La Luna no solo refleja la luz solar y la redirige hacia la Tierra, sino también las ondas de radio provenientes de los confines de la Vía Láctea. Un radiotelescopio, instalado en Australia Occidental, ha percibido desde su superficie tanto señales emitidas recientemente como algunas provenientes de un universo primitivo. Y este trabajo es muy prometedor, creen los astrónomos.
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© NASA / GSFC / Universidad Estatal de Arizona
Las ondas de radio de la Vía Láctea tal y como las refleja la superficie lunar
Un grupo de ellos, que procesa la información obtenida por el radiotelescopio Murchison Widefield Array, ha compartido con los lectores de la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society los resultados tempranos del monitoreo de las ondas de 21 centímetros, que corresponden a la línea del hidrógeno.


En su estimación, algunas de las señales interceptadas de esa longitud se remontan a la época de la reionización, previa a la Gran explosión, y llegaron al telescopio al ser rebotados por la Luna. Estas señales pueden ser claves para entender mejor los orígenes del universo, sostienen los autores.

Hasta el momento los astrónomos desconocen qué forma y dimensiones tenían las galaxias y las primeras formaciones de estrellas. En busca de respuestas, el colectivo decidió utilizar la superficie lunar como una pantalla, aunque sostiene que el "comportamiento reflectante de la Luna a bajas frecuencias no está bien estudiado y esto requerirá una atención especial".

El radiotelescopio Murchison opera en baja frecuencia desde el desierto australiano. Su situación aislada permite eliminar del conjunto de las señales la contaminación debida al brillo de la Tierra y las fuentes ubicadas en nuestro planeta. No tiene la forma que habitualmente asociamos con los telescopios, sino que está compuesto por 2.048 antenas que permiten a los científicos medir y mapear la intensidad de las ondas galácticas rebotadas.

La línea de hidrógeno emanada en los 'tiempos oscuros' del Universo es una señal extremadamente débil. Sin embargo, si los científicos son capaces de detectarla, "nos dirá si nuestras teorías sobre la evolución del universo son correctas", estimó en un comunicado el profesor Benjamin McKinley, de la Universidad Curtin (Australia).


De momento, el colectivo solo está empezando "a comprender los errores y las características espectrales presentes" en sus datos. El progreso de esta investigación "depende del procesamiento de más datos y del perfeccionamiento de nuestras técnicas para modelar eficazmente las emisiones reflejadas y de primer plano" dentro del elegido rango de frecuencias.