Los trabajadores petroleros de Brasil iniciaron este lunes una huelga en rechazo a las políticas de desmantelamiento y la privatización de la empresa Petrobras, que atentan contra sus derechos y la sociedad.
Brazil protestas
© Brasil de Fato
Los trabajadores petroleros de Brasil aseguran que las políticas dirigidas al manejo de esta empresa impactan negativamente en la sociedad.
La protesta, convocada por la Federación Única de Petroleros (FUT), inició este lunes y prevé mantenerse hasta el viernes 29 de noviembre.

La organización gremial asegura que la huelga no afectará el suministro de combustible, sino que involucra retrasos y recortes en la entrega de turnos. Entretanto, los trabajadores administrativos se sumaron a las movilizaciones.

La jornada de este lunes involucró, además, donaciones de sangre debido a la celebración del Día Internacional del Donante.

La huelga se da pese a la decisión del Tribunal Superior del Trabajo (TST) que aceptó la solicitud de un requerimiento judicial de la compañía estatal para impedir la jornada. De acuerdo con esta disposición, la protesta pone en riesgo el suministro de combustible.

Los trabajadores petroleros denuncian el aumento de los accidentes laborales debido a la reducción drástica de la fuerza laboral, a través de despidos masivos. Asimismo, aseguran que se incumplen las normas de salud, seguridad y medio ambiente.
"El derrame de petróleo es uno de los ejemplos del desmantelamiento de este Gobierno. Si los dos comités que formaban parte del Plan Nacional de Contingencia por Incidentes de Contaminación por Hidrocarburos en el Agua no se hubieran extinguido en marzo, Petrobras podría haber usado su experiencia para identificar e incluso contener la fuga", señaló el director general de la FUP, José María Rangel.
Asimismo, repudian la transferencia de personal que se dan sin ser discutidas con la FUP ni los sindicatos, lo que va en contra del Acuerdo de Negociación Colectiva, así como el acoso de algunos gerentes sobre los trabajadores.

Los petroleros brasileños critican las privatizaciones, que llevan al pago exorbitante por la gasolina, diesel y el gas de cocina.

Rangel advierte que estas políticas no afectan únicamente a los trabajadores sino a la sociedad porque se traducen en el aumento del desempleo y la precariedad laboral, así como en el aumento del costo de la vida.