Traducido por el equipo de Sott.net en español

Desde que Estados Unidos mató al general iraní Qassem Soleimani y al líder de la milicia iraquí Abu Mahdi al-Muhandis a principios de este mes, la narrativa oficial ha sostenido que sus muertes fueron necesarias para prevenir una vaga, aunque supuestamente inminente, amenaza de violencia hacia los estadounidenses, aunque el presidente Trump
ha afirmado desde entonces que si Soleimani o sus aliados iraquíes representaban una amenaza inminente "realmente no importa".
Iraq's Prime Minister Adel Abdul-Mahdi
© Claudio Cabrera / MintPress News
Primer ministro irakí Adel Abdul-Mahdi
Aunque la situación entre Irán, Irak y Estados Unidos parece haber desescalado sustancialmente, al menos por ahora, vale la pena volver a revisar los antecedentes de las recientes tensiones entre Estados Unidos, Irak e Irán hasta el asesinato de Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis ordenado por Trump para comprender uno de los motivos más ignorados pero relevantes detrás de la actual política de Trump con respecto a Irak: impedir que China amplíe su presencia en Oriente Medio. De hecho, se ha alegado que incluso el momento del asesinato de Soleimani estuvo directamente relacionado con su papel diplomático en Irak y su impulso para ayudar a Irak a asegurar su independencia petrolera, empezando por la implementación de un nuevo acuerdo petrolero masivo con China.

Mientras que la reciente retórica en los medios se ha centrado en el alcance de la influencia de Irán en Irak, los recientes acuerdos de China con Irak, particularmente en su sector petrolero, son la razón de mucho de lo que ha sucedido en Irak en los últimos meses; al menos según el primer ministro de Irak Adel Abdul-Mahdi, quien actualmente está desempeñando un papel de interino.

Mucha de la presión estadounidense ejercida sobre el gobierno de Irak con respecto a China ha tenido lugar, según se informa, de manera encubierta y a puerta cerrada, manteniendo las preocupaciones de la administración Trump sobre los crecientes lazos de China con Irak en gran medida fuera de la vista del público, quizás debido a las preocupaciones de que una refriega pública pudiera exacerbar la "guerra comercial" entre Estados Unidos y China y poner en peligro los esfuerzos para resolverla. Sin embargo, cualesquiera que sean las razones, la evidencia sugiere fuertemente que los Estados Unidos están tan preocupados por la presencia de China en Irak como por la de Irán. Esto se debe a que China tiene los medios y la capacidad de socavar dramáticamente no sólo el control de Estados Unidos sobre el sector petrolero de Irak, sino todo el sistema de petrodólares del que depende directamente la condición de Estados Unidos como superpotencia financiera y militar.

Detrás del telón, una narrativa diferente para las tensiones entre Irak y Estados Unidos

El primer ministro interino de Irak, Adel Abdul-Mahdi, hizo una serie de observaciones el 5 de enero, durante una sesión parlamentaria que sorprendentemente recibió poca atención de los medios de comunicación. Durante la sesión, en la que el Parlamento iraquí también aprobó la retirada de todas las tropas extranjeras (incluidas las estadounidenses) del país, Abdul-Mahdi hizo una serie de afirmaciones sobre la situación que condujo a la reciente situación que situó a Irak en el centro de las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán.

Durante esa sesión, sólo una parte de las declaraciones de Abdul-Mahdi fueron transmitidas por televisión, después de que el presidente de la Cámara de Representantes iraquí (Mohammed Al-Halbousi, que tiene una estrecha relación con Washington) solicitara que se cortara la transmisión de vídeo. Al-Halbousi asistió extrañamente a la sesión parlamentaria a pesar de que fue boicoteada por sus aliados suníes y kurdos.
Pompeo Iraq
© Andrew Caballero-Reynolds / Reuters
El secretario de Estado Mike Pompeo, a la izquierda, camina junto a Al-Halbousi en Bagdad, Irak, el 9 de enero de 2019.
Después de que se cortara la transmisión, los parlamentarios presentes anotaron las observaciones de Abdul-Mahdi, que luego se entregaron al medio de comunicación árabe Ida'at. Según esa transcripción, Abdul-Mahdi declaró que:

"Los estadounidenses son los que destruyeron el país y causaron estragos en él. Se han negado a terminar de construir el sistema eléctrico y los proyectos de infraestructura. Han negociado la reconstrucción de Irak a cambio de que Irak renuncie al 50% de las importaciones de petróleo. Así que me negué y decidí ir a China y concluir un importante y estratégico acuerdo con ese país. Hoy, Trump está tratando de cancelar este importante acuerdo." Abdul-Mahdi continuó diciendo que la presión de la administración Trump sobre sus negociaciones y los subsiguientes acuerdos con China creció sustancialmente con el tiempo, y hasta provocó amenazas de muerte contra él y su ministro de defensa:

"Después de mi regreso de China, Trump me llamó y me pidió que cancelara el acuerdo, así que yo también me negué y me amenazó [con que habría] manifestaciones masivas para derrocarme. De hecho, las manifestaciones comenzaron y luego Trump llamó, amenazando con escalar en caso de no cooperar ni responder a sus deseos, por lo que una tercera parte [presuntamente mercenarios o soldados estadounidenses] apuntaría tanto en contra de los manifestantes como de las fuerzas de seguridad y los mataría desde lo alto de los edificios más altos y de la embajada de EE.UU. en un intento por presionarme y someterme a sus deseos y cancelar el acuerdo con China".

"No respondí y presenté mi renuncia y los estadounidenses siguen insistiendo hasta el día de hoy en cancelar el acuerdo con China. Cuando el ministro de defensa dijo que los que mataron a los manifestantes era miembros de una tercera entidad, Trump me llamó inmediatamente y me amenazó físicamente a mí y al ministro de Defensa en caso de que se hablara más de esta tercera entidad". Muy pocos medios de comunicación en inglés informaron sobre los comentarios de Abdul-Mahdi. Tom Luongo, analista independiente con sede en Florida y editor del boletín informativo Gold Goats 'n Guns, dijo a MintPress que las razones probables del "sorprendente" silencio de los medios sobre las afirmaciones de Abdul-Mahdi se debían a que "nunca llegó a los canales oficiales..." debido al corte de la transmisión de video durante la sesión parlamentaria de Irak y al hecho de que "es muy inconveniente y los medios -ya que Trump está haciendo lo que quieren que haga, ser beligerante con Irán- protegieron los intereses de Israel allí".

"No lo van a contradecir en eso si está jugando su juego", añadió Luongo, antes de agregar que los medios de comunicación, sin embargo, "se lo guardarán para futuras referencias... Si esto sale a la luz, lo usarán en su contra más adelante si intenta salir de Irak". Todo en Washington se usa como herramienta de manipulación", agregó.

Dada la falta de cobertura mediática y el corte del video de las declaraciones completas de Abdul-Mahdi, vale la pena señalar que la narrativa que expuso en su discurso censurado no sólo encaja con la línea de tiempo de los recientes acontecimientos que discute, sino también con las tácticas que se sabe han sido empleadas a puerta cerrada por la administración Trump, particularmente después de que Mike Pompeo dejara la CIA para convertirse en Secretario de Estado.

Por ejemplo, la delegación de Abdul-Mahdi a China terminó el 24 de septiembre, y las protestas contra su gobierno con las que Trump supuestamente amenazó empezaron el 1 de octubre. Los principales medios de comunicación de la época informaron de que un "tercer bando" disparó contra los manifestantes iraquíes, como en este informe de la BBC:
"Los informes dicen que las fuerzas de seguridad abrieron fuego, pero otro relato dice que unos hombres armados desconocidos fueron los responsables... una fuente de Karbala le dijo a la BBC que uno de los muertos era un guardia de un santuario chiíta cercano que pasaba por ahí". La fuente también dijo que el origen de los disparos era desconocido y que habían apuntado tanto a los manifestantes como a las fuerzas de seguridad. (Énfasis añadido)".



Comentario: Los "misteriosos hombres armados" también comenzaron a atacar sistemáticamente nodos clave del país, incluidos los estudios y las oficinas de varios medios de comunicación iraquíes y extranjeros. He aquí cómo los describieron los testigos oculares:
"Llegaron diecisiete coches, en cada coche había cinco personas vestidas de negro. Los vehículos no tenían placas. Llevaban cascos y chalecos antibalas. Llevaban armas ligeras con dispositivos militares completos. No hay indicios de que se tratara de una fuerza del gobierno, ni de los carros, ni de las insignias que se supone debe llevar cualquier fuerza. Esta es una fuerza sin insignia, sin dirección, sin placas de matrícula".
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Las protestas respaldadas por Estados Unidos en otros países, como en Ucrania en 2014, también vieron evidencia de un "tercer bando" que disparó tanto en contra de los manifestantes como de las fuerzas de seguridad.

Después de seis semanas de intensas protestas, Abdul-Mahdi presentó su renuncia el 29 de noviembre, sólo unos días después de que el ministro de Relaciones Exteriores de Irak elogiara los nuevos acuerdos, incluyendo el acuerdo de "petróleo para la reconstrucción", que se había firmado con China. Desde entonces, Abdul-Mahdi ha permanecido como primer ministro en un papel provisional hasta que el Parlamento decida su reemplazo.

Las afirmaciones de Abdul-Mahdi sobre la presión encubierta de la administración Trump se ven reforzadas por el uso de tácticas similares contra Ecuador, donde, en julio de 2018, una delegación de EE.UU. en las Naciones Unidas amenazó a la nación con medidas comerciales punitivas y la retirada de la ayuda militar si Ecuador procedía con la introducción de una resolución de la ONU para "proteger, promover y apoyar la lactancia materna".

El New York Times informó en ese momento que la delegación de los Estados Unidos estaba buscando promover los intereses de los fabricantes de fórmulas infantiles. Si la delegación de los Estados Unidos está dispuesta a utilizar tal presión sobre las naciones por promover la lactancia materna en lugar de la fórmula infantil, no hace falta decir que tal presión a puerta cerrada sería significativamente más intensa si se tratara de un recurso mucho más lucrativo; por ejemplo, el petróleo.

En cuanto a las afirmaciones de Abdul-Mahdi, Luongo dijo a MintPress que también vale la pena considerar que podría haber sido cualquiera en la administración de Trump quien haya hecho amenazas a Abdul-Mahdi, no necesariamente el propio Trump. "Lo que no diré directamente es que no sé si fue Trump quien hizo las llamadas telefónicas. A Mahdi le conviene políticamente culpar de todo a Trump. Podría haber sido Mike Pompeo o Gina Haspel hablando con Abdul-Mahdi... Podría haber sido cualquiera, lo más probable es que fuera alguien capaz de negarlo de manera verosímil... Esto [las afirmaciones de Mahdi] suena creíble... Creo firmemente que Trump es capaz de hacer estas amenazas, pero no creo que Trump haga esas amenazas directamente de esa manera, sino que sería absolutamente consistente con la política de los Estados Unidos".

Luongo también dijo que las actuales tensiones entre los líderes de Estados Unidos e Irak precedieron al acuerdo petrolero entre Irak y China por varias semanas: "Todo esto empieza con el primer ministro Mahdi que inició el proceso de abrir el cruce fronterizo entre Irak y Siria y eso se anunció en agosto". Luego, los ataques aéreos israelíes ocurrieron en septiembre para tratar de impedir que eso ocurriera, los ataques a las fuerzas del PMU en el cruce fronterizo junto con los ataques al depósito de municiones cerca de Bagdad... Esto provocó la ira de los iraquíes... Mahdi luego trató de cerrar el espacio aéreo sobre Irak; pero cuánto de eso puede hacer cumplir, es una gran interrogante".

En cuanto a por qué sería ventajoso para Mahdi culpar a Trump, Luongo declaró que Mahdi "puede hacer edictos todo el día, pero, en realidad, ¿cuánto puede realmente impedir que los Estados Unidos o los israelíes hagan algo? Excepto por la vergüenza, la vergüenza diplomática... Para mí, [las afirmaciones de Mahdi] parecen perfectamente creíbles porque, durante todo esto, Trump -o probablemente alguien más- lo estaba presionando [a Mahdi] para la reconstrucción de los campos petroleros [en Irak]... Trump ha declarado explícitamente "queremos el petróleo".

Como señaló Luongo, el interés de Trump en que los Estados Unidos obtengan una parte significativa de los ingresos petroleros iraquíes no es un secreto. En marzo pasado, Trump le preguntó a Abdul-Mahdi "¿Qué hay del petróleo?" al final de una reunión en la Casa Blanca, lo que llevó a Abdul-Mahdi a preguntar "¿Qué quieres decir?" A lo que Trump respondió: "Bueno, hicimos mucho, hicimos mucho allá, gastamos billones allá, y mucha gente ha estado hablando del petróleo", lo que se interpretó ampliamente como que Trump pedía parte de los ingresos petroleros de Irak a cambio de los altos costos de que Estados Unidos continuara su ahora indeseada presencia militar en Irak.

Como Abdul-Mahdi ha rechazado la propuesta de "petróleo para la reconstrucción" de Trump en favor de la de China, parece probable que la administración de Trump caiga en las llamadas tácticas de "diplomacia de gánster" para presionar al gobierno iraquí a aceptar el trato de Trump, especialmente dado el hecho de que el trato de China era una oferta mucho mejor. Mientras que Trump exigió la mitad de los ingresos petroleros de Irak a cambio de completar los proyectos de reconstrucción (según Abdul-Mahdi), el acuerdo que se firmó entre Irak y China contemplaría que alrededor del 20 por ciento de los ingresos petroleros de Irak vayan a China a cambio de la reconstrucción. Aparte de la posible pérdida de los ingresos petroleros de Irak, hay muchas razones para que la administración Trump se sienta amenazada por los recientes acuerdos de China en Irak.

El acuerdo petrolero entre Irak y China: ¿Un preludio a algo más?

Cuando la delegación de Abdul-Mahdi viajó a Pekín el pasado septiembre, el acuerdo de "petróleo para la reconstrucción" fue sólo uno de los ocho acuerdos totales que se establecieron. Estos acuerdos cubren una gama de áreas, incluyendo las financieras, comerciales, de seguridad, reconstrucción, comunicación, cultura, educación y asuntos exteriores además del petróleo. Sin embargo, el acuerdo sobre el petróleo es, con mucho, el más importante.

Según el acuerdo, las empresas chinas trabajarán en varios proyectos de reconstrucción a cambio de aproximadamente el 20 por ciento de las exportaciones de petróleo de Irak, aproximadamente 100.000 barriles por día, durante un período de 20 años. Según Al-Monitor, Abdul-Mahdi dijo lo siguiente sobre el acuerdo: "Acordamos [con Pekín] crear un fondo de inversión conjunto, que el dinero del petróleo financiará", y añadió que el acuerdo prohíbe a China monopolizar proyectos dentro de Irak, obligando a Bejing a trabajar en cooperación con empresas internacionales.

El acuerdo es similar al que se negoció entre Irak y China en 2015 cuando Abdul-Mahdi era ministro de petróleo de Irak. Ese año, Irak se unió a la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China en un acuerdo que también implicaba el intercambio de petróleo por proyectos de inversión, desarrollo y construcción, y como resultado de ello China se adjudicó varios proyectos. En una notable similitud con los acontecimientos recientes, ese acuerdo se suspendió debido a las "tensiones políticas y de seguridad" causadas por los disturbios y el crecimiento de ISIS en Irak, es decir, hasta que Abdul-Mahdi hizo que Irak volviera a unirse a la iniciativa de nuevo a finales del año pasado a través de los acuerdos que su gobierno firmó con China en septiembre pasado.
jinping iraq
© Lintao Zhang / AP
El presidente chino Xi Jinping, centro izquierda, se reúne con el primer ministro iraquí Adel Abdul-Mahdi, centro derecha, en Pekín, el 23 de septiembre de 2019.
En particular, después de las recientes tensiones entre Estados Unidos e Irak por el asesinato de Soleimani y la subsiguiente negativa de Estados Unidos a retirar sus tropas de Irak a pesar de las demandas de su parlamento, Irak anunció discretamente que aumentaría drásticamente sus exportaciones de petróleo a China hasta triplicar la cantidad establecida en el acuerdo firmado en septiembre. Dadas las recientes afirmaciones de Abdul-Mahdi sobre las verdaderas fuerzas detrás de las recientes protestas de Irak y las amenazas de Trump contra él que están directamente relacionadas con sus tratos con China, el movimiento parece ser una señal no tan velada de Abdul-Mahdi a Washington de que planea profundizar la asociación de Irak con China, al menos mientras permanezca en su papel de interino.

La decisión de Irak de aumentar drásticamente sus exportaciones de petróleo a China se produjo justo un día después de que el gobierno de Estados Unidos amenazara con cortar el acceso de Irak a su cuenta en el banco central, actualmente en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, una cuenta que actualmente tiene 35 mil millones de dólares en ingresos petroleros iraquíes. La cuenta se abrió después de que Estados Unidos invadiera y empezara a ocupar a Irak en 2003, e Irak actualmente retira entre 1 y 2 mil millones de dólares al mes para cubrir los gastos esenciales del gobierno. Perder el acceso a los ingresos petroleros almacenados en esa cuenta llevaría al "colapso" del gobierno iraquí, según funcionarios del gobierno iraquí que hablaron con AFP.

Aunque Trump prometió públicamente reprender a Irak por la expulsión de las tropas estadounidenses mediante sanciones, la amenaza de cortarle el acceso a su cuenta en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York fue entregada en privado y directamente al primer ministro, lo que le da más credibilidad a las afirmaciones de Abdul-Mahdi de que los intentos más agresivos de Trump de presionar al gobierno iraquí se hacen en privado y se dirigen drectamente al primer ministro del país.

Aunque el empuje de Trump esta vez fue para prevenir la expulsión de las tropas estadounidenses de Irak, sus razones para hacerlo también pueden estar relacionadas con las preocupaciones sobre el creciente arraigo de China en la región. De hecho, mientras que Trump ha perdido ahora su deseada cuota de los ingresos del petróleo iraquí (50 por ciento) por la contraoferta del 20 por ciento de China, la expulsión de las tropas estadounidenses de Irak podría resultar en el reemplazo de las tropas estadounidenses por sus homólogas chinas también, según Tom Luongo.

"Todo esto se trata de que Estados Unidos mantenga la ficción que necesita para permanecer en Irak... Por lo tanto, el hecho de que China se traslade allí representa la oportunidad de poner un pie en la Iniciativa del Cinturón y la Ruta", argumentó Luongo. Eso ayuda a fortalecer la relación económica entre Irak, Irán y China y elimina la necesidad de que los estadounidenses se queden allí". En algún momento, China tendrá activos en el terreno que querrá defender militarmente en caso de una crisis importante. Esto nos lleva a lo siguiente que sabemos, que Mahdi y el embajador chino hablaron de eso mismo tras el asesinato de Soleimani".

De hecho, según los informes de prensa, Zhang Yao -el embajador de China en Irak- "transmitió la disposición de Pekín a proporcionar asistencia militar" en caso de que el gobierno iraquí la solicite poco después del asesinato de Soleimani. Yao hizo la oferta un día después de que el parlamento iraquí votara para expulsar a las tropas estadounidenses del país. Aunque actualmente se desconoce cómo respondió Abdul-Mahdi a la oferta, es probable que el momento en que ocurrió no haya causado poca preocupación entre la administración Trump sobre su rápidamente menguante influencia en Irak. "Usted puede ver lo que se avecina", dijo Luongo a MintPress sobre la reciente oferta china a Irak, "China, Rusia e Irán están tratando de separar a Irak de Estados Unidos y Estados Unidos se siente muy amenazado por esto".

Rusia también está jugando un papel en el escenario actual ya que Irak inició conversaciones con Moscú sobre la posible compra de uno de sus sistemas de defensa aérea en septiembre pasado, el mismo mes en que Irak firmó ocho acuerdos, incluyendo el del petróleo con China. Luego, tras la muerte de Soleimani, Rusia volvió a ofrecer los sistemas de defensa aérea a Irak para permitirle defender mejor su espacio aéreo. En el pasado, Estados Unidos ha amenazado a los países aliados con sanciones y otras medidas si compran sistemas de defensa aérea rusos en vez de los que fabrican las compañías estadounidenses.


Comentario: Las acciones militares de EE.UU. e Israel en la región realmente facilitan el trabajo de ventas de Rusia.


Sin embargo, los esfuerzos de Estados Unidos para frenar la creciente influencia y presencia de China en Irak en medio de estas nuevas asociaciones y acuerdos estratégicos son limitados, ya que Estados Unidos depende cada vez más de China como parte de su política hacia Irán, específicamente en su objetivo de reducir a cero la exportación de petróleo iraní. China sigue siendo el principal importador de petróleo crudo y condensado de Irán, incluso después de que redujera significativamente sus importaciones de petróleo iraní tras la presión estadounidense del año pasado. Sin embargo, Estados Unidos está tratando de presionar a China para que deje de comprar petróleo iraní por completo o para que se enfrente a sanciones, mientras que también intenta sabotear en privado el acuerdo petrolero entre China e Irak. Es muy poco probable que China ceda ante Estados Unidos en ambos frentes, si es que lo hace en alguno, lo que significa que Estados Unidos podría verse obligado a elegir qué frente político (la "contención" de Irán frente a los acuerdos petroleros de Irak con China) valora más en las próximas semanas y meses.

Además, la reciente firma del acuerdo comercial de "fase uno" con China reveló otra posible faceta de la relación cada vez más complicada de Estados Unidos con el sector petrolero iraquí, dado que el acuerdo comercial implica la venta de petróleo y gas estadounidense a China a muy bajo costo, lo que sugiere que la administración Trump también podría ver el acuerdo petrolero entre Irak y China como un posible competidor de Estados Unidos en la venta de petróleo barato a China, el principal importador de petróleo del mundo.

El petrodólar y el espectro del petroyuán

En sus declaraciones televisadas de la semana pasada tras la respuesta militar de Irán al asesinato del general Soleimani, Trump insistió en que la política de Estados Unidos en Oriente Medio ya no está dirigida por los enormes requerimientos de petróleo de Estados Unidos. Declaró específicamente que:
"En los últimos tres años, bajo mi liderazgo, nuestra economía es más fuerte que nunca y Estados Unidos ha logrado la independencia energética. Estos logros históricos cambiaron nuestras prioridades estratégicas. Son logros que nadie pensó que fueran posibles. Y las opciones en Oriente Medio se hicieron disponibles. Ahora somos el productor número uno de petróleo y gas natural en cualquier parte del mundo. Somos independientes y no necesitamos el petróleo de Oriente Medio".
Sin embargo, dada la centralidad del acuerdo petrolero entre Irak y China para guiar algunos de los recientes movimientos políticos de la administración Trump en Oriente Medio, parece que este no es el caso. La distinción puede radicar en el hecho de que, aunque Estados Unidos puede ser ahora menos dependiente de las importaciones de petróleo de Oriente Medio, todavía necesita seguir dominando la forma en que se comercia y se vende el petróleo en los mercados internacionales para mantener su estatus de superpotencia militar y financiera global.

En efecto, incluso si Estados Unidos está importando menos petróleo de Oriente Medio, el sistema de petrodólares (forjado por primera vez en la década de 1970) requiere que Estados Unidos mantenga suficiente control sobre el comercio mundial de petróleo para que los mayores exportadores de petróleo del mundo, Irak entre ellos, continúen vendiendo su petróleo en dólares. Si Irak vendiese el petróleo en otra moneda, o cambiase el petróleo por servicios, como planea hacer con China por el acuerdo recientemente firmado, una porción significativa del petróleo iraquí dejaría de generar una demanda de dólares, violando el principio clave del sistema de petrodólares.
chinese iraq military
© Karim Kadim / AP
Representantes chinos hablan con personal de defensa durante una exposición de armas organizada por el ministerio de Defensa iraquí en Bagdad, en marzo de 2017.
Como Kei Pritsker y Cale Holmes señalaron en un artículo el año pasado para MintPress:
"La ventaja del fenómeno del petrodólar es que mientras los países necesiten petróleo, necesitarán el dólar. Mientras los países demanden dólares, los Estados Unidos pueden seguir endeudándose masivamente para financiar su red de bases militares globales, rescates de Wall Street, misiles nucleares y recortes de impuestos para los ricos".
Así, el uso del petrodólar ha creado un sistema por el cual el control estadounidense de las ventas de petróleo de los mayores exportadores de petróleo es necesario, no sólo para apuntalar el dólar, sino también para apoyar su presencia militar global. Por lo tanto, no es sorprendente que el tema de la presencia de tropas estadounidenses en Irak y el tema del empuje de Irak por la independencia petrolera en contra de los deseos de los Estados Unidos se hayan entrelazado. Notablemente, uno de los arquitectos del sistema de petrodólares y el hombre que infamemente describió a los soldados estadounidenses como "animales tontos y estúpidos para ser usados como peones en la política exterior", el ex Secretario de Estado Henry Kissinger, ha estado asesorando a Trump e informando su política hacia China desde 2016.

Este punto de vista también fue expresado por el economista Michael Hudson, quien recientemente señaló que el acceso de EE.UU. al petróleo, la dolarización y la estrategia militar estadounidense están intrincadamente entrelazados y que la reciente política de Trump en Irak tiene la intención de "intensificar la presencia de Estados Unidos en Irak para mantener el control de las reservas de petróleo de la región" y, como dice Hudson, "respaldar a las tropas wahabíes de Arabia Saudita (ISIS, Al Qaeda en Irak, Al Nusra y otras divisiones de lo que en realidad son la legión extranjera de Estados Unidos) para apoyar el control estadounidense del petróleo del Cercano Oriente como sostén del dólar estadounidense".

Hudson afirma además que fueron los esfuerzos de Qassem Soleimani para promover la independencia petrolera de Irak a expensas de las ambiciones imperiales de Estados Unidos lo que sirvió como uno de los motivos clave detrás de su asesinato.

Estados Unidos se opuso al general Suleimani sobre todo porque estaba luchando contra ISIS y otros terroristas apoyados por Estados Unidos en su intento de separar a Siria y reemplazar el régimen de Asad con un conjunto de líderes locales que cumplan con los requisitos de Estados Unidos: la vieja táctica británica de "divide y vencerás". En ocasiones, Suleimani cooperó con las tropas estadounidenses en la lucha contra los grupos de ISIS que se "salieron de la línea", es decir, la línea del partido estadounidense. Pero" todo indica que estaba en Irak para trabajar con ese gobierno y recuperar el control de los yacimientos petroleros que el presidente Trump se ha jactado tanto de agarrar. (Énfasis añadido)".

Hudson añade que "...los neoconservadores estadounidenses temían el plan de Suleimani para ayudar a Irak a consolidar el control de su petróleo y resistir los ataques terroristas apoyados por Estados Unidos y Arabia Saudita en Irak. Eso fue lo que hizo que su asesinato fuera un impulso inmediato".

Mientras que otros factores (como la presión de aliados de Estados Unidos como Israel) también jugaron un factor en la decisión de matar a Soleimani, la decisión de asesinarlo en suelo iraquí justo horas antes de que se reuniera con Abdul-Mahdi en un papel diplomático sugiere que las tensiones subyacentes causadas por la presión de Irak por la independencia del petróleo y su acuerdo petrolero con China sí jugaron un factor en el momento de su asesinato. También sirvió como una amenaza a Abdul-Mahdi, quien ha afirmado que los Estados Unidos amenazaron con matarlo a él y a su ministro de Defensa apenas unas semanas antes por las tensiones directamente relacionadas con el impulso de la independencia del sector petrolero de Irak de los Estados Unidos.

Parece que el siempre presente papel del petrodólar en la orientación de la política estadounidense en Oriente Medio sigue siendo el mismo. El petrodólar ha sido durante mucho tiempo un factor decisivo de la política estadounidense hacia Irak específicamente, ya que uno de los principales detonadores de la invasión de Irak en 2003 fue la decisión de Saddam Hussein de vender el petróleo iraquí en euros en lugar de dólares a partir del año 2000. Apenas unas semanas antes de que comenzara la invasión, Hussein se jactó de que la cuenta de ingresos petroleros de Irak basada en euros estaba ganando una tasa de interés más alta de lo que hubiera sido si hubiera continuado vendiendo su petróleo en dólares, una señal aparente para otros exportadores de petróleo de que el sistema de petrodólares sólo estaba beneficiando realmente a los Estados Unidos a su propio costo.

Más allá de los esfuerzos actuales para evitar la independencia petrolera de Irak y mantener su comercio de petróleo alineado con los Estados Unidos, el hecho de que los Estados Unidos estén ahora tratando de limitar el creciente papel de China en el sector petrolero de Irak también está directamente relacionado con los esfuerzos de China, conocidos públicamente, de crear su propio competidor directo del petrodólar, el petroyuán.

Desde 2017, China ha dejado que sus planes para el petroyuán -un competidor directo del petrodólar- no sean un secreto, particularmente después de que China eclipsara a los Estados Unidos como el mayor importador de petróleo del mundo. Como señaló la CNBC en su momento:
"La nueva estrategia es conseguir la ayuda de los mercados energéticos: Beijing puede introducir una nueva forma de valorar el petróleo en los próximos meses, pero a diferencia de los contratos basados en el dólar estadounidense que actualmente dominan los mercados globales, este punto de referencia utilizaría la propia moneda de China. Si hay una adopción generalizada, como esperan los chinos, entonces eso marcará un paso para desafiar el estatus del dólar como la moneda más poderosa del mundo... El plan es fijar el precio del petróleo en yuanes utilizando un contrato de futuros respaldado por oro en Shangái, pero el camino será largo y arduo".
Si Estados Unidos continúa en su actual camino y empuja a Irak a los brazos de China y otros estados rivales de Estados Unidos, no hace falta decir que Irak -ahora parte de la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China- puede que pronto favorezca un sistema de petroyuán en lugar de un sistema de petrodólar; particularmente cuando la actual administración estadounidense amenaza con tomar como rehén la cuenta del banco central de Irak por aplicar políticas que Washington considera desfavorables.

También podría explicar por qué el presidente Trump está tan preocupado por el creciente arraigo de China en Irak, ya que corre el riesgo de causar no sólo el fin de la hegemonía militar de Estados Unidos en el país sino que también podría llevar a importantes problemas para el sistema de petrodólares y la posición de Estados Unidos como potencia financiera mundial. La política de Trump dirigida a detener los crecientes lazos entre China e Irak está teniendo claramente el efecto contrario, mostrando que la "diplomacia gansteril" de esta administración sólo sirve para hacer más atractivas las alternativas ofrecidas por países como China y Rusia.
Sobre la autora

Whitney Webb es una periodista de MintPress News con sede en Chile. Ha contribuido a varios medios de comunicación independientes, incluyendo Global Research, EcoWatch, el Instituto Ron Paul y 21st Century Wire, entre otros. Ha hecho varias apariciones en radio y televisión y es la ganadora en 2019 del Premio Serena Shim a la Integridad Sin Reservas en el Periodismo.