La ONG ecologista Grupa EkoLogiczna esperaba que Kajtek, una cigüena blanca a la que instalaron un localizador GPS en 2017, volviera este año a Polonia con la primavera; pero no lo hizo. En su lugar llegó una factura telefónica de más de 10.000 eslotis (unos 2700 dólares) que ahora van a tener que pagar.
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© Grupa EkoLogiczna (Facebook)
La cigüeña Kajtka con el localizador GPS que una ONG le instaló en abril de 2017
La organización benéfica había adherido un transmisor de seguimiento GPS con una tarjeta SIM a la parte posterior de la cigüeña en abril de 2017. Gracias al dispositivo lograron observar los lugares en los que Kajtek se alimentaba y la ruta que siguió hasta África en invierno. Del mismo modo pretendían seguir su viaje de regreso a Europa, pero algo salió mal.

Según cuenta la propia organización benéfica en Facebook, la cigüeña emprendió la vuelta el 1 de febrero de 2018 y llegó al valle del Nilo Azul, en Sudán, diez días más tarde. Entonces, y por razones desconocidas, Kajtek empezó a moverse de forma errática en trayectos de 25 kilómetros diarios. El 26 de abril, Grupa EkoLogiczna recibió la última señal del GPS.

No fue hasta el 7 de junio que una abultada factura telefónica aclaró lo sucedido. Alguien había extraído la tarjeta SIM del transmisor y la había usado para hablar por teléfono: hasta 20 horas de llamadas que generaron una deuda de más de 10.000 eslotis polacos, o 2700 dólares estadounidenses. A Grupa EkoLogiczna no le quedará otra que pagarla.

De acuerdo con la BBC, el marcado de cigüeñas juega un papel importante en la conservación de estas aves migratorias. Los ambientalistas comparten los datos de los localizadores GPS con los científicos para evaluar sus hábitos, su comportamiento social y sus posibles amenazas. Si bien la cigüeña blanca no está en peligro de extinción, la industrialización y el drenaje de los humedales casi la borraron del mapa hace cincuenta años.