Con dos días de duración, el evento pudo haber pasado desapercibido de no ser por el daño que produjo en los cables de telecomunicaciones.
Congo River
© Katrina Manson / Reuters
El río Congo con la capital de la República Democrática del Congo, Kinshasa, de fondo, el 7 de marzo de 2010.
Un grupo internacional de investigadores detectó los rastros de una poderosa avalancha submarina, ocurrida entre el 14 y el 16 de enero de 2020 frente a las costas de África Occidental, que causó daños a los cables de telecomunicaciones tendidos en el fondo marino y provocó una reducción en la velocidad de transmisión de datos de Internetentre Nigeria y Sudáfrica.

La investigación, realizada por un equipo de la Universidad de Durham en el Reino Unido y codirigida por la empresa operadora de telecomunicaciones Angola Cables, fue publicada este lunes en Earth ArXiv, aunque aún no ha sido revisada por pares.

Según el estudio, el alud que se produjo fue posiblemente el flujo de sedimentos más largo jamás registrado. Se desplazó por más de 1.130 kilómetros, a velocidades de hasta 8 metros por segundo, desde la desembocadura del río Congo y a lo largo de un profundo cañón oceánico, hasta llegar a una profundidad de más de 4.500 metros en el océano Atlántico.

Es probable que el evento no hubiera sido descubierto de no ser por el daño que causó a su paso, en especial las fallas de Internet. Los flujos provocaron la rotura del cable SAT-3 (Atlántico Sur 3), que une África con Portugal y España, y del WAC (Sistema de cables de África Occidental), que conecta Sudáfrica con EE.UU.