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"¿Está bien si me escandaliza el acoso pero de todos modos quiero que los hombres piensen que soy sexy?"
El corto video que sigue es el más reciente de muchas docenas de entrevistas que Jordan Peterson ha dado durante el último año; sin embargo, se destaca como una de las pocas que fueron conducidas por un reportero que fue hostil hacia los objetivos de Peterson, o no tenía mucha idea al respecto de los mismos. En su breve reseña en su sitio web, Vice News describe el libro de Peterson, 12 Rules for Life [12 Reglas para la Vida], como "una mezcla de psicología pop y autoayuda", lo que, para cualquiera que esté familiarizado con el libro o el trabajo de Peterson, le dice todo lo que necesita saber sobre Vice News.


La entrevista con Peterson dura menos de 6 minutos, pero incluso en ese corto período de tiempo, el reportero de Vice logra exponer su propia ignorancia mientras que Peterson transmite la profundidad de su pensamiento sobre los temas del movimiento #metoo, el acoso sexual en el lugar de trabajo y la "corrección política" en general.

El reportero de Vice va directamente al grano cuando sugiere que la corrección política en las universidades se limita a los campus universitarios y que no está "volteando hacia el apocalipsis". Peterson señala que "se está extendiendo a las corporaciones por todo Estados Unidos a través de los departamentos de recursos humanos". Lo cual es verdad. El reportero contesta diciendo que "sí, pero de qué manera que no sea como: 'Hey, ¿Qué tal si no le tocas el trasero a tu compañera de trabajo...?'"

Peterson da el ejemplo de que la NBC está regulando los abrazos entre los empleados. El reportero sugirió que esto era "una respuesta a las generaciones de hombres aprovechándose". Peterson intenta ayudarle a entender el punto más profundo, que "no es fácil resolver un problema complicado y las soluciones ideológicas pre-fabricadas no funcionan, sino que lo empeoran", y el reportero ignorantemente lo descarta como "sólo una máxima", cuando claramente no lo es en este caso, porque se relaciona directamente con el punto más profundo que Peterson está haciendo.

Así que Peterson vuelve a intentar explicar diciendo que no se trata de una sola pregunta, sino de una serie de preguntas que nadie está planteando. A continuación, hace una de esas preguntas: "¿Pueden los hombres y las mujeres trabajar juntos?" Ésta es una pregunta importante, pero el reportero de Vice piensa que es ridícula: "¡Claro que hombres y mujeres pueden trabajar juntos!" ¡El reportero de Vice trabaja con muchas mujeres! Pero el punto es que, si los empleadores tienen que recurrir a la regulación de los abrazos entre trabajadores, entonces DEBERÍAMOS plantear la pregunta fundamental de si los hombres y las mujeres pueden o no trabajar juntos, porque eso es lo que se desprende del hecho de que haya que regular los abrazos.

¿Y dónde ponemos el límite? Si los empleadores regulan los abrazos, pero los hombres todavía "acosan" a las mujeres de alguna manera, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Cuál es el último paso? ¿La segregación? De ser así, ¿no hemos respondido a la pregunta de si los hombres y las mujeres pueden o no trabajar juntos? Supongamos que nadie quiere llegar a ese punto. Entonces, ¿cómo resolver este supuesto problema que afecta a toda la sociedad occidental? Peterson hace otra de las preguntas no planteadas sobre el "acoso sexual" en el lugar de trabajo, que debe plantearse si se quiere abordar y resolver adecuadamente el problema: "¿Deberían las mujeres usar maquillaje en el lugar de trabajo?". El reportero de Vice se ríe de lo que le parece una pregunta escandalosa. Pero no lo es.

La fuente del acoso sexual en el lugar de trabajo (y en otros lugares) son los hombres, ¿no es cierto? La NBC ha tomado la medida de regular los abrazos entre compañeros de trabajo en un esfuerzo por evitar que los hombres lascivos se aprovechen de las mujeres. ¿Funcionará eso? Tal vez sí, tal vez no. Pero si la meta es esterilizar sexualmente el lugar de trabajo, debemos considerar todos los factores posibles que contribuyen al problema. Un factor, claramente, son las mujeres que usan maquillaje para trabajar. Peterson explica, con precisión, la razón por la que (la mayoría de) las mujeres usan maquillaje: para aumentar su atractivo sexual para los hombres. ¿Por qué las mujeres continuarían haciendo eso si su objetivo declarado es prevenir las insinuaciones sexuales no deseadas? La respuesta, por supuesto, es que las mujeres continuarían haciendo eso si desconocen completamente sus propios impulsos biológicos primitivos, suplantando la realidad de esos impulsos con una narrativa cuidadosamente elaborada (aunque inconsciente) de inocencia y pureza que pone la responsabilidad de la atracción sexual sólo sobre los hombres.

Peterson no piensa sólo un paso adelante, sino muchos. Hace todo lo que puede para ver hacia dónde conducirán las ideas a las sociedades, especialmente las ideologías, y exige que todos los que se adhieran o promuevan una ideología estén totalmente seguros de haber pensado seriamente en cuál es el destino posible o probable. Nadie puede estar 100% seguro del resultado final de una ideología, pero sólo un tonto haría caso omiso de las lecciones de la historia, en particular las del siglo XX, cuando en un período muy corto de tiempo, las grandes ideologías arrastraron a las sociedades humanas por el camino de la muerte y el sufrimiento masivos.

Esa muerte y ese sufrimiento no salieron de la nada. Cada paso fue precedido por un paso más pequeño que hizo que la tragedia fuera un poco más posible que antes. A menudo, esos pasos tomaron la forma de "crímenes" nuevos, vagamente definidos, que parecían tener sentido en ese momento y abordaban un problema real, pero que luego se aplicaban de una manera tan kafkiana que incluso sus partidarios no lo habían anticipado. Eso es lo que está ocurriendo hoy en día, y eso es a lo que Peterson quiere que prestemos atención. Por ejemplo, nadie está en desacuerdo en que la violación es abominable, pero la violación ha sido despojada de su contenido semántico hasta el punto de que ahora puede aplicarse a las relaciones sexuales consensuales que la mujer decide que no quería en cualquier momento después del acto, ya sea al día siguiente, o semanas o meses después. Lo mismo ocurre con el "acoso", que ahora puede aplicarse a cualquier comportamiento que la "víctima" encuentre ofensivo, incluyendo cualquier forma de atención sexual no deseada. Eso puede ser un abrazo bien intencionado, una petición de cita torpemente expresada, o una mirada que persiste por un segundo demás.

Los feministas como los reporteros de Vice pueden pensar que es bueno que se esté respondiendo a tales conductas con consecuencias cada vez más duras para el "agresor". Pero de lo que estos feministas no parecen darse cuenta (o no parecen preocuparse por ello) es que al poner la carga de la prueba sobre el acusado en lugar del acusador, cualquier hombre (y en el futuro, cualquier mujer) puede ser acusado de crímenes que simplemente no cometió. Eso nos convierte a todos en delincuentes potenciales. Todo lo que se necesita es una acusación, una denuncia. Es un paso muy peligroso. Y desafortunadamente para todos nosotros, ya estamos en ese camino.

Ya fueron demasiadas las veces en las que la sociedad humana ha caminado sonámbula hacia la agitación y el sufrimiento masivos en el pasado. Muy pocos vieron lo que estaba por venir e intentaron evitar el desastre. La mayoría ni siquiera se dio cuenta de su situación hasta que ya se había pasado el punto de no retorno. Si queremos evitar otra repetición más de la historia, necesitamos desesperadamente a personas como Peterson para que hagan sonar la campana de advertencia con mucha anticipación.