas para la vida se superpuso con algunos de los debates. Sin embargo, DNL publicará próximamente un informe sobre las conclusiones del evento. Mientras tanto, han publicado "10 soluciones para una sociedad multicultural", que pide la aplicación de una política de inmigración más limitada para resolver en primer lugar los retos de la integración.

Entra en escena el Dr. Jordan Peterson

jordan peterson
© Sott.net
Jordan Peterson momentos antes de que comenzara el evento.
En una sociedad en la que las tasas de depresión, suicidio, tedio generalizado y falta de sentido se disparan, Jordan Peterson parece llenar un vacío, especialmente para los jóvenes adultos que han sido educados en una dieta psicológica y emocional de materialismo y "justicia social". La visión simplista y nihilista de la vida provocada por "intentar ser feliz", donde sólo las actividades de placer egoísta son metas dignas, ya no "funciona" para muchas personas. Decirles a los jóvenes que su meta en la vida es "ser felices" establece estándares enormemente irreales y les dificulta lidiar y hablar sobre la infelicidad que la vida trae consigo. Esto puede llevar a la depresión y, cada vez más, al suicidio.

El ascenso meteórico de Peterson a la fama se explica, al menos en parte, por el hecho de que su mensaje es el antídoto: que la búsqueda de la felicidad es una meta inútil; en lugar de eso, debes explorar las cosas que son significativas en tu vida. Sé responsable con tu familia, educación, carrera y tu comunidad en general. La vida, dice, trata de convertirse en un ser humano responsable para sí mismo y para los demás y de aprender a soportar la carga de sufrimiento inherente a la vida. Esto es lo que trae satisfacción.

Claramente el principal atractivo de la noche era Peterson y fue acorralado (¡con suavidad!) por gente deseosa de agradecerle su trabajo y decirle cómo había cambiado sus vidas. Él se mostraba feliz y humilde al respecto, y cuando llegó su turno para hablar, recibió una ovación que puso a todos en pie cuando Peterson subió al escenario.

Peterson habló de las razones subyacentes por las que las reglas en un sociedad consiguen que ésta funcione, y que el cumplimiento colectivo de esas reglas es importante porque "mantiene las luces encendidas", lo que significa que la civilización puede y rápidamente se convertirá en un caos sin ellas.

"En Occidente, creo que afortunadamente hemos logrado articular los principios de juego limpio e iterados mejor que cualquier sociedad en el pasado." Esto explicaría por qué los países occidentales son generalmente más estables, y por qué tantas personas están emigrando hacia ellos.

Durante este evento llamado "El león holandés", Peterson hizo el siguiente comentario:
"Uno es que debes estar orgulloso de tu cultura. Es como... ¡no! No deberías estar 'orgulloso' de tu cultura. Deberías reconocer más bien que se consiguieron hacer algunas cosas bien y que toda tu buena fortuna depende de eso, y entonces debes tomar la responsabilidad máxima para continuar jugando el maldito juego correctamente.

Y deberías tener el suficiente sentido común como para estar agradecido por todo el sacrificio que hicieron todas esas personas que vinieron antes que tú para que pudieras terminar siendo el beneficiario de este juego eminentemente lúdico".
El mensaje de Peterson es que, como individuos y humanidad en su conjunto, debemos avanzar en una dirección que sea beneficiosa para todos.
"La gente me pregunta cuál es el significado de la vida, y me parece que ese significado es proporcionado a la adopción de responsabilidades."
La popularidad de Peterson se basa en el hecho de que millones de personas, especialmente adultos jóvenes, están hambrientos de verdades espirituales.

La hambruna espiritual se debe, al menos en parte, a la ideología izquierdista radical postmoderna que ha ido ganando terreno en las últimas décadas. Esta ideología, que impregna un número creciente de instituciones estatales y privadas, pone la subjetividad por encima de todo lo demás. Cualquier cosa que uno sienta o piense puede ser verdadera y tiene derecho a que sea validada por otros y por la sociedad. Si no es así, estará siendo oprimido y tendrá derecho a exigir una compensación. El problema con esta ideología es que la mayoría de la gente tiene poca o ninguna pista sobre cómo manejar sus vidas. La mayoría de la gente sabe (si bien sólo vagamente) que sus propias ideas y 'subjetividad' son la principal fuente de sufrimiento y caos en sus vidas.

En respuesta a la exhortación postmodernista de abrazar el caos, Peterson trata de poner orden y empieza poco a poco: como dice su eslogan, comienza por limpiar tu habitación. Tu vida exterior es un reflejo de tu vida interior, la vida es sufrimiento, sí, pero si tomas la vida por los cuernos, no huyes de tus responsabilidades y aprendes a aceptar y soportar tu sufrimiento, las cosas realmente pueden mejorar.
"La gente sufre más de lo que tiene que sufrir, porque no se da cuenta de lo que es más genuino e importante. El mundo está hecho de caos y orden y la calidad de nuestro ser depende de cómo manejemos el equilibrio entre ambos".
No todos están de acuerdo con su mensaje. Peterson está explotando muchas burbujas subjetivas que están particularmente infladas en la izquierda. Él ve nuestra naturaleza y personalidad humana individual (identidad) como un vehículo que, aunque defectuoso, puede servirnos como herramienta de aprendizaje para permitirnos convertirnos en mejores seres humanos, siempre y cuando estemos dispuestos a permitir que nuestros defectos sean expuestos, destruidos y corregidos.
"Nos gusta ver a la gente, en su vida normal, siendo sorprendidas por algo, experimentando este interregno de caos donde exploran y recogen nueva información y reordenan su carácter, o rehacen el mundo porque cualquiera de ellos trabajaría por una solución, y luego salen del otro lado y las cosas son mejores de lo que eran antes o al menos más buenas, mejor es mejor, eso es un final feliz, ¿cierto?".
En cambio, la izquierda ve la subjetivamente defectuosa identidad personal como algo que debe ser ensalzada por toda su 'singularidad', y que la sociedad debe estar obligada a aceptar, y de ninguna manera se puede discriminar la subjetividad de cada individuo. Por lo tanto, las personas atraídas por esta ideología buscan el poder personal en lugar de la "igualdad", como dicen. En su respuesta a Peterson, la izquierda se vuelve hacia su retórica habitual de tratar de pintarlo a él (y a todos los que critican estas políticas de identidad) como un "racista, nazi fanático". Esta es una táctica que la izquierda utiliza para convencer al público de que los "malvados" ("racistas nazis", "sexistas", "opresores") están en todas partes y, como resultado, se arrogan el poder. Mientras que la izquierda acusa a sus detractores de ser nazis, son ellos los que encarnan algo similar a la "voluntad de poder" de Nietzsche, mientras que gente como Peterson se opone a ellos abogando por una versión de la "voluntad de significado" de Kierkegaard.

Pero más al punto, mientras que la izquierda intenta pintar a Jordan Peterson como una herramienta de la extrema derecha, el hecho es que él también habla en contra de ellos.
"No me gustan los identitarios de derechas, creo que juegan el mismo juego que los izquierdistas radicales que es la política de identidad. Tocan una versión diferente, pero no soy fan de la derecha radical. He estado dando conferencias sobre los peligros del totalitarismo nazi por ejemplo durante casi tres décadas. Ha sido una parte importante del trabajo de mi vida el inocular a la gente contra la atracción a ese tipo de cosas".
Mientras que la mayoría de la gente de la derecha tiende a estar orgullosa de su cultura, Jordan Peterson aconseja no hacerlo, y en su lugar promueve el uso de la cultura como herramienta de aprendizaje. Sin embargo, esto no quiere decir que el orgullo de la propia cultura, o tal vez el nacionalismo, sea malo en sí mismo. Jonathan Haidt, psicólogo social estadounidense y profesor de liderazgo ético en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York, dijo:
"Los nacionalistas ven el patriotismo como una virtud; piensan que su país y su cultura son únicos y que vale la pena preservarlos. Este es un compromiso moral real, no una pose para encubrir la intolerancia racista. Algunos nacionalistas creen que su país es mejor que todos los demás, y algunos nacionalismos son claramente antiliberales y abiertamente racistas. Pero como muchos defensores del patriotismo han señalado, amas a tu cónyuge porque él o ella es "tuyo", no porque pienses que tu cónyuge es superior a todos los demás. Los nacionalistas sienten un vínculo con su país, y creen que este vínculo impone obligaciones morales en ambos sentidos: los ciudadanos tienen el deber de amar y servir a su país, y los gobiernos tienen el deber de proteger a su propio pueblo. Los gobiernos deben anteponer los intereses de sus ciudadanos a los intereses de las personas de otros países.

No hay nada necesariamente racista o de base sobre este arreglo o contrato social. Tener un sentido compartido de identidad, normas e historia generalmente promueve la confianza. El no tener tal sentido compartido conduce a la condición que el sociólogo Émile Durkheim describió como "anomia" o normalidad. Las sociedades con alta confianza, o con alto capital social, producen muchos resultados beneficiosos para sus ciudadanos: menores tasas de criminalidad, menores costos de transacción para las empresas, mayores niveles de prosperidad y una propensión a la generosidad, entre otros. Un nacionalista liberal puede razonablemente argumentar que el debate sobre la política de inmigración en Europa no es un caso entre lo que es moral frente a lo que es básico, sino un caso de dos visiones morales encontradas, inconmensurables (à la Isaiah Berlin). El truco, desde este punto de vista, es encontrar el modo de equilibrar las preocupaciones razonables sobre la integridad de la propia comunidad con la obligación de acoger a los extranjeros, en particular a los extranjeros en extrema necesidad".
Jordan Peterson ofrece perspectivas y soluciones para ambos bandos de la guerra cultural, pero todo comienza por enderezarse uno mismo.
"Hágase usted mismo un individuo y aléjese de la ideología y así muchos de estos niños se pierden en el inframundo, digamos que en el nihilismo, y se vuelven a estas soluciones ideológicas porque no saben qué más hacer y están enojados. Es como si tuvieras algo mejor que hacer por ellos: madurar de una vez por todas y arreglarte como individuo."
Tenemos que ir más allá del aspecto venenoso de las ideologías en nuestra actual guerra cultural y empezar con mejorarnos a nosotros mismos. Parece ser nuestra única esperanza como sociedad si queremos evitar caer en el abismo de los conflictos sociales y, potencialmente, derrumbarnos.

Al tratar de ayudar a otros, Peterson no está tratando de librarse del sufrimiento, sino de aliviarlo. El sufrimiento puede hacernos seres humanos terribles, o puede transformarnos en mejores seres humanos.

O como una vez dijo maravillosamente:
"La vida es sufrimiento. El amor es el deseo de ver aliviado el sufrimiento innecesario.

La verdad es la doncella del amor. El diálogo es el camino hacia la verdad. La humildad es el reconocimiento de la insuficiencia personal y la voluntad de aprender. Aprender es morir voluntariamente y nacer de nuevo, de grandes y pequeños modos.

Así pues, el habla debe ser desenfadada, para que el diálogo pueda tener lugar y podamos aprender humildemente, para que la verdad pueda servir al amor, para que el sufrimiento pueda ser aliviado, para que todos podamos dar un paso adelante, por así decirlo, hacia el reino de Dios".
El sufrimiento es parte de la vida, no hay escapatoria. Intentar huir de tus responsabilidades sólo trae más sufrimiento. En lugar de ello, necesitamos ver las responsabilidades y el sufrimiento como desafíos y darnos cuenta de que con cada dificultad viene el potencial para aprender lecciones, donde podemos crecer como individuos y como sociedad en su conjunto y convertirnos en mejores seres humanos juntos.

Aquí hay un vídeo de su charla en los Países Bajos. También hemos incluido una transcripción, abajo:


Transcripción

Les voy a hablar sobre la identidad. Siempre que hablo con mi hijo sobre lo que debo decir, cuando me pongo nervioso por dar una presentación - y definitivamente estoy nervioso por ésta, puedo decirles - él siempre contesta: "Asegúrate de hablar de lo que sabes". Y ése es un gran consejo, todos deberían seguirlo. Así que voy a tratar de hablar sobre lo que sé, y de todos modos sé algo sobre la identidad, y estoy muy interesado en ayudar a la gente a entender lo que significa la identidad y quizás también cómo fortalecer su identidad. Y no se me ocurre nada mejor que eso y creo que en cierto sentido es la respuesta a todos los problemas que nos afectan.

Voy a contarles una historia sobre cómo llegué a entender las cosas que he llegado a entender. A finales de los años setenta, cuando la Guerra Fría estaba en marcha y cuando el arsenal nuclear de la Unión Soviética estaba en plena fuerza contra el igualmente peligroso arsenal nuclear de Occidente, tuve una serie de pesadillas muy apocalípticas. No sé por qué estaba tan obsesionado con la Guerra Fría. Quiero decir, no es como si estuviera solo. Todo el mundo estaba obsesionado con ella hasta cierto punto, después de todo era una Guerra Fría.

No podía entender que nos armáramos hasta los dientes y arriesgáramos la destrucción de todo sólo para reforzar lo que creíamos. No parecía que el sacrificio potencial valiera la pena. Así que empecé a estudiar los sistemas de creencias desde una perspectiva psicológica. Tenía curiosidad por saber qué función jugaban, qué papel desempeñaban, y también me interesaba algo más, que en ese momento no me di cuenta de que era el núcleo de lo que más tarde entendí como el dilema postmoderno.

El dilema postmoderno es más o menos el hecho de que el mundo es un lugar muy complicado y hay muchas maneras de interpretarlo, y la conclusión postmoderna es: porque hay un número indefinidamente grande de maneras de interpretar el mundo, que ninguna solución es en un sentido real preferible a cualquier otra, y que las soluciones son impuestas por el poder.

Cuando estaba pensando en la Guerra Fría, me preguntaba por qué estaba ocurriendo, y entonces me preguntaba al mismo tiempo sobre el hecho de que estos dos sistemas de creencias opuestos hubieran surgido, y pensé: "Bueno, ¿esta guerra, esta cosa por la que estamos dispuestos a ponerlo todo en marcha, es simplemente una cuestión de opinión? ¿Es el hecho de que la naturaleza humana es infinitamente maleable, y se puede generar cualquier número de sistemas axiomáticos o cualquier número de juegos que la gente es capaz de jugar por igual y que se trata simplemente de una cuestión de decisión arbitraria "qué se juega"?

¿O está pasando algo más profundo? ¿Hay una guerra del mal contra el bien? Y supongo que el corolario de eso es: hay algo tan malo y correcto, y si hay algo tan malo o correcto, y si la guerra va sobre eso, entonces ¿quién está equivocado y por qué y quién tiene razón y por qué?

Así que empecé a indagar en lo que yo consideraría el substrato metafísico de la creencia y llegué a comprender al menos en parte que los sistemas de creencias que habitamos son como historias. La historia es una descripción de cómo una persona pasó de un lugar a otro. Si es una comedia, es un lugar mejor. Si es una tragedia, es un lugar peor.

Pero en cualquier caso, es una historia sobre cómo ir de un lugar a otro. Una de las cosas que empiezas a entender si estudias historias es que hay algunas que son peores y otras mejores.

Ciertamente hay historias peores y mejores para vivir, así que, por ejemplo, yo diría que la mayoría de las personas, si tomaran una decisión consciente, preferirían vivir en una comedia antes que en una tragedia. Puede que no sientan lo mismo por otras personas, pueden condenarlas a una tragedia, pero quizás elegirían la comedia.

Entonces empecé a tratar de separar la historia que vivía Occidente. Llegué a ella desde dos perspectivas muy diferentes. Una era, esencialmente literaria. Era literario de la misma manera que los psicoanalistas eran teóricos literarios. Los psicoanalistas Freud y Jung en particular estaban muy interesados en las estructuras a gran escala de las narrativas de la vida humana.

Freud estaba particularmente interesado en la narrativa de la familia. Pensó que la narrativa primaria era la narrativa de la familia. Y ese fue en cierto sentido el surgimiento del individuo autónomo de su estado dependiente inicial. La teoría psicoanalítica freudiana está llena de observaciones sobre cómo eso puede salir terriblemente mal. Particularmente en aquellas situaciones en las que las familias son sobreprotectoras, o están plagadas de conflictos sin resolver.

Jung, por su parte, amplió su análisis de las historias que vivía la gente. Fuera del reino de la familia, en el reino de lo literario y metafísico. Jung era estudiante de religión y mitología. Y de Jung aprendí que las historias contenían una cierta clase de verdad y que las grandes historias contenían grandes verdades.

Y no son verdades tal y como las teorías científicas son verdaderas, son verdades tal y como la gran literatura es verdadera, son verdades como Dostoevsky es verdadero o son verdades como Tolstoi es verdadero o como las historias mitológicas fundamentales que orientaron la cultura son verdaderas. Son ciertas en formas que conocemos, pero no entendemos.

Al mismo tiempo que estudiaba esto, también estaba leyendo a Nietzsche, y Nietzsche, por supuesto, célebremente proclamó a finales del 1800 que Dios estaba muerto. Y la gente que se ve a sí misma como acólitos de Nietzsche o tal vez como admiradores de Nietzsche, que nunca lo leyeron, afirman o asumen que dijo eso en un tono triunfalista, porque Nietzsche en cierto sentido se estilizó como un crítico severo del cristianismo. Pero nada podría estar más lejos de la verdad.

Nietzsche dijo que Dios estaba muerto, que lo habíamos matado y que nunca encontraríamos suficiente agua para limpiar la sangre. Y eso no es una proclamación triunfalista, y dijo que aproximadamente al mismo tiempo que la consecuencia de la muerte de Dios tendríamos que la civilización europea vacilaría entre el nihilismo y el totalitarismo. Y que 100 millones de personas morirían como consecuencia en el siglo XX. Eso es una predicción infernal para alguien allá a mediados de la década de 1860.

Nietzsche, que no vivió mucho tiempo, buscaba una salida a ese acertijo -no era ni un fan del nihilismo ni un fanático del totalitarismo- y pensó que los seres humanos tendrían que transformarse en criaturas que pudieran determinar sus propios valores. Ahí es donde Carl Jung se encontró con Nietzsche esencialmente.

Debido a que Jung era también estudiante de Nietzsche, y un profundo estudiante de Nietzsche, pero Jung había sido influenciado por Freud, que es el gran descubridor de mecanismos inconscientes en la mente humana, comprendió que no era posible para los seres humanos crear sus propios valores. Y la razón de eso fue que no somos ni nuestros propios amos ni nuestros propios esclavos.

Nuestra naturaleza no era infinitamente maleable. No podíamos simplemente decirnos qué hacer. Y aunque lo hiciéramos, no nos limitaríamos a escuchar. Que tienes una naturaleza, que todos tienen una naturaleza, que cada ser humano tiene una naturaleza con la que debe luchar.

Eso es lo que llevó a los freudianos al estudio del yo, y eso es lo que llevó a los junguianos al estudio del inconsciente colectivo y luego al estudio de la literatura y la mitología.

Eso me pareció muy convincente e interesante. Jung creía que debido a que los dioses habían desaparecido del mundo exterior, tendrían que reaparecer en el mundo interior. No es una declaración fácil de entender. Pero es una declaración que es verdad. Aunque no sea fácil de entender.

Al mismo tiempo, estaba leyendo mucha psicología directa. Especialmente la literatura de comportamiento animal, la literatura de neurociencias. Neurociencia de la cognición, neurociencia de la emoción, neurociencia de la motivación, y entonces vi esta alianza entre la cosmovisión psicoanalítica junguiana y la cosmovisión científica más estricta, porque resulta que si se atiende cuidadosamente a la biología y al comportamiento animal, también se encuentra que los seres humanos tienen una naturaleza.

Y que los animales tienen una naturaleza, y que hay una naturaleza que los seres humanos también comparten con los animales. Hay un investigador en los Países Bajos, Frans de Waal, que ha hecho un gran trabajo con los primates, exponiendo el surgimiento biológico de la idea de la moralidad entre los chimpancés. Un trabajo brillante, y esto fue muy emocionante para mí, porque recuerda que estaba tratando de determinar si la guerra entre Occidente y los colectivistas, digamos, era simplemente una cuestión de opinión o si había algo correcto en algún lugar que alguien tenía.

Bueno, empecé a aprender de Jung y de los conductistas animales y de los neurocientíficos, y también de otra fuente, Jean Piaget, que era un psicólogo evolutivo que estudió el origen de la moralidad en los niños, y que a su manera intentaba sembrar la brecha entre la ciencia y la religión. Ese fue Piaget, la psicóloga de desarrollo más famosa que jamás haya existido, la psicóloga infantil más famosa.

Esa era su autodescripción de lo que estaba realizando. Trataba de entender cómo rectificar la brecha entre la ciencia y la religión, así que había tres fuentes de las que yo podía sacar provecho: la literatura de desarrollo, la literatura psicoanalítica/literaria y la literatura biológica pura, y todas apuntan en la misma dirección. Dicen que las criaturas vivientes tienen una naturaleza, y los seres humanos tienen una naturaleza.

Que la naturaleza encuentra su expresión en las historias, ¿y por qué? Bueno, es porque nos vemos a nosotros mismos expresando nuestra naturaleza. Y luego hacemos un mapa de esa expresión en el drama. Así que nos capturamos en el drama. Nos capturamos en el drama antes de entender quiénes somos. Eso significa que en el drama hay una sabiduría que no entendemos.

Y entonces, a lo largo de siglos, a lo largo de miles de años, empezamos a articular esa sabiduría, y se hace explícita, y entonces empezamos a filosofar con lo que se ha vuelto explícito. Y si somos afortunados, entonces lo que filosofamos, lo que hemos hecho articulado y lo que hemos dramatizado, lo que hemos actuado y lo que está en la base de nuestra naturaleza social y biológica es lo mismo - y entonces tenemos razón. Y eso es lo que hemos hecho en Occidente.

Saben, una de las cosas en las que estaba pensando, era esta idea de que... hay dos conceptos de los que la gente habla, algo por lo que tengo cierta simpatía. Uno es que debes estar orgulloso de tu cultura, entiendo el ímpetu para ello. Les dije cómo me siento cuando vengo a Europa. Apenas puedo soportarlo. Realmente quiero decir que la experiencia extática de estar en las grandes ciudades de Europa es abrumadora. Y creo que es porque tengo un don para percibir lo milagroso.

Creo que es un milagro cuando las luces están encendidas, y la razón de ello es que es un milagro cuando las luces estén encendidas. Porque no es el estado natural para que las luces estén encendidas. El estado natural de las cosas es desmoronarse y no funcionar. Y sin embargo, funcionan, y funcionan todo el tiempo, y nuestras grandes sociedades funcionan, y trabajan magníficamente, y eso no significa que sean perfectas, porque nada es perfecto, pero hay que saber separar la paja del trigo.

Voy a contarte otra historia. Hay un psicólogo llamado Jaak Panksepp, murió hace un año. Escribió un libro llamado Neurociencia Afectiva, es un gran libro. Es un libro sobre la emoción, sobre las bases neurológicas de la emoción. Y Panksepp era algo romántico.

Los científicos que se dedican al estudio científico de la emoción tienden a ser de tipo romántico, curiosamente. Y era un científico caprichoso en muchos sentidos. Descubrió el circuito de juego, el circuito de juego de los mamíferos. Resulta que tenemos un sistema biológico independiente, neurológicamente fundamentado, que no hace otra cosa que servir de mediador en el juego - lo cual me pareció muy interesante por mi interés en Jean Piaget, quien creía que la moralidad de los niños, y la moralidad de los adultos, surgía de los juegos que aprendíamos a jugar como niños, y Panksepp también descubrió que si se separaba a las crías de ratas de sus madres, y se les alimentaba, daba agua y cobijo, se morían.

Los bebés humanos son iguales, por cierto, hay que masajearlos, tocarlos, acurrucarlos, acariciarlos, interactuar con ellos o su sistema gastrointestinal se apaga y mueren. Y puedes evitar que eso suceda con las ratas si sólo les haces cosquillas con un borrador de lápiz, un poco de masaje, y luego se dio cuenta de que se ríen si les haces eso.

Nadie sabía eso, porque lo hacen ultrasónicamente, como los murciélagos, así que tienes que grabarlo y reducir la velocidad. Panksepp descubrió que las crías de rata se ríen. Y podrías pensar: "¿A quién diablos le importa eso?" Pero esa no es la forma correcta de ver las cosas. Porque él estaba mirando una continuidad en nuestra naturaleza que era tremendamente profunda, que bajaba de nuevo al reino animal.

También descubrió esto: si coges dos ratas jóvenes y las metes en una jaula, lucharán espontáneamente, se dedicarán al juego brusco, y si una de las ratas es un 10% más grande que la otra, entonces la rata 10% más grande inmovilizará a la pequeña rata. Y luego piensas: "Bueno, eso es un desafío de dominación y la rata grande gana, fin de la historia". Pero no es el final de la historia, y aquí está el porqué.

Es porque la mayoría de los juegos no sólo ocurren una vez. La mayoría de los juegos se juegan muchas, muchas, muchas veces. Así pues, Panksepp decidió que emparejaría a las ratas, las mismas dos ratas, varias veces en el contexto del juego, y lo primero que descubrió fue que una vez que la rata grande había atrapado a la rata pequeña, la rata pequeña tenía que pedirle a la rata grande que jugara. Ese fue su papel en el próximo encuentro.

La pequeña rata parecía juguetona, como un perro, y entonces la rata grande saltaba sobre ella y se peleaban. Entonces descubrió que si la rata grande no dejaba ganar a la pequeña rata, el 30% de las veces, a través de repetidos encuentros, entonces la pequeña rata dejaba de pedirle a la rata grande que jugara.

Cuando lo leí, me caí de la silla, porque me di cuenta de que Panksepp había puesto su dedo en la aparición de la moralidad. El mismo tipo de moralidad que Jean Piaget había observado emerger en los niños. Piaget observó que a los niños sofisticados les gusta participar en juegos que a otras personas les gusta jugar.

Eso es algo así como lo que les dices a tus hijos cuando juegan un partido de fútbol o hockey, dices: "No importa si ganas o pierdes, importa cómo juegues". Y, en realidad, lo que les estás diciendo a tus hijos es: "La vida no es un juego, la vida es una serie de juegos y las reglas que gobiernan esta serie de juegos no son las mismas que la regla que gobierna un solo juego".

Usted no quiere ser el ganador de un solo juego, usted quiere ser el ganador de la serie de juegos, y si usted quiere ser el ganador de la serie de juegos, entonces usted tiene que comportarse de una cierta manera. Y eso no es arbitrario. Está tan lejos de ser arbitrario que incluso gobierna el comportamiento de las ratas.

No es sociológico. No se aprende. No es un capricho. No es arbitrario. No es opinión. Es una propiedad emergente. La moralidad es una propiedad emergente que surge a través de una secuencia de juegos voluntarios iterados. Entonces usted se preguntará:"¿Cómo tengo que comportarme si voy a ser la persona que salga victoriosa en una secuencia indefinida de juegos?". Y la respuesta a eso es: como la rata grande, tienes que jugar limpio.

Entonces puede que te preguntes: "Bueno, si ves a la gente tratando de jugar limpio durante 150.000 años y tratas de inferir qué parecería jugar limpio, ¿cuál sería tu descripción?". Y la respuesta a esto es: describirías al héroe, el héroe individual cuyas acciones positivas están constantemente representadas en el drama, la literatura y la mitología.

En Occidente, creo que afortunadamente hemos logrado articular los principios del juego limpio mejor que cualquier sociedad en el pasado. No creo que eso sea porque hay algo particularmente especial en nosotros. Porque creo que los principios del juego limpio, como he dicho, incluso gobiernan el comportamiento de las ratas. Pero saber esto, o incluso apreciarlo como una posibilidad, da un nuevo giro a dos ideas:

Una es que debes estar orgulloso de tu cultura. Es como... ¡no! No deberías estar 'orgulloso' de tu cultura. Deberías reconocer más bien que se consiguieron hacer algunas cosas bien y que toda tu buena fortuna depende de eso, y entonces debes tomar la responsabilidad máxima para continuar jugando el maldito juego correctamente.

Y deberías tener el suficiente sentido común como para estar agradecido por todo el sacrificio que hicieron todas esas personas que vinieron antes que tú para que pudieras terminar siendo el beneficiario de este juego eminentemente lúdico.

Entonces, podría decir: "Bueno, ¿cuáles son las reglas del juego?" Hay una idea en el Génesis: a la historia fundacional de la cultura occidental, que surgiendo de algo como el potencial, del caos, como consecuencia del uso del lenguaje de Dios, el Logos. Logos es la idea más profunda de Occidente, y significa algo así como un esfuerzo comunicativo claro y competente. Por lo tanto, hay una idea en el Génesis de que ese es el espíritu que Dios usó para sacar orden del caos al principio de los tiempos. Cuando Dios empleó al Logos para extraer el orden del caos, extrajo el orden habitable y luego declaró que era bueno.

Al mismo tiempo, cuando Dios hizo a los seres humanos, pronunció a la doncella como imagen de Dios, lo que significa que los seres humanos tienen la capacidad, esa capacidad parecida al Logos, de hablar de orden habitable para salir del potencial caótico, y la idea profunda es que si lo haces verdaderamente, entonces lo que traes en adelante es bueno. Eso está muy estrechamente alineado con el principio del juego limpio. Es fácil jugar limpio con alguien que te diga la verdad. Puedes comunicarte con ellos, puedes confiar en ellos, puedes tomar riesgos con ellos, puedes cooperar con ellos, puedes negociar con ellos, y puedes comprometerte conjuntamente en el esfuerzo de producir el orden habitable que es bueno desde el caos de potencial.

Cuando insistimos en que los inmigrantes que vienen a nuestros países, para que se conviertan en beneficiarios del juego que estamos jugando, sigan las reglas, no nos limitamos a decir:' tenemos una cultura, tú tienes una cultura, tú estás en nuestra cultura, así que deberías seguir nuestras reglas', lo que estamos diciendo en cambio es: "Hemos heredado una cultura y parece que funciona. Funciona lo suficientemente bien como para que estemos felices de estar aquí, y a mucha gente le gustaría estarlo, y si quieres venir a nuestra cultura y ser un beneficiario del juego, entonces tienes que cumplir con las reglas que producen el juego. No estamos diciendo que tengas que hacerlo porque sea nuestro, o porque estemos orgullosos de ello, o porque en cierto sentido tengamos razón como individuos, o incluso como cultura. Lo decimos porque hemos tenido la suerte de observar cuáles son las reglas que hacen que una sociedad funcione, y lo suficientemente sensata, gracias a Dios, la mayor parte del tiempo para seguirlas lo suficientemente bien para que haya unos pocos países en el planeta que no sean pozos de catástrofe absoluta".

Ahora bien, no sabía qué decir sobre la inmigración cuando decidí hacer esta charla, pero no creo que importe, porque hay muchas cosas complejas que se pueden decir sobre la inmigración, sobre muchos de los problemas a los que nos enfrentamos, pero hay una metacuestión, que no es "¿cómo se resuelve una pregunta difícil?", sino "¿cómo se resuelve el conjunto de posibles preguntas difíciles?"

La respuesta a esto es bastante directa: habla con la verdad y juega limpio, y eso funciona.

Así que he estado comunicando eso tan diligentemente como he podido durante las últimas tres décadas, basado en mi observación de que logramos algunas cosas correctas, deberíamos hacerlo mejor incluso, y que si nos transformáramos a nosotros mismos, todos y cada uno, en mejores personas, basados en la observación de esa identidad central, entonces nos convertiríamos colectivamente en el tipo de personas que probablemente podrían resolver cualquier problema que se les planteara, independientemente de su magnitud. Así que lo que esperaba hacer hoy para iniciar este debate sobre la identidad y la inmigración en Europa en el siglo XXI es lo siguiente: ser la clase de personas que generen las soluciones adecuadas, y entonces quizás las soluciones surjan por sí solas. Gracias.