(Estados Unidos) - Un callejón de San Francisco se ha convertido en un microcosmos de tensiones crecientes por la crisis de las personas sin hogar de la ciudad.
San Francisco anti-homeless rocks
© Ruptly
Piedras contra los sin techo
Hace aproximadamente un mes, los residentes de Clinton Park, un área cercana al Distrito de la Misión, recaudaron dinero a través de un grupo de Facebook para colocar docenas de gigantescas rocas a lo largo de la acera. Estas impedían que las personas sin hogar instalaran tiendas de campaña en un callejón.


David Smith-Tan, que vive en Clinton Park, dijo a la cadena local KTVU que él y sus vecinos "aportaron unos pocos cientos de dólares" para que se llevara a cabo el plan de las rocas. "El vecindario está frecuentemente ocupado por personas que se inyectan drogas para pasar la noche".

Sin embargo, la medida ha provocado mucha polémica. El lunes, el departamento de obras públicas de San Francisco comenzó a retirar los pedruscos después de que los residentes de Clinton Park fueran acosados. Los residentes dijeron que habían recibido amenazas de muerte y gritos en la calle.

La crisis de las personas sin techo en San Francisco continua

En San Francisco habitan casi 10.000 personas sin hogar, una cifra que ha aumentado un 30% desde 2017. Alrededor de un 42% de estas personas luchan contra el abuso de drogas y alcohol.

"Todos estaban de acuerdo", dijo un residente anónimo de Clinton Park a la estación local de noticias KGO, refiriéndose a la decisión de levantar rocas. "La gente tenía cuchillos y pistolas, luchaban entre sí y despertaban a los vecinos".

Otro vecino le explicó al San Francisco Chronicle que los vecinos habían llamado a la policía cientos de veces antes de que las rocas aparecieran el pasado septiembre.

Pero algunos residentes vieron el plan como algo hostil hacia los residentes sin hogar. Poco después de la aparición de las piedras, la gente trató de despejar el camino empujándolas hacia la calle, lo que supuso un peligro para el tráfico. El departamento de obras públicas de la ciudad las devolvió de nuevo a la acera con la ayuda de una grúa.

El tira y afloja continuó durante varios días, con los funcionarios volviendo a la calle al menos 3 veces en una sola semana. Danielle Baskin, una residente de San Francisco que se autodefine "agitadora anti-rocas" en Twitter, trató de eliminar las grandes piedras colocándolas en Craigslist. Calificó de "bárbaro" el movimiento por Twitter y dijo que estas piedras hacían que "caminar fuera más difícil para todos".

Mientras tanto, los residentes se quejaron de que estaban siendo acosados por activistas.

"Me reuní con los vecinos ayer. Se sienten intimidados y asustados", dijo Rafael Mandelman, supervisor de Clinton Park, al Chronicle. "No les gusta tener tráfico de drogas y violencia fuera de sus puertas antes, y tampoco quieren que vengan vigilantes enmascarados a protestar y retiren las piedras".

Los residentes se sienten divididos sobre si permitir o no los campamentos de las personas sin hogar

Este método de disuasión contra las personas sin hogar, en el que se utilizan rocas, no es nuevo en San Francisco: en 2017, los habitantes de la ciudad colocaron piedras debajo de una carretera para bloquear los campamentos de las personas sin hogar cerca del barrio residencial Potrero Hill. En ese momento, los funcionarios de la ciudad dijeron que era una forma "humana" de desanimar a la gente a acampar, informó The Chronicle.

En años anteriores, varios grupos en San Francisco han tratado de disuadir a los residentes sin hogar siguiendo otros métodos. En 2015, la Arquidiócesis Católica Romana de San Francisco instaló aspersores en el exterior de una catedral que fumigaba a las personas sin hogar que trataban de acampar a sus puertas. En la década de 1990, la ciudad retiró los bancos de una plaza cercana al Ayuntamiento para evitar que la gente durmiera sobre ellos. Otros bancos en toda la ciudad cuentan con barandillas y picos para evitar que las personas sin hogar se acuesten, una táctica de diseño común en zonas urbanas abarrotadas.

Sin embargo, no todos los vecinos de Clinton Park apoyaron el plan. Un residente anónimo le dijo a Curbed que la instalación "establece un mal precedente", mientras que otro, Pablo Soriano, dijo que la decisión "viene de un lugar negativo".
"Las jeringuillas y las heces humanas siempre han sido un problema, pero no creo que esta sea la mejor solución", dijo Soriano. "Tal vez en vez de perder el tiempo y el esfuerzo en poner piedras absurdas en la calle, los vecinos podrían donar a fundaciones e intentar que el Ayuntamiento financie más refugios, conserjerías y clínicas de metadona".
El debate de cómo abordar la crisis de las personas sin techo en San Francisco formó parte del escenario estadounidense en septiembre, cuando el presidente Trump acusó a esta gente de arruinar las carreteras, las calles y edificios de la ciudad. La senadora de California, Dianne Feinstein, respondió diciendo que la falta de vivienda no se puede resolver simplemente echando a la gente de las calles.

Aunque las rocas en Clinton Park están en proceso de ser retiradas, los funcionarios del departamento de obras públicas han dicho que todavía están abiertos a otras formas de bloquear los campamentos de personas sin hogar.

"Apoyaremos todo lo que los residentes quieran hacer", dijo el lunes el director de obras públicas de San Francisco, Mohammed Nuru, al Chronicle.