El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo bielorruso, Alexandr Lukashenko, acordaron que Bielorrusia será el primer país en recibir la vacuna rusa contra el COVID-19, comunicó la Presidencia bielorrusa.
Bielorrusia será el primer país en recibir la vacuna rusa contra el COVID-19

Vladímir Putin y Alexandr Lukashenko
Comentó que los dos líderes sostuvieron una conversación telefónica y hablaron, en particular, sobre la lucha contra el coronavirus.

"Alexandr Lukashenko y Vladímir Putin quedaron en que nacionales bielorrusos participarán voluntariamente en la tercera fase de pruebas de la vacuna rusa contra el COVID-19 y que Bielorrusia será el primer país en recibir esta vacuna", informó la oficina de prensa de Lukashenko citada por la agencia estatal de noticias Belta.

Los presidentes también examinaron la situación en Bielorrusia y "del otro lado de su frontera".

"Los mandatarios además debatieron por teléfono la situación en Bielorrusia y del otro lado de su frontera, especialmente la frontera occidental", precisó la oficina de prensa.

Por su parte, el Kremlin comunicó que el presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, informó a su homólogo ruso, Vladímir Putin, sobre la situación que vive Bielorrusia y las medidas que se emprenden para estabilizar la situación en el país.
"Alexandr Lukashenko informó de las medidas que se están tomando para que la situación en Bielorrusia vuelva a su cauce normal", dice el comunicado.
Otro tema tratado fue la cooperación en la lucha contra el COVID-19.

"Las partes hablaron de la cooperación para hacer frente al coronavirus", destacó el Kremlin.

El 11 de agosto el Ministerio de Salud de Rusia anunció el registro de la primera vacuna contra el COVID-19 en el mundo.

La vacuna fue diseñada por el Centro ruso de Epidemiología y Microbiología Gamaleya. El nombre comercial del fármaco es 'Sputnik V', por analogía con el primer satélite artificial lanzado a la órbita por la URSS en 1957.

Bielorrusia es escenario de fuertes protestas a raíz de las elecciones presidenciales del 9 de agosto que revalidaron el sexto mandato del presidente Alexandr Lukashenko, quien permanece en el poder desde 1994.

En los primeros días que siguieron a la votación, los agentes de seguridad dispersaron con gas lacrimógeno, balas de goma, cañones de agua, granadas aturdidoras e incluso fusiles con acción de bombeo a los miles de manifestantes que protestaban por un supuesto fraude electoral. Miles de personas fueron detenidas, al menos ocho se dan por desaparecidas y tres fallecieron.

Las escenas de violencia cesaron en los días siguientes, pero las protestas continuaron y trascendieron de la calle a algunas cadenas de televisión públicas y compañías industriales, que se declararon en huelga.

La oposición bielorrusa exige una repetición de los comicios, opción que Lukashenko ha descartado en términos contundentes.